Peronismo acelera su hoja de ruta con la mira puesta en 2027: unidad, competencia y alerta por las PASO

Peronismo acelera su hoja de ruta con la mira puesta en 2027: unidad, competencia y alerta por las PASO

Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa encabezaron un encuentro reservado con gobernadores y legisladores justicialistas en La Pampa para coordinar la estrategia parlamentaria y electoral, en medio de la ofensiva oficialista para suspender las primarias y las tensiones internas por la conducción del espacio.

En una demostración de que la reconstrucción de la unidad es una prioridad impostergable, los referentes más visibles del peronismo volvieron a sentarse en una misma mesa. Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa compartieron anoche un cónclave con un grupo de mandatarios provinciales y parlamentarios justicialistas en la residencia oficial de La Pampa, con el objetivo de aceitar la coordinación legislativa y avanzar en la discusión sobre el armado electoral de cara a 2027. La cita, desarrollada bajo estrictas medidas de reserva, sirvió también para intentar descomprimir las fricciones acumuladas entre el kirchnerismo y el axelismo, dos vertientes que conviven en tensión dentro del espacio.

El encuentro, que retomó el hilo del diálogo iniciado en agosto en el hotel Emperador, estuvo atravesado por dos asuntos que monopolizarán la agenda del Congreso en los próximos meses: la suspensión de las elecciones primarias y la confección del Presupuesto nacional. Los organizadores de la convocatoria, el diputado Germán Martínez y el senador José Mayans, se ocuparon hasta último momento de garantizar la presencia de todos los sectores, en un esfuerzo por evitar ausencias que pudieran interpretarse como señales de fractura. Tras el cónclave, los participantes difundieron una declaración conjunta en la que ratificaron «la vocación de unidad del peronismo y del campo popular» y se mostraron convencidos de la necesidad de «seguir convocando y ampliando con otros espacios para construir la alternativa política que necesita nuestro país y nuestro pueblo».

Junto a los tres dirigentes mencionados, participaron el senador santiagueño Gerardo Zamora, señalado como posible aspirante a la presidencia; el titular de la Auditoría General de la Nación, Juan Manuel Olmos; y los gobernadores Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego). La reunión se produjo luego de dos semanas de intensa actividad parlamentaria, marcadas por los giros abruptos del Gobierno en torno a la emergencia en discapacidad y la Ley de Tierras. El derrotero de esos proyectos, la situación crítica de las familias endeudadas y el recorte del financiamiento universitario también formaron parte del temario, aunque la atención del peronismo permanece concentrada en las negociaciones que la Casa Rosada mantiene con los gobernadores por las primarias.

Los anfitriones del encuentro dejaron trascender una postura firme sobre ese punto: «Creemos que hay que sostenerlas como herramienta siendo conscientes que cualquier intento de eliminación o suspensión puede transformarse en una trampa para la sociedad». Si bien dentro del espacio calculan que el oficialismo aún no reúne los votos necesarios para concretar la suspensión, la desconfianza hacia los mandatarios provinciales es moneda corriente, especialmente cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, abre la billetera y libera fondos para obras públicas. En la cumbre anterior ya se había lanzado una advertencia directa a quienes apoyen la jugada oficialista: «se van a tener que hacer cargo de ayudar a Milei a tener 4 años más de este infierno para la gente». El mensaje estaba dirigido a gobernadores peronistas que suelen colaborar con el Gobierno en el Congreso, como Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil o Gustavo Sáenz. La defensa de las primarias, sin embargo, no es unánime dentro de la mesa opositora: el fueguino Melella es el único de los asistentes que ya se manifestó en contra de su continuidad.

Ante la eventualidad de que la Casa Rosada logre su cometido, el peronismo evalúa la posibilidad de organizar una interna abierta de alcance nacional. La propuesta del senador Sergio Uñac, quien ya lanzó su candidatura presidencial, fue discutida en la cumbre de agosto y cobró nuevo impulso esta semana a partir del mecanismo acordado por el PJ chaqueño frente a la suspensión de las primarias provinciales. Ese sistema, que contempla una interna de carácter regional acumulativo con un padrón amplio pero sin afiliados de otros partidos, podría funcionar como ensayo a nivel nacional.

Para Kicillof, la competencia constituye un pilar central en su disputa con el kirchnerismo. En La Plata confían en que el gobernador bonaerense puede imponerse frente a cualquiera de los posibles postulantes del espacio, y su planteo es que la candidatura del peronismo surja de las urnas y no de «una negociación secreta de las cúpulas». En la previa del encuentro, Kicillof envió un mensaje directo a toda la oposición: «Sacar las PASO es lo que lo beneficia a Milei», afirmó, al tiempo que acusó al Gobierno nacional de querer «manipular» el sistema electoral «según sus propias conveniencias políticas». A la defensa de las reglas de competencia sumó la necesidad de construir una propuesta nacional con la fuerza suficiente para demostrar que existe un camino alternativo al de La Libertad Avanza.

En ese punto, Massa coincide con Kicillof y repite la consigna «unidad con competencia». El tigrense, que no confirmará sus intenciones hasta el último día, comenzó hace algunas semanas a buscar mayor protagonismo. El miércoles, en un encuentro con rectores de universidades públicas, lanzó una frase en modo candidato: «Más temprano que tarde, y siempre dentro de un proceso democrático, el año que viene la mayoría de la sociedad le va a dar vuelta la página a esto». El exministro sostiene que todavía no es momento de discutir candidaturas, aunque sus movimientos dejan cada vez menos margen al misterio. Pretende alinear su postulación con los intereses de Cristina Kirchner y llegar al cierre de listas con su respaldo; la visita a San José 1111 en la víspera del Día de la Lealtad fue otro gesto de acercamiento en esa dirección.

El kirchnerismo, mientras tanto, sostiene la candidatura de la expresidenta y reclama que cualquier acuerdo reconozca su trayectoria y su volumen político. Desde ese sector cuestionan que la discusión por la conducción se desarrolle como si todos estuvieran en igualdad de condiciones, con Cristina Kirchner presa e inhabilitada. La expectativa está puesta en que las Naciones Unidas emitan en breve una resolución favorable que fortalezca un recurso de revisión ante los tribunales argentinos, un escenario que podría modificar el tablero interno y redefinir las negociaciones hacia 2027.

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