Escándalo en la Comisión de Diputados: Un legislador libertario reivindicó la dictadura y desató la indignación opositora

Escándalo en la Comisión de Diputados: Un legislador libertario reivindicó la dictadura y desató la indignación opositora

Beltrán Benedit, señalado como organizador de la visita a represores en Ezeiza, afirmó que en Argentina “no hubo genocidio” durante el debate por la Ley de Soberanía Nacional. La reacción del peronismo fue inmediata: gritos, retiro de la sala y acusaciones cruzadas.

En el transcurso de la jornada del martes, durante el tratamiento del proyecto de Ley de Soberanía Nacional en las comisiones de la Cámara de Diputados, un representante de La Libertad Avanza volvió a generar polémica al reivindicar públicamente la última dictadura cívico-militar. Se trata de Beltrán Benedit, quien ya había sido señalado con anterioridad por haber coordinado una visita de legisladores oficialistas al penal de Ezeiza, donde se entrevistaron con el genocida Alfredo Astiz y otros represores condenados.

Al promediar el cierre de la sesión, el legislador libertario sostuvo que en el país “no hubo genocidio” y justificó aquel encuentro carcelario. “Es hora de poner verdad sobre tanta mentira”, expresó, lo que provocó un fuerte malestar en gran parte de la oposición. La reacción más contundente provino del jefe del bloque peronista, Germán Martínez, quien increpó duramente al diputado y abandonó la sala en medio de la discusión.

Benedit, lejos de retractarse, adoptó un tono victimizante desde el inicio de su alocución, luego de que su par Aldo Leiva lo acusara de haber organizado las visitas a la Unidad Penitenciaria de Ezeiza. “Hemos callado mucho tiempo por lo que hoy hemos mencionado acá y es hora de poner verdad sobre tanta mentira”, fue su intento de defensa, tras lo cual insistió en que lo ocurrido durante la dictadura “no fue un genocidio”. “Sí hubo un plan, pero precisamente de las fuerzas contrarias que combatieron, que fueron las fuerzas subversivas terroristas”, agregó, desatando la furia de Martínez, quien le gritó: “Nadie te aludió, vos fuiste a visitar a genocidas. Andá a visitar a Astiz”.

A pesar de que su compañero de banca, Carlos Zapata, quien en ese momento presidía la Cámara, intentó contenerlo, Benedit justificó el encuentro con Astiz apelando a un argumento religioso: “En este país, es una buena costumbre para la gente de fe, para los cristianos, acompañar a los enfermos, visitar a los presos y ayudar a los necesitados”.

Las declaraciones no tardaron en generar repercusiones fuera del recinto. Ernesto Gayá, representante de H.I.J.O.S. e hijo de desaparecidos, calificó las expresiones del diputado como “una maniobra de distracción para tratar de correr el eje de discusión”, y advirtió que el proyecto oficialista, bajo la excusa de la malvinización de la política, intenta replicar lo que fue la política represiva del gobierno de Onganía, lo que constituye un pésimo antecedente para un gobierno que se dice elegido en el marco de la democracia.

Por su parte, el diputado Esteban Paulón manifestó que los dichos de Benedit le generaron “una preocupación enorme”. “Me dejó la sangre helada, porque creo que era algo que veíamos como imposible, hoy lo veo como algo que ellos sienten que pueden hacer sin dar explicaciones ni rendir cuentas”, sostuvo. Para Paulón, esto evidencia “un avance de la sensación de impunidad y de las ideas de estos grupos. Hoy lo pueden decir, no se tienen que inhibir, hoy no tienen dificultades para plantearlo”.

En sus redes sociales, la nieta recuperada y exdiputada Victoria Donda Pérez se hizo eco del episodio y apuntó contra el libertario. “Es una buena costumbre llevar una flor a los seres queridos. También es una buena costumbre crecer conociendo a tus padres y abuelos. Digan dónde están los detenidos desaparecidos”, exigió.

Desde el bloque de Unión por la Patria revelaron que el exabrupto de Benedit fue de tal magnitud que los propios legisladores oficialistas intentaron frenarlo, mientras que otros optaron por levantarse y abandonar la sala. Puertas adentro, todos coincidieron en lo aberrante de sus palabras, que provocaron un escándalo en un plenario que hasta ese momento se desarrollaba de manera cordial.

Cabe recordar que, además de Benedit, la visita al penal de Ezeiza reunió a los diputados oficialistas Guillermo Montenegro, María Fernanda Araujo, Rocío Bonacci, Alida Ferreyra Ugalde y Lourdes Arrieta, quien luego rompería con el bloque por diferencias vinculadas precisamente a esa visita que ella misma aceptó. En el penal, los legisladores se fotografiaron con los represores condenados Alfredo Astiz, Mario Marcote, Juan Carlos Vázquez Sarmiento, Miguel Britos, Carlos Suárez Mason, Antonio Pernías, Adolfo Donda, Gerardo Arráez, Manuel Cordero Piacentini, Julio César Argüello, Marcelo Cinto Courtaux, Raúl Guglielminetti y Honorio Carlos Martínez Ruiz.

Andrés Gayá aseguró que esa visita “me toca bastante de cerca”, porque Raúl Guglielminetti “fue uno de los responsables de los crímenes de mi familia. Nosotros, desde H.I.J.O.S., lo que pretendemos es que la historia de nuestras tragedias familiares no sea mercancía para la baja política, la tergiversación de los hechos y el intento de reescribir la historia lavándole la cara a los asesinos que saben dónde están nuestros familiares y todavía no nos lo dicen”, sentenció.

Sin embargo, el prontuario prodictadura de Benedit no se limita a aquel episodio. Tal como reveló en su momento Página/12, el defensor de genocidas pasó por la cárcel de Campo de Mayo, donde se encontró con represores que cumplen condena allí. Al salir, publicó un posteo en el que expresó que habían sentido de cerca la injusticia y que eran muchos los que, “en línea con el presidente”, seguían poniendo las verdades sobre la mesa. Luego, le respondió a la hija de uno de los convictos: “Fue un honor conocer a su padre. Trabajamos por la pronta liberación de todos los patriotas”, escribió.

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