Navi Pillay, la jueza que puso el derecho al servicio de la paz, gana el Nobel 2026

Navi Pillay, la jueza que puso el derecho al servicio de la paz, gana el Nobel 2026

El Comité Nobel noruego distinguió a la jurista sudafricana por una vida dedicada a exigir cuentas a Estados y líderes, desde la lucha contra el apartheid hasta los tribunales internacionales que juzgaron el genocidio y la violencia sexual en conflictos armados

La magistrada sudafricana Navanethem “Navi” Pillay fue sorprendida este viernes con la noticia de que el Comité Nobel noruego le otorgó el Premio Nobel de la Paz 2026, un reconocimiento que corona décadas de incansable labor en favor de la justicia universal y la protección de los derechos fundamentales. El organismo escandinavo justificó la distinción destacando su empeño sostenido por afianzar la paz y el derecho internacional, una trayectoria en la que ha exigido responsabilidades tanto a naciones como a gobernantes y ha llevado esperanza a quienes padecieron la violencia y los conflictos armados.

En el fallo dado a conocer, el comité subrayó que el compromiso de Pillay con los principios jurídicos universales y su firme brújula moral han sido constantes a lo largo de una dilatada carrera. Un hilo conductor, señaló, enlaza su labor inicial en defensa de Nelson Mandela y de otras personas que se opusieron al régimen del apartheid con su desempeño como jueza en algunos de los procesos judiciales internacionales más relevantes de la época contemporánea. En todos los cargos que ocupó, recalcó la institución, insistió en la obligación que tienen tanto los individuos como los Estados de respetar el Estado de derecho.

El comité consideró además que la jurista ha sido una pieza clave para asegurar que los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad y el genocidio sean llevados ante la justicia. Esa labor, añadió, ha permitido que las víctimas de atrocidades encuentren un cauce para reclamar verdad y reparación.

La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, compartió en su cuenta de la red social X el instante en que la magistrada sudafricana recibió la noticia y bromeó sobre los reclamos del expresidente estadounidense Donald Trump, quien en diversas ocasiones ha manifestado su deseo de obtener el galardón. “Si aplauden un poco más fuerte, quizás comparta el premio con Trump”, dijo Pillay entre risas, según el registro difundido por Callamard.

Nacida el 23 de septiembre de 1941 en Durban, Sudáfrica, en el seno de una familia de origen ceilandés, Pillay se graduó en Derecho por la Universidad de Natal en 1967. Allí abrió un despacho desde el cual defendió a numerosos presos políticos detenidos sin juicio, muchos de ellos activistas que combatían el apartheid. Quince años después obtuvo el doctorado en Derecho por la Universidad de Harvard, con especialización en derechos humanos y derecho internacional. Una década más tarde cofundó Equality Now, una organización internacional con sede en Nueva York que lucha por los derechos de mujeres y niñas mediante reformas legales, incidencia política y cooperación con grupos locales.

En 1995 fue designada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica y, desde ese mismo año hasta 2003, ejerció también en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Allí presidió el primer fallo internacional que determinó que se había cometido un genocidio conforme a los criterios establecidos en la Convención de 1948. Esa resolución estableció que la violación puede constituir un acto de genocidio, lo que reformuló el derecho internacional humanitario y abrió caminos de justicia para las sobrevivientes de violencia sexual en contextos de conflicto.

En 2003 pasó a desempeñarse como jueza en la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, cargo que ocupó hasta 2008, cuando fue nombrada alta comisionada para los derechos humanos, la máxima responsabilidad en ese ámbito dentro del sistema de Naciones Unidas. Desde esa tribuna denunció violaciones en conflictos como los de Siria, Gaza y Sri Lanka, impulsó la rendición de cuentas por crímenes de guerra y promovió la defensa de los derechos de mujeres y minorías. En 2014 dejó el puesto, no sin antes reprochar al Consejo de Seguridad de la ONU haber fallado a los sirios al no lograr detener la violencia ni investigar los crímenes cometidos.

Tras abandonar Naciones Unidas, continuó activa en la protección de los derechos humanos. Participó en grupos de reflexión sobre migración, integración y justicia en Sudáfrica y ejerció como jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia en la aplicación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, en el caso de Gambia contra Myanmar. En la actualidad preside la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, con sede en Madrid. En 2021 pasó a dirigir la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados. En julio de 2025 anunció que dejaría esa comisión en noviembre y, en septiembre, el organismo concluyó que Israel estaba cometiendo genocidio contra los palestinos en Gaza.

En diciembre del año pasado, en una entrevista con la agencia EFE, Pillay aseguró que el conflicto de Gaza fue “el más desgarrador” que le tocó analizar y subrayó que uno de los desafíos que planteó la elaboración del informe fue “la negativa de Israel a permitirnos entrar en su país y en los Territorios Palestinos para investigar”.

Entre los premios y reconocimientos que ha recibido figuran el Defender of Democracy Award de PGA en 2014, el Stockholm Human Rights Award en 2010 y el Premio de la Paz de Sídney en 2025, este último “por toda una vida de defensa de los derechos humanos fundamentales, la paz con justicia y los derechos de las mujeres”.

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