Mientras la pobreza avanza, la industria se hunde y el consumo se derrumba, Javier Milei reunió en París a empresarios afines y gobernadores para blindar su proyecto político. La gira, signada por el champagne, el caviar y las compras en la Torre Eiffel, contrasta con un informe que ubica a la Argentina entre los peores desempeños fabriles del planeta. La pregunta que sobrevuela los salones de cinco estrellas es incómoda: ¿hasta cuándo se sostiene el ajuste?
La escena parecía sacada de otro país. En un contexto donde la miseria se expande, las familias acumulan deudas impagas, el aparato productivo se desmorona y el consumo se apaga, el presidente Javier Milei encabezó esta semana en París un encuentro con hombres de negocios argentinos de probada cercanía y con gobernadores provinciales. El evento, concebido como una suerte de retiro espiritual para cerrar filas en torno a las directrices que deben sostener el rumbo económico, tuvo un propósito explícito: impedir que se resquebraje el bloque de contención del poder, ese núcleo duro que ya muestra fisuras y filtraciones que advierten sobre el carácter letal del ajuste en el horizonte electoral.
En esa gira, el entorno presidencial se ocupó de dejar en claro que el candidato para 2027 será Milei y ningún otro, sobre todo después de que Patricia Bullrich se posicionara con fuerza en el Coloquio de IDEA, tomando distancia y señalando que la calle está delicada. El propio mandatario lanzó una advertencia: el estatus de privilegios que ha conquistado ese círculo íntimo corre riesgo si la oposición triunfa en las próximas elecciones.
A once mil kilómetros de Buenos Aires, se configuró una burbuja desconectada de la realidad argentina, como si se tratara de los tiempos de la pandemia. Salvo dos empresarios —uno que pudo haber sido candidato y otro de larga trayectoria— y un grupo de gobernadores de provincias del centro que le explicaron al jefe de Gabinete, Diego Santilli, que no era el momento de desembolsar quince mil dólares en un pasaje de primera clase a París, el resto bajó la cabeza y emprendió viaje hacia la Ciudad Luz. Según relataron integrantes de la comitiva a este diario, se alojaron en hoteles de cinco estrellas, degustaron vieiras y caviar, bebieron champagne con denominación de origen a domicilio, aprovecharon el dólar congelado para adquirir recuerdos al pie de la Torre Eiffel y en Montmartre, el barrio bohemio. Se rieron, conversaron, disfrutaron de un espectáculo musical y hasta se fotografiaron con el Presidente, con el ministro de Economía, Luis Caputo, y con el mandatario francés, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo.
En medio de esos gestos de distensión, negociaron políticamente, pero le transmitieron a Milei que la crisis es peligrosa y le sugirieron adoptar medidas contra cíclicas. El mandatario, según los relatos, se mantuvo imperturbable: “sigue el ajuste”, les confirmó. El problema es que un informe de la consultora 1816, la preferida del mercado, que circuló tanto en IDEA como en París, ya alerta de que el verdadero escollo son los números de la economía libertaria. El riesgo es Milei, sostienen.
La UIA brinda en París entre los escombros fabriles
Martín Migoya, de Globant; Martín Varsavsky; Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural —uno de los pocos a los que se vio muy cerca de Federico Sturzenegger—; y Marcos Bulgheroni, de PAE, son cruzados del modelo, confían en el Gobierno y sus negocios marchan bien. Estuvieron en París y, antes, en la Argentina Week en Estados Unidos. Lo llamativo de esa escena no son ellos. Lo llamativo es que se hayan movido entre lujos inéditos las víctimas principales del modelo libertario. Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina, y uno de sus vices, Rodrigo Pérez Graziano, de la automotriz Stellantis, se ubicaron muy cerca de Milei en cada fotografía. El mismo presidente que los trata de prebendarios, que considera que la industria le roba al campo y que, cada vez que puede, los insulta.
Para comprender por qué lo hacen, hay que observar su chapa ideológica y su propio plan estratégico. Hay que mirar la política como ellos la ven: eso deriva en un acuerdo tácito para que el Estado tienda a la desaparición y los empresarios paguen menos impuestos y acumulen poder sin que un Gobierno los moleste. El único plan en París fue alinearse con Milei para proteger al sistema que ellos integran y que, casi por primera vez en la historia, se vislumbra con una claridad inusitada.
Cuando la mesa chica de la UIA se enteró de los lujos parisinos, hubo incomodidad. Es lógico: el ex ministro Matías Kulfas les envió a sus clientes un informe que muestra, con base en datos de la Agencia de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), que la industria nacional no sólo está once puntos por debajo de 2023, sino que registra el cuarto peor desempeño del mundo en materia fabril. ¿Quiénes están peor? Palestina, con la industria de Gaza paralizada por la guerra; Qatar, bombardeado por Irán en su complejo industrial y con las exportaciones de gas cayendo un 96 por ciento; y Bulgaria, arrastrada por la crisis de los automóviles y las sanciones a su única refinería. “Argentina no atravesó guerras, bloqueos ni sanciones”, apunta Kulfas, y agrega que “cuando una economía sin shocks bélicos pierde más industria que casi todo el mundo, la explicación hay que buscarla en la política económica”. Por eso hicieron ruido el champagne, las vieiras y los lujos. No está mal atraer inversiones y es para celebrar el ingreso de dólares, lo que está mal es olvidarse del noventa por ciento de la economía restante.
Hay consenso por la recesión
La consultora 1816, encabezada por ex gerentes del Banco Mariva, publicó el viernes un informe que allana dos debates. Primero, confirma que existe una recesión económica. Segundo, atribuye la responsabilidad de la crisis a Milei. La firma es ideológicamente afín al gobierno, pero se sincera. “¿A qué le teme tanto el mercado? La respuesta para nosotros es unívoca: a que los datos económicos afecten la imagen de Milei”, precisan. Y añaden que “si bien damos por hecho que los números de actividad de agosto mostrarán un rebote desestacionalizado tras la violenta caída que mostró el EMAE de julio, de pronto pasó a ser consenso que la economía entró en recesión técnica (por caídas desestacionalizadas en el primer y segundo trimestre)”.
Asimismo, destacan que, de confirmarse, la narrativa generalizada pasará de ser la de una “torta que se agranda, pero no derrama” a la de una “torta que se estanca (o cae), con los sectores mano de obra intensivos especialmente débiles”. Cabe recordar que en junio se cumplieron trece meses consecutivos de caída en los puestos asalariados del sector privado registrado.
Lo que apunta 1816 es algo de lo que se vio en IDEA. Si bien se trata de un polo muy vinculado a la derecha —tanto que hasta a algunos socios les pareció vergonzoso y “un poco mucho” la invitación a Federico Luciani, el fiscal de la causa de CFK, al que se trató como un héroe—, se habló allí de los alcances del ajuste.
Los organizadores del Coloquio confiaron ante este diario que se armó un evento para que Milei no sufra, pero los hechos no muestran que eso esté tan claro. Le armaron un almuerzo a Bullrich en el Costa Galana con treinta empresarios. Y otro al ex ministro de Macri, Hernán Lacunza. Ambos dijeron que hay una crisis y que el 2027 es complicado para Milei. Es curioso que hayan sido tan directos. “La gente se está cansando de tanto ajuste, Patricia”, le dijo un director ejecutivo en el almuerzo. “Y… sí, esto así no va”, admitió Bullrich, que no oculta que quiere ser candidata el año próximo.
Cuando llegó a oídos del Presidente lo que había ocurrido con la senadora, Milei mandó a Santilli a armar un video para enviar a IDEA. Como ocurre habitualmente con el “Colo”, tenía tiro con la pelota boyando en el punto penal, hizo una gambeta demás y se la sacaron. Envió una cinta en la que elogia a Milei en niveles obscenos y vuelve a levantar el punto contra el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, que a esta altura, más que una obsesión para el oficialismo, parece una preocupación cada vez mayor.
Los empresarios que fueron a Mar del Plata también expresaron que las agresiones de Milei ya no resultan “graciosas” y que hay pocas cosas nuevas e interesantes en sus discursos. Además, el ataque al diario La Nación, un emblema para los directores ejecutivos, no cayó nada bien. Caputo habló con algunos interlocutores habituales, algunos que estuvieron en IDEA, y les aclaró que “las cosas de Milei y las económicas están separadas”. Es el mismo ministro que apeló hace unas horas a la imagen del anticristo y el infierno para referirse a la oposición. Lo que se observa es un escenario donde un sector privado percibe el drama, pero pelea por revertir la novela. Parece difícil.
