El coronel Fernando Tereso fue designado por Javier Milei para encabezar la reestructuración de la residencia presidencial, en medio de una crisis interna que derivó en la salida de todo el personal civil y desató una ola de rumores sobre supuesta corrupción
La Quinta de Olivos atraviesa una transformación profunda. El coronel Fernando Tereso, quien se desempeñaba como segundo jefe de la Casa Militar, recibió el mandato directo del presidente Javier Milei para conducir la reorganización de la residencia presidencial, luego de que una grave crisis interna provocara la desvinculación de la totalidad del personal civil que prestaba servicios en el predio.
El apellido del uniformado, combinado con su flamante responsabilidad, generó una seguidilla de comentarios jocosos y de dudoso gusto en las plataformas digitales. Más allá de las bromas, lo cierto es que Tereso es coronel del Ejército Argentino y llega al cargo tras haberse desempeñado como jefe de prensa de la fuerza. Con anterioridad, había ocupado el puesto de segundo jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo. Ahora, por decisión del mandatario, tendrá bajo su órbita la tarea de reestructurar la Quinta de Olivos, con un plan que contempla el reemplazo paulatino del personal civil que aún permanece en funciones por efectivos militares, todo esto en un contexto donde numerosas voces advierten sobre una distancia cada vez más pronunciada entre el Presidente y su hermana, Karina Milei, lo que configura un equilibrio sumamente delicado.
Nuevas responsabilidades castrenses
Tereso y el resto de los militares asumirán las labores cotidianas de la residencia. Las tareas de peluquería, jardinería y cocina, así como también el cuidado de los perros presidenciales, quedarán bajo la responsabilidad de integrantes de las Fuerzas Armadas. Esta reestructuración se produce después de la salida de Analía Agudiez, hermana de Belén Agudiez, quien estaba al frente del área gastronómica de la residencia presidencial.
El escándalo que precipitó los cambios
Detrás de la compra que desató el escándalo, quedó al descubierto una trama de supuesta corrupción protagonizada por Agudiez y su cuñado, Javier Sosa, el expulsado intendente de la Quinta. Agudiez ya había quedado rodeada de sospechas cuando la diputada Marcela Pagano denunció una licitación de 700 millones de pesos para el mantenimiento y la jardinería de Olivos, direccionada para que la ganara Franco Castelli, a quien la legisladora catalogó como «socio» de la exfuncionaria. Además, la diputada sugirió que se utilizaba la estructura y los insumos de la cocina de la residencia presidencial para abastecer a su catering privado, denominado «Pancitos Caseros».
La designación de Tereso representa un paso decisivo hacia la militarización de las funciones domésticas en la residencia presidencial, un movimiento que busca dejar atrás el escándalo y reconstruir la confianza en la administración de uno de los espacios más emblemáticos del poder ejecutivo.
