Entre negociaciones contrarreloj, tensiones internas y advertencias electorales, el oficialismo busca seducir a una docena de gobernadores en la Argentina Week para conseguir los votos que aún le faltan en el Congreso.
La Casa Rosada sigue sin reunir los apoyos necesarios para concretar la suspensión de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), y ahora deposita sus esperanzas en un escenario poco convencional: la segunda edición de la Argentina Week en París. Con el calendario legislativo avanzando a paso firme y las advertencias de la Cámara Nacional Electoral sobre la escasez de tiempo para modificar el régimen electoral, el Poder Ejecutivo optó por estirar los plazos y concentrarse durante octubre en el Presupuesto 2027, mientras intenta tejer acuerdos políticos en el Viejo Continente.
La iniciativa de suspender las primarias genera especial inquietud en Karina Milei, hermana del presidente, quien ve en esa estrategia una oportunidad para fragmentar al peronismo. En el Senado, Patricia Bullrich no aporta novedades y delegó en Diego Santilli la tarea de acelerar los entendimientos políticos con los gobernadores. El jefe de Gabinete, mientras tanto, acumula fotografías con mandatarios provinciales: el viernes pasado fue el turno del sanjuanino Marcelo Orrego, quien según informó la Casa Rosada “manifestó su apoyo al proyecto de reforma política”.
La negociación por el sistema electoral tendrá su próxima escala en la ciudad del amor. Milei viajará el martes por la noche para encabezar, entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre, la segunda edición de la Argentina Week, acompañado por ministros, empresarios y doce gobernadores cuyos votos el Gobierno necesita imperiosamente para avanzar con su agenda legislativa. En la comitiva estarán Rolando Figueroa (Neuquén), Ignacio Torres (Chubut), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Leandro Zdero (Chaco), Carlos Sadir (Jujuy), Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca) y Claudio Vidal (Santa Cruz).
A ellos el Gobierno les pedirá la reforma política y el presupuesto como una nueva prueba de amor, aunque varios ya dieron sobradas muestras de su voluntad de colaborar. La aprobación de la reforma del régimen de Zonas Frías, que perjudicará a millones de argentinos, es el ejemplo más reciente de esa disposición.
En París, la Casa Rosada buscará exhibir músculo político ante los inversores y promocionar oportunidades de negocios en el país. Habrá tiempo también para una bilateral con Emmanuel Macron. La convivencia de tres días le dará al Gobierno mayor cercanía para generar acuerdos con los mandatarios por el Presupuesto 2027 y la suspensión de las PASO, las dos batallas más importantes que le quedan al oficialismo en el Congreso.
La mesa política todavía no reúne los votos para suspender las primarias, mucho menos para avanzar con el resto de la reforma política. Definiciones aún en suspenso, como la del catamarqueño Raúl Jalil, que será parte de la comitiva, se vuelven determinantes. El Gobierno hizo saber que los gobernadores que no apoyen la eliminación de las PASO quedarán excluidos de cualquier acuerdo electoral que pueda tener lugar el año que viene.
En la vereda de enfrente, el peronismo encontró en la estrategia del oficialismo un elemento ordenador: resistir la eliminación de las primarias. En el Hotel Emperador, los dirigentes de las distintas tribus acordaron que los gobernadores que ayuden a la Casa Rosada serán considerados oficialistas y tendrán que enfrentar a otros candidatos del peronismo en sus territorios.
Plazos que aprietan
El gobierno corre una carrera contra el calendario. La Cámara Nacional Electoral ya advirtió al Congreso que cualquier cambio en las reglas de juego debe aprobarse “con anticipación suficiente al inicio de un proceso” para garantizar previsibilidad. También recordó que el plazo aconsejable para modificar la legislación electoral es entre seis y tres meses antes de una elección y alertó que cambiar las normas con el proceso en marcha puede “producir más daños que beneficios”.
En la última reunión de la mesa política se retomó el tema. Tras la exposición de los magros avances, la discusión se pospuso para diciembre. El gobierno analiza prorrogar las sesiones ordinarias y luego convocar a extraordinarias para tratar la reforma política.
Con los acuerdos políticos macro sin definirse, Bullrich reactivó la semana pasada el debate en el Senado. La senadora cree que, sin cerrar alianzas con los gobernadores, su trabajo es en vano. La mímica buscó llevar tranquilidad a la hermana del presidente, quien desconfía de su jefa de bloque. Karina Milei y los Menem creen que la exministra podría conspirar contra la eliminación de las PASO para poder usarlas eventualmente. La reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales expuso que los aliados tienen, al menos por ahora, su propia estrategia y que, antes de salir a buscar apoyos más lejanos, los libertarios deberán cerrar filas primero con el PRO y la UCR.
Los números están ajustados y la definición del dispositivo electoral es incierta. Con 25 votos propios, el peronismo necesita 11 manos más para bloquear el tratamiento de la reforma. En cambio, el oficialismo cuenta con 21 bancas propias. Si el radicalismo y el PRO acompañaran, todavía les faltarían unos tres votos más. Por eso los gobernadores son clave. La sesión del jueves le arrojó al oficialismo 6 votos en contra provenientes de la UCR.
Bullrich siendo Bullrich
A pesar de los esfuerzos por mostrar cohesión interna, la tensión entre Patricia Bullrich y Karina Milei es cada vez más difícil de disimular. El jueves, la Casa Rosada intentó frenar el acuerdo que Bullrich cerró con los bloques dialoguistas y opositores para modificar el mecanismo de remoción de Bausili. “La Rosada mandó la contraorden de votar sin cambios”, explicaron desde el bloque libertario, pero Bullrich “dijo que no”. Ante la falta de respuesta de la exministra, Karina Milei recurrió a Santilli para que se comunicara con el senador Monteverde. “El chat del bloque se llenó de mensajes cruzados”, reconstruyeron los senadores, que no sabían bien “ni qué votar”. Bullrich, sin embargo, sostuvo el acuerdo que había alcanzado con el resto de los bloques, incluido el peronismo. “No había chance de acatar la contraorden. Se podría todo”, revelaron desde el bloque.
La rebeldía de Bullrich altera a la hermana del presidente. Sin embargo, por ahora, ni Bullrich pretende romper ni el gobierno expulsarla. La dependencia es mutua mientras Milei se mantenga competitivo.
