La advertencia de una astronauta francesa tras casi ocho meses en órbita: “No estamos preparados para viajar a Marte”

La advertencia de una astronauta francesa tras casi ocho meses en órbita: “No estamos preparados para viajar a Marte”

Sophie Adenot, recién regresada de la Estación Espacial Internacional, sostiene que una misión tripulada al planeta rojo exige avances tecnológicos que aún no existen y advierte sobre las severas consecuencias físicas del viaje.

El océano Pacífico recibió la cápsula con un vaivén implacable. Sophie Adenot, astronauta gala, sintió entonces una náusea profunda, ajena a la placidez orbital que había conocido durante 237 jornadas. Apenas se abrió la escotilla, pronunció una frase que parecía contradecir los ambiciosos planes de la carrera espacial: “No estamos listos para ir a Marte”. Cinco días después de su amerizaje, durante una conferencia de prensa de la Agencia Espacial Europea celebrada en Colonia, Alemania, la viajera explicó que una expedición humana al planeta rojo todavía requiere rupturas tecnológicas que no se encuentran disponibles. La francesa había regresado a la Tierra tras casi ocho meses en órbita como parte de la misión εpsilon.

La advertencia de Adenot no provino de un análisis teórico, sino de una vivencia personal. Su cuerpo, acostumbrado a la ingravidez, debía readaptarse a la gravedad terrestre incluso contando con entrenamiento, atención médica y equipos de ejercicio a bordo. “Justo después de que se abrió la cápsula, lo primero que dije fue ‘devuélvanme al espacio’, porque estaba mareada, con el mar moviéndose”, rememoró. Más de la mitad de los astronautas experimenta síntomas físicos tras una misión de larga duración, entre ellos debilidad intensa, náuseas y vómitos, cuando el organismo vuelve a someterse a la gravedad después de meses en microgravedad. La astronauta aterrizó en Colonia el 10 de octubre e inició un período de recuperación y estudios médicos que la mantendrá entre dos y tres semanas bajo seguimiento en las instalaciones del Centro Aeroespacial Alemán, conocido como DLR, antes de continuar su rehabilitación. Ante la prensa, admitió con franqueza: “Mi principal desafío ahora es sostenerme sola de pie”.

El núcleo de su mensaje apunta al tiempo de vuelo. Con los sistemas de propulsión actuales, un trayecto hasta Marte puede demandar entre seis y nueve meses, un período comparable al que ella pasó en la Estación Espacial Internacional, aunque las condiciones serían radicalmente distintas. La estación orbital dispone de áreas para moverse, equipos para actividad física y una infraestructura preparada para estadías extensas, mientras que una nave destinada a transportar personas a Marte tendría, previsiblemente, menos espacio y menos recursos para compensar los efectos de la falta de gravedad sobre el cuerpo. “Con la tecnología que tenemos actualmente, una misión de muy larga duración, un viaje de varios meses a Marte, imaginen el desastre”, sostuvo. “Nos encontramos con incapacidades fisiológicas y dificultades para gestionar lo básico”, añadió.

La microgravedad afecta músculos, huesos, equilibrio, coordinación y sistema cardiovascular. En términos simples, el cuerpo se adapta a vivir sin el peso habitual que ejerce la Tierra y, al regresar, acciones cotidianas como caminar, permanecer de pie o tolerar el movimiento pueden exigir un proceso de readaptación. Adenot completó una estadía de 237 días, cinco horas y 18 minutos en el espacio, según los datos difundidos por la Agencia Espacial Europea, superando en más de 35 días el anterior récord europeo de vuelo espacial individual, que pertenecía al italiano Luca Parmitano. La francesa se convirtió además en la primera astronauta de su país en realizar una caminata espacial, con tres salidas al exterior de la estación en 14 días y un total de 19 horas y 42 minutos de actividad fuera del laboratorio orbital.

Para que una expedición humana a Marte sea viable, Adenot consideró necesarias soluciones que reduzcan los riesgos físicos del trayecto. “Si tenemos rupturas tecnológicas que nos permitan acelerar el trayecto o, por ejemplo, contar con gravedad artificial, con un vehículo espacial que gire para que los astronautas estén expuestos siempre a una forma de gravedad, entonces podría funcionar. Pero hoy todavía necesitamos varias etapas clave”, explicó. La gravedad artificial consiste en generar una fuerza similar a la gravedad terrestre mediante el movimiento de una estructura espacial, haciendo girar una nave o parte de ella para que la rotación empuje a los tripulantes hacia una superficie, de modo que podrían mantener parte de las condiciones físicas que tienen en la Tierra.

El regreso de la astronauta reavivó el debate sobre las misiones tripuladas a Marte. Sus declaraciones difieren de los calendarios propuestos por empresas y organismos que proyectan expediciones hacia el planeta rojo en las próximas décadas. Adenot no descartó esa meta, pero remarcó que la experiencia acumulada en vuelos prolongados muestra límites que aún deben resolverse antes de enviar una tripulación a un viaje interplanetario. Su mensaje se apoyó en lo vivido durante ocho meses en órbita: incluso con el respaldo de la Estación Espacial Internacional, una misión de larga duración exige un esfuerzo físico considerable. El recorrido a Marte añadiría distancia, aislamiento, menor capacidad de asistencia y una permanencia mucho más extensa lejos de la Tierra. La recuperación de Adenot continuará en el Centro Europeo de Astronautas de la ESA, en Colonia, donde los equipos médicos y científicos evaluarán los efectos de la misión εpsilon y su readaptación a la gravedad terrestre.

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