Macri vuelve a socorrer al oficialismo en el Senado y allana el camino para un tarifazo nacional

Macri vuelve a socorrer al oficialismo en el Senado y allana el camino para un tarifazo nacional

El expresidente intervino personalmente para desactivar votos opositores y garantizar la aprobación de la Ley de Zonas Frías, resistida incluso por aliados del PRO y la UCR. La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, otro pedido del FMI, sufrió recortes en su mecanismo de remoción, lo que el peronismo celebró como un logro parcial.

La jornada legislativa dejó al descubierto una vez más el entramado de negociaciones de último momento que sostiene al oficialismo en el Senado. La sanción de la Ley de Zonas Frías, impulsada por el Gobierno y avalada por el Fondo Monetario Internacional, contó con un protagonismo inesperado: el del expresidente Mauricio Macri, quien, según pudo saber este diario, salió al rescate de los libertarios con un llamado telefónico decisivo. Su intervención convenció a la senadora pampeana Victoria Huala de cambiar su voto, que hasta entonces anticipaba como negativo. No fue el único gesto: el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, también intercedió para que su par Corroza acompañara la iniciativa oficial.

El texto, aprobado por 38 votos afirmativos y 8 negativos, no estuvo exento de fisuras internas. Entre los rechazos se contabilizaron seis radicales —los pampeanos Daniel Kroneberger, los santafesinos Carolina Losada y Carlos Galaretto, el bonaerense Maximiliano Abad y los mendocinos Mariana Juri y Rodolfo Suárez, quien había anticipado su postura en redes sociales—, además de otras dos disidencias. La resistencia provino incluso de socios tradicionales del PRO y la UCR, lo que obligó a Diego Santilli, jefe de Interior, a tomar la batuta de las negociaciones para compensar las bajas. En su despacho recibió al gobernador Ignacio Torres, quien aportó los votos de las senadoras Edith Terenzi y Andrea Cristina.

Un triunfo parlamentario con costos federales

La ley, que en los hechos habilitará un aumento generalizado de tarifas y profundizará la desintegración nacional según sus críticos, fue resistida por los propios aliados. Los gobernadores del Norte Grande —Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil— arrancaron un compromiso precario: una resolución administrativa que promete subsidios eléctricos para las zonas cálidas. Los patagónicos Ignacio Torres y Rolando Figueroa también se sumaron al acuerdo. El salteño Sáenz arengó públicamente a los legisladores a ocupar sus bancas y advirtió que quienes votaran en contra o dejaran sin quórum la sesión deberían explicar en sus provincias por qué priorizaron la política sobre las necesidades populares. En los pasillos del Congreso circula la versión de que el mandatario se ilusiona con integrar la fórmula presidencial de Javier Milei para la reelección.

El cruce no tardó en llegar. Pablo Bensusán y Wado de Pedro salieron al frente. El pampeano le escribió a Sáenz que el reclamo del Norte es legítimo pero no a costa de los derechos de otras provincias, y tras la sesión calificó el resultado como un retroceso enorme para el federalismo argentino.

Desde el peronismo lamentaron el desenlace. Argumentaron que la llamada Ley de Zonas Frías solo contiene tres artículos vinculados a esas regiones; el resto del articulado, según denunciaron, desregula las tarifas a pedido del FMI y condona deudas millonarias con Cammesa, con Edenor y Edesur como principales beneficiarias. “La ley les autoriza a subir las tarifas sin el permiso del Estado”, explicaron, y auguraron que el próximo invierno traerá un brutal tarifazo para todo el país. En un comunicado que redactaban al cierre de esta edición, advirtieron que se intenta confrontar al Norte con el Sur y promover una pelea entre argentinos de zonas frías y cálidas, en el marco de un proceso de disolución nacional encabezado por Milei.

El blindaje a Bausili, deshilachado

Menos involucrada en la caza de votos para las zonas frías, la presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, priorizó el tratamiento de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, otra exigencia del FMI incluida en el Staff Report de la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas. Los dialoguistas le reclamaron cambios en el mecanismo de remoción del titular de la entidad, Santiago Bausili, que originalmente requería dos tercios de cada cámara, un blindaje similar al del presidente de la República. Bullrich pretendía aprobar la ley con esa mayoría agravada para dificultar una eventual insistencia de Martín Menem con la redacción original. Sin embargo, el peronismo aprovechó el pragmatismo de la jefa de bancada —apurada por mostrar un triunfo en la Cámara alta— y logró recortar ese aspecto central. “La reforma pierde toda gracia”, sentenciaron desde el bloque justicialista, que consideró el cambio como un dispositivo de control de daños. De Pedro, Mayans y Di Tullio estuvieron al frente de esas negociaciones.

Así, el oficialismo se anotó una victoria parlamentaria que, según sus detractores, perjudicará a millones de argentinos, mientras el peronismo rescató un logro parcial en la letra chica de la reforma del Banco Central. Ambas leyes son exigencias del FMI y marcan la hoja de ruta económica del Gobierno.

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