Racing se aferró a un triunfo ajustado en Río Cuarto en medio del caos institucional

Racing se aferró a un triunfo ajustado en Río Cuarto en medio del caos institucional

Con Sebastián “Chirola” Romero en el banco tras la destitución de Juan Pablo Vojvoda, la Academia venció 2-1 a Estudiantes de Río Cuarto con goles de Tomás Conechny y Adrián Martínez, aunque el equipo cordobés descontó sobre el final y expuso las flaquezas de un plantel que sigue sumergido en una crisis deportiva y dirigencial.

En una jornada que parecía destinada a medir cuál de los dos equipos atravesaba su peor momento, Racing consiguió imponerse por 2 a 1 como visitante ante Estudiantes de Río Cuarto, en un encuentro correspondiente al Grupo B del torneo Clausura que enfrentó a los dos conjuntos con peor rendimiento de la zona. El conjunto de Avellaneda, que llegaba golpeado por la eliminación a manos de Boca en la Copa Argentina y por la salida de su entrenador, encontró un respiro en tierras cordobesas, aunque sin exhibir un funcionamiento convincente y con la sensación de que el resultado pudo haber sido otro.

La previa ya resultaba elocuente respecto de la magnitud del duelo. La Academia, que había sufrido un duro revés frente al Xeneize el domingo anterior, acumulaba apenas dos unidades más que el León del Imperio, un elenco que arrastraba una campaña anual desastrosa con veintinueve partidos disputados, de los cuales solo había ganado dos, empatado cinco y perdido diecinueve. Para Racing, en tanto, la temporada ya contabilizaba once derrotas antes de este compromiso, y la semana había estado marcada por la decisión de la dirigencia de prescindir de Juan Pablo Vojvoda, a quien el presidente Diego Milito había calificado tiempo atrás como un técnico “institucional”. El despido se produjo el lunes, como consecuencia directa de la caída ante Boca y de un balance de siete derrotas en trece partidos al frente del plantel.

Ante ese panorama, Sebastián “Chirola” Romero, hasta entonces responsable de la reserva, asumió de manera interina la conducción del equipo principal mientras la cúpula dirigente encabezada por Milito trabaja en la búsqueda de un nuevo entrenador. Romero tomó las riendas en una semana particularmente convulsionada, atravesada por el conflicto con Marcos Rojo, quien le declaró abiertamente la “guerra” al presidente. El martes, durante el regreso del plantel a los entrenamientos, el defensor le exigió a los gritos que le permitiera marcharse a Estudiantes de La Plata, club que lo pretende para disputar las semifinales de la Copa Libertadores. En un grupo carente de referentes, la actitud del zaguero volvió a evidenciar sus intenciones de abandonar la institución, tal como había ocurrido en los dos mercados de pases anteriores. Desde el entorno del jugador dan por descontada su salida rumbo al Pincha, aunque desde la dirigencia de Racing aclararon que la operación aún no está cerrada. Según pudo saber este medio, la última oferta presentada por el futbolista y el club platense ascendía a ochocientos mil dólares, además de la resignación de su bono por productividad y la inclusión de dos pagos adicionales sujetos a objetivos: uno en caso de que Estudiantes alcance la final de la Libertadores y otro si se consagra campeón del certamen continental.

Sin Rojo, que en caso de no concretarse su partida tampoco volvería a vestir la camiseta de Racing, Romero modificó la estructura defensiva del equipo. Abandonó la línea de tres centrales y apostó por una zaga de cuatro, en la que los juveniles Mateo Martínez y Gonzalo Escudero conservaron sus lugares entre los titulares. Ezequiel Cannavo, cuyo ingreso ante Boca había sido muy pobre y que evidenciaba una evidente falta de ritmo físico, se incorporó al lateral derecho, mientras que Ignacio Rodríguez ocupó el sector izquierdo. En la mitad de la cancha, Ulises Ortegoza, Leonel Pérez y Gastón Lodico fueron los elegidos por el entrenador interino, que durante la semana había probado a Adrián Fernández, otro de los futbolistas que había tenido un desempeño discreto en el clásico frente al Xeneize. En el frente de ataque, Chirola se inclinó por un tridente compuesto por Lautaro Díaz, Adrián Martínez y Tomás Conechny.

Precisamente Conechny sería el encargado de abrir el marcador a los nueve minutos, tras una jugada que retrató a la perfección las limitaciones del conjunto cordobés. Luego de un lateral alejado del área, los defensores Gonzalo Maffini y Matías Valenti salieron a buscar la pelota sobre la izquierda de la zaga y terminaron estorbándose entre sí, lo que permitió que Ortegoza se hiciera del balón y enviara un centro al segundo palo para que el delantero de la Academia, sin marca alguna, definiera con un remate potente y cruzado ante la infructuosa salida del arquero Lautaro Herrera.

A los trece minutos, el visitante estuvo cerca de ampliar la diferencia cuando un rebote quedó en el corazón del área grande y Conechny sacó un disparo que Herrera logró contener arrojándose con rapidez hacia su palo derecho. A las carencias del local se sumaban las acciones forzadas de los jugadores de Racing, lo que derivó en un trámite por demás pobre. Aun así, la Academia consiguió estirar la ventaja mediante una buena triangulación que culminó con un pase profundo de Lodico para Rodríguez, quien ante la salida del arquero tocó hacia atrás para que Maravilla Martínez empujara el balón a la red.

En el complemento, con la diferencia a su favor, Racing optó por especular frente a un rival que, pese a sus evidentes limitaciones, logró ponerlo en aprietos sobre el final. Tras numerosos intentos sin acierto, Estudiantes descontó mediante un cabezazo de Mauro Valiente, lo que introdujo suspenso en los minutos finales. Más por haber golpeado primero que por méritos propios, la Academia se quedó con la victoria en un partido que dejó al descubierto las falencias de ambos conjuntos y que, para el equipo de Avellaneda, representa apenas un alivio momentáneo en medio de un panorama institucional y futbolístico sumamente complejo.

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