Los diferentes espacios del movimiento justicialista disputarán este 17 de octubre el sentido de la fidelidad partidaria, entre acusaciones de traición, reclamos de autonomía y la sombra de una candidatura presidencial que atraviesa todas las estrategias
La conmemoración de un nuevo aniversario del 17 de octubre encontrará al peronismo fragmentado en múltiples actos y con una pregunta que sobrevuela cada escenario: qué implica ser leal y hacia quién. En plena disputa por la conducción del movimiento, cada sector buscará apropiarse del significado de la lealtad en distintas convocatorias públicas, mientras se cruzan reproches por presuntas deslealtades y advertencias contra la confusión entre compromiso y subordinación.
La Cámpora se concentrará en San José 1111 para reclamar la libertad de Cristina Kirchner y ratificar su liderazgo. Axel Kicillof encabezará un encuentro en La Matanza con la convicción de que su compromiso es con el pueblo y el propósito de edificar un camino sin dependencia. Máximo Kirchner continuará su despliegue federal en el Chaco junto a Jorge Capitanich. El legislador nacional solicitó esta semana aceptar los aciertos y los errores del otro y abandonar la práctica de cancelarse mutuamente. Sin actividad confirmada, Sergio Massa cultivará su propia forma de lealtad: la de mantenerse expectante y aguardar que las diferencias ajenas lo conviertan en una figura indispensable. Mientras cada uno diseña su estrategia, en voz baja el PJ prepara una nueva cumbre para que todos vuelvan a encontrarse cara a cara.
Reconocimiento y disputa por el liderazgo
«Prefiero que me critiquen por ser leal antes que por desagradecida», expresó Mayra Mendoza esta semana, marcando el tono de la jornada. Para el cristinismo, la prisión y la inhabilitación de la expresidenta impiden discutir la conducción del espacio como si todos pudieran competir en condiciones de igualdad. Consideran que existen dirigentes del peronismo que aprovechan la cancha inclinada contra CFK para librar la batalla interna. Sostienen que, en términos numéricos, la paridad es evidente. Según el último relevamiento de Analogías, la imagen positiva de la exmandataria ronda los 45 puntos y la del gobernador, los 43. Ambos registran un rechazo del 52 por ciento, algo menor que el de Javier Milei, que alcanza el 56 por ciento.
Con ese panorama, en el kirchnerismo aseguran que, hasta que la Justicia argentina diga lo contrario, «la candidata en 2027 será Cristina». Aguardan un fallo favorable del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y son pesimistas sobre las decisiones de los tribunales locales. Mientras tanto, plantean que el paso previo a un acuerdo electoral será reconocer el volumen político y la trayectoria de la exmandataria. «Muchas veces no se la reconoce. Está eso de ‘yo te cancelo y me junto por juntarme'», cuestionó Máximo Kirchner el miércoles y completó: «Tenemos que reconocernos en los aciertos y errores». El diagnóstico es que Kicillof pretende armar un proyecto propio con banderas y electorado kirchneristas, pero sin Cristina.
A diferencia del año pasado, este 17 de octubre no encontrará ni al diputado nacional ni al gobernador bonaerense en San José 1111, donde La Cámpora y el PJ porteño dirán presente por la tarde. Máximo Kirchner estará junto a Jorge Capitanich en el Club Juventud de Resistencia. Su prioridad es extender su influencia nacional y buscar acercamientos para negociar el armado de 2027. La recorrida federal, que arrancó a principios de año, incluyó Santa Fe, Entre Ríos, La Rioja y San Juan. Ahora llegó el turno del Chaco, donde debaten la organización de internas abiertas para suplir la suspensión de las PASO provinciales.
Pertenencia y renovación
El Día de la Lealtad tendrá a Kicillof en González Catán, escoltado por los matanceros Fernando Espinoza y Verónica Magario. Será el único orador del acto en el polideportivo Juan Domingo Perón. En un escenario cargado de liturgia justicialista, el gobernador volverá a mostrar su autonomía y a exhibir el respaldo bonaerense a su proyecto presidencial. El mes pasado, en Avellaneda, ya avisó que no le interesa «una construcción a control remoto».
En La Plata acusan al kirchnerismo de buscar confundir lealtad con «sometimiento». «Cuando decimos que queremos construir algo nuevo no significa renegar de nuestra historia ni de nuestra identidad política», aclaró Kicillof en el plenario federal del Movimiento Derecho al Futuro, donde reivindicó los gobiernos de Perón, Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. El gobernador propone dar continuidad a esa tradición, pero entiende que el momento histórico exige una actualización. La fórmula sería sentido de pertenencia con renovación dirigencial.
En el entorno de Kicillof sostienen que promover una construcción propia no implica traicionar a CFK ni abandonar el reclamo contra la persecución judicial. Incluso están dispuestos a competir contra la expresidenta en caso de que la Justicia la habilite. De acuerdo con los números que manejan, el gobernador le gana la pulseada a cualquier candidato del peronismo. «Si no nos ponemos de acuerdo, habrá una interna o unas PASO. Yo no le tengo miedo a los votos, ¿qué problema hay? Es lo más democrático», desafió hace unos días el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco.
Frente a ese armado, la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, le dijo a Kicillof lo que pocos se animan a expresar en público: «Si quiere ser candidato a presidente tiene que ponerse al hombro la estrategia electoral e ir a hablar con las partes». El mensaje de Fernández llegó la semana pasada, después de que compartieran una actividad en la Quinta de San Vicente. Se trata de un reclamo que se repite en el justicialismo, donde le piden al gobernador que vaya a San José 1111 y converse con Cristina Kirchner sobre su propuesta electoral. La jefa comunal, que pretende postularse a la gobernación bonaerense, recibirá este sábado a las 19 a la Liga de Intendentes Peronistas, un conjunto de 12 dirigentes que hacen equilibrio en la interna y buscan funcionar como interlocutores.
Distante pero expectante
El Frente Renovador, en tanto, desplegará celebraciones en distintos puntos del país, sin la participación confirmada de Sergio Massa. El tigrense, que conoce de rupturas, acusaciones de traición y reencuentros, se mantiene al margen de las peleas y juega al suspenso. Sabe que su capacidad de maniobra de cara a 2027 dependerá de cómo se acomoden sus competidores. El excandidato presidencial quiere revancha y espera llegar al cierre de listas con el respaldo de Cristina Kirchner.
En medio de estos movimientos, avanzan las conversaciones para convocar a una nueva cumbre. La posible eliminación de las PASO impone una urgencia compartida: cómo enfrentar la jugada con la que Milei busca convertir la división peronista en un trampolín electoral.
