Un relevamiento nacional sobre 2.863 casos posiciona a la expresidenta con el 45,1 por ciento de valoración favorable, por delante de Bullrich, Kicillof y el propio jefe de Estado, en un escenario donde la oposición gana terreno y la economía familiar sigue en rojo
A un año de las elecciones presidenciales, el panorama político argentino muestra señales que contradicen el relato oficial. Un estudio de opinión pública realizado por la consultora Analogías entre el 10 y el 14 de octubre, sobre una muestra de 2.863 casos distribuidos en todo el territorio nacional, revela que la figura con mejor valoración positiva no es la del presidente Javier Milei, sino la de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien conserva un piso de imagen que ningún otro dirigente logra superar. Con un 45,1 por ciento de percepción favorable, la exmandataria se ubica seis puntos por encima del jefe de Estado, pese a haber sido blanco central de ataques políticos, judiciales y mediáticos durante años.
El mandatario libertario, que se ufana de competir contra sí mismo y contra nadie más, aparece recién en el cuarto lugar de la tabla de dirigentes medidos, con un 38,9 por ciento de imagen positiva y un 56,7 por ciento de negativa. Lo escoltan en ese podio la senadora Patricia Bullrich, con un 44 por ciento de valoración favorable, y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, con un 43,3 por ciento. Entre los tres primeros dirigentes existe una diferencia mínima, inferior a los dos puntos porcentuales, un margen que cae dentro del error muestral de más o menos 2,2 puntos. Lejos de tratarse de un liderazgo cómodo, el trabajo describe un pelotón apretado en el que los tres superan al titular del Poder Ejecutivo.
La serie histórica que reconstruye el relevamiento muestra que la imagen positiva de la expresidenta inició 2024 cerca del 37 por ciento y desde entonces experimentó un ascenso lento pero sostenido hasta alcanzar el 45,1 actual, mientras que su valoración negativa descendió desde el 58 hasta el 51,9 por ciento. Kicillof, con un nivel de conocimiento del 84,6 por ciento, registra 43,3 de positiva y 52,2 de negativa. Bullrich, conocida por el 95,2 por ciento de los consultados, obtiene 44,0 de positiva y 53,3 de negativa.
El estudio también indaga en la percepción ciudadana sobre la gestión y arroja un dato contundente: seis de cada diez argentinos reprueban el desempeño del Gobierno libertario. Los números describen una administración que encontró un pequeño freno a la caída, pero que no logra traducirlo en la recuperación del terreno perdido. La mala evaluación se mantiene estable, la economía personal sigue en rojo y los temas de agenda que el oficialismo promueve chocan con mayorías en contra. En cuanto a la situación económica familiar, el 54,8 por ciento de los consultados afirma que su realidad es peor que la de hace un año, mientras que solo el 15,2 por ciento asegura estar mejor y el 26 por ciento restante dice estar igual. El deterioro llega al 61,7 por ciento entre las personas de 45 a 59 años y al 59,6 por ciento entre las mujeres. Las expectativas tampoco entusiasman: de cara al año próximo, el 35,7 por ciento espera estar peor y apenas el 25,8 por ciento augura una mejoría, con un pesimismo que trepa al 42,2 por ciento entre quienes completaron estudios universitarios.
Otros ejes de la agenda oficial también reciben un rechazo mayoritario. El 67,7 por ciento desaprueba que los extranjeros puedan adquirir cantidades ilimitadas de tierras, postura que se acentúa al 73,1 por ciento entre las mujeres y al 76,3 por ciento entre quienes tienen estudios terciarios o universitarios incompletos. La Corte Suprema de Justicia carga con una imagen negativa que supera el 60 por ciento, con un 60 por ciento de rechazo entre los varones y un 65 por ciento entre las mujeres. Asimismo, el 62,7 por ciento desaprueba que el Gobierno no cumpla los fallos judiciales sobre financiamiento universitario, y el 39,1 por ciento califica esa conducta como muy mala, con un pico de desaprobación del 70,6 por ciento entre los universitarios completos.
La percepción sobre la corrupción en la gestión libertaria tampoco ofrece alivio: el 59,3 por ciento considera que hay mucha o bastante, un 25,8 por ciento opina que hay poca y apenas el 9,6 por ciento no advierte episodios de corrupción. Incluso en un terreno donde el oficialismo debería cosechar adhesiones, como la reducción de impuestos, el resultado es desfavorable: el 61,9 por ciento cree que el Gobierno bajó poco o nada los gravámenes, con la respuesta más frecuente, nada, elegida por el 41,6 por ciento, mientras que solo el 21,3 por ciento percibe una baja.
El trabajo de Analogías también refleja movimientos significativos en el campo opositor. Quienes se consideran opositores pasaron del 32,2 por ciento en septiembre al 36,9 por ciento en octubre, mientras que los oficialistas declarados suman 22,9 por ciento y cuatro de cada diez consultados optan por no definirse. Dentro de ese mapa, la estructura se polariza: el oficialismo duro representa el 25,7 por ciento y la oposición dura oscila entre el 30,8 y el 33,9 por ciento. La gran perdedora es la oposición moderada, que se desploma del 18,2 al 10,1 por ciento, en tanto que el segmento no polarizado, aquel que permanece en disputa, mantiene su volumen en un 17,2 por ciento. Los extremos engordan y el centro se achica, salvo ese núcleo que todavía no se decidió.
En materia de preferencias electorales, el pedido de cambio supera al de continuidad por más de veinte puntos: 55 por ciento contra 32,1 por ciento. Además, el 55 por ciento de los consultados afirma que no votaría a Milei en caso de un balotaje. Con estos datos, el relevamiento concluye que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner conserva un piso de imagen que ningún otro dirigente supera, en un contexto donde la oposición gana volumen aunque todavía le falta cohesión, y donde el oficialismo enfrenta una evaluación negativa estable que no logra revertir con su agenda de gobierno.
