La trama oculta detrás del patrimonio de Adorni: claves criptográficas, billeteras virtuales y un interrogante que complica su defensa

La trama oculta detrás del patrimonio de Adorni: claves criptográficas, billeteras virtuales y un interrogante que complica su defensa

El exfuncionario intenta justificar ante la justicia un incremento patrimonial de casi 600 mil dólares mediante operaciones con Bitcoin, pero los fiscales buscan determinar quién manejó realmente esas direcciones entre 2014 y 2018

Muy lejos quedaron aquellos tiempos en los que Manuel Adorni exhibía seguridad y desparpajo ante la prensa acreditada en la Casa Rosada, cuando probaba trajes de candidato con el respaldo de los hermanos Milei. Hoy, en cambio, el exjefe de Gabinete se concentra en pulir desde la penumbra su estrategia defensiva en la causa por enriquecimiento ilícito que lleva adelante el fiscal federal Gerardo Pollicita.

La novedad más reciente fue la comparecencia de sus abogados en los tribunales de Comodoro Py, donde se desarrolló un procedimiento de verificación criptográfica de las direcciones de Bitcoin que el vocero silenciado aportó con el fin de respaldar la verosimilitud de su explicación sobre los casi 600 mil dólares que declaró como origen de su fortuna repentina en la última corrección de sus declaraciones patrimoniales. En esa misma dirección, Pollicita encomendó al Departamento Técnico de Cibercrimen de la Policía Federal la elaboración de un informe de 29 puntos sobre las ocho direcciones con las que Adorni procura justificar el origen de su enriquecimiento entre 2014 y 2018.

La verificación que complica y aclara

A partir de la pericia criptográfica realizada en el quinto piso de Comodoro Py, los investigadores lograron establecer que la defensa de Adorni posee las claves secretas para administrar las ocho direcciones electrónicas que albergaban el dinero. Ahora, el interrogante que el fiscal pretende desentrañar es quién utilizó esas billeteras entre el 21 de octubre de 2014 y el 11 de septiembre de 2018, período en el que se registraron 41 movimientos en la cadena de bloques de Bitcoin en cuestión.

En el descargo diseñado para justificar su evolución patrimonial ante la justicia, Adorni sostuvo que su holgada situación económica entre diciembre de 2003 y junio de 2006 se explicaba, en realidad, por las ganancias obtenidas con Bitcoin mucho antes de ingresar a la función pública. Precisó que junto a su esposa invirtieron casi 200 mil dólares en criptomonedas en 2017 y que, al venderlas un año más tarde, obtuvieron 591.544,61 dólares. Añadió que esas operaciones se concretaron mediante encuentros presenciales y pagos en efectivo, e identificó ocho direcciones de billeteras virtuales que, según su defensa, él controlaba, aunque no estuvieran registradas a su nombre.

El procedimiento y sus protagonistas

De la verificación de las direcciones de Bitcoin en la Fiscalía Federal 11 participaron los abogados que asisten a Adorni y personal técnico especializado del Departamento Investigaciones Antimafia de la Policía Federal. Los defensores llevaron en un sobre cerrado las claves privadas de acceso a cada dirección, aportadas por Adorni ante escribano público. Con esos datos, ingresaron a las cuentas, escribieron un mensaje desafío ideado por la fiscalía y lo firmaron digitalmente. El personal técnico, con las herramientas digitales correspondientes, verificó entonces la correspondencia de los datos ingresados y pudo establecer que eran las claves de acceso para la administración de las direcciones en cuestión.

Los interrogantes que el fiscal encomendó responder a los especialistas en Cibercrimen de la Federal apuntan ahora a determinar si esas direcciones de Bitcoin alcanzan para explicar el origen del patrimonio del exfuncionario. Pollicita pretende conocer en detalle qué reglas regían para las operaciones con monedas virtuales entre 2014 y 2018 y si existía obligación de conservar registros; si se trataba de direcciones de custodia, administradas por una plataforma que identifica al cliente, o de autocustodia, controladas solamente por quien posee la clave; si es posible saber cuándo y quién generó las claves y si podían guardarse en un papel sin dejar rastro digital; si los 41 movimientos pudieron ser realizados por una sola persona y si puede descartarse la intervención de un intermediario. La fiscalía busca conocer, además, si es posible identificar quién depositó dinero en 2014 en cinco de las ocho direcciones, que no muestran contacto con ninguna plataforma, y si es técnicamente compatible que Adorni haya controlado las direcciones mientras funcionaron.

Un patrimonio bajo la lupa

El caso pone el foco sobre un punto central: la capacidad de la defensa para demostrar que las operaciones con criptomonedas explican el crecimiento patrimonial del exfuncionario. La verificación de las claves privadas fue un paso relevante, pero no resuelve el fondo de la cuestión. Los especialistas deberán determinar si el relato de Adorni resiste el escrutinio técnico y si las direcciones aportadas constituyen una prueba suficiente o si, por el contrario, dejan abiertos interrogantes que profundizan las sospechas sobre el origen de su fortuna.

Mientras tanto, el exvocero continúa moviéndose con cautela, consciente de que cada nuevo informe técnico puede inclinar la balanza en una investigación que amenaza con convertirse en un dolor de cabeza persistente. La justicia, por ahora, avanza paso a paso, desentrañando los secretos que esconden las billeteras virtuales y las claves que, hasta hace poco, permanecían fuera del alcance de los investigadores.

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