El parte médico difundido por la Santa Sede descarta la necesidad de terapias complementarias tras la intervención practicada en octubre, mientras el profesional a cargo de la operación asegura que no hay obstáculos sanitarios para el desplazamiento previsto hacia el Cono Sur.
La Santa Sede dio a conocer, mediante un despacho emitido por su oficina de comunicación en la capital italiana durante la noche del miércoles, los pormenores de los estudios anatomopatológicos y del examen del tejido extirpado a León XIV el 13 de octubre. Según el texto oficial, los resultados confirman que se trató de un adenocarcinoma de localización pulmonar y que la dolencia se encontraba circunscripta a una zona determinada, sin indicios de dispersión.
El comunicado vaticano añade que, como consecuencia de esos hallazgos, una revisión oncológica ulterior determinó que no resulta pertinente aplicar ninguna terapia suplementaria. Esta conclusión representa un alivio tanto para el entorno del sumo pontífice como para los fieles que aguardaban novedades sobre su estado de salud.
A ese panorama alentador se suman las declaraciones del cirujano Setefano Margaritora, responsable de la intervención quirúrgica, quien en jornadas recientes había manifestado que no existe ninguna objeción de índole médica que torpedee la travesía que el líder de la Iglesia católica proyecta concretar hacia América del Sur. Sus palabras, ahora respaldadas por el informe oficial, refuerzan la expectativa en torno a la visita pastoral.
De este modo, el panorama clínico del máximo referente de la cristiandad se presenta favorable y despeja las dudas que habían surgido respecto de la continuidad de su agenda internacional. La confirmación de que la enfermedad estaba acotada y de que no se requerirán tratamientos adicionales constituye el dato más relevante del parte difundido por el Vaticano, que deja entrever la posibilidad cierta de que el viaje al territorio austral se concrete en los plazos previstos.
