Referentes del peronismo celebraron el triunfo de Lula como un punto de inflexión regional, mientras el espacio libertario aguardó sin reconocer el resultado y cuestionó la transparencia del proceso
El arco político argentino observó el desenlace de la segunda vuelta brasileña con una atención equiparable a la de un comicio propio, y las reacciones no tardaron en llegar. Desde el peronismo, la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva fue recibida con entusiasmo y leída como el comienzo de una nueva etapa para la región. Cristina Kirchner fue la primera figura en pronunciarse a través de las redes sociales, donde comparó la remontada del Partido de los Trabajadores en la instancia definitiva con el 17 de octubre, y felicitó tanto al pueblo brasileño por protagonizar lo que describió como un auténtico 17 de octubre electoral como al mandatario reelecto, a quien destacó por haber sabido despertar sentimiento y sentido en sus compatriotas en la que fue su séptima elección presidencial.
En la misma sintonía se expresó Axel Kicillof, quien sostuvo que el líder del PT dejó una lección de perseverancia al demostrar que nunca hay que rendirse. El gobernador bonaerense y precandidato presidencial calificó la jornada como una noche histórica que augura un futuro mejor, y remarcó que el resultado evidencia que ninguna injerencia extranjera ni campaña de odio puede doblegar a un pueblo que defiende su soberanía y su dignidad. Por su parte, Sergio Massa dedicó un comunicado del Frente Renovador a repasar la trayectoria de vida del presidente reelecto, a quien describió como la historia del obrero que perdió hasta ganar, que fundó la clase media brasileña e industrializó su país defendiendo sus recursos y su soberanía. El ministro también puso el acento en el vínculo afectuoso que Lula mantuvo con la Argentina a lo largo de los años y afirmó que, hoy como ayer, su espacio está del lado de Lula y de la vida.
El contrapunto lo aportó Javier Milei, que siguió el recuento desde la Quinta de Olivos y, antes de que se confirmara el resultado, ya había publicado mensajes contra Lula al retuitear publicaciones de trolls libertarios. Uno de esos posteos comparó al líder brasileño con Nicolás Maduro a partir de la orden de detención dictada por la justicia electoral contra un funcionario de Salvador de Bahía, luego de comprobarse una reducción superior al cincuenta por ciento en la flota habitual de colectivos en un distrito que históricamente constituyó un bastión electoral del PT. Al cierre de esta edición, ni el espacio de Milei ni el propio Jair Bolsonaro habían reconocido la derrota.
Otros voceros de la derecha local se sumaron a las objeciones. Agustín Laje puso en duda la transparencia del proceso al señalar que se ordenó extender dos horas la votación en todo el país y que el conteo debió suspenderse, y advirtió que lo ocurrido en Brasil huele muy mal. El Gordo Dan también criticó la prolongación del horario de votación. En ese marco, el gobierno de Milei, que depositaba altas expectativas en un triunfo de Bolsonaro por considerarlo un aliado clave, vio afectados sus planes de consolidar un bloque de derecha regional con el resultado de la segunda vuelta.
La jornada también movilizó a legisladores y dirigentes hacia Brasil. La comitiva de La Libertad Avanza se trasladó a Río de Janeiro para acompañar a Flávio Bolsonaro, mientras que los referentes peronistas viajaron a San Pablo para estar junto a Lula. Desde el búnker del PT, Cecilia Moreau afirmó que se trató de un día muy importante para la historia de Brasil y estuvo acompañada por Eduardo Wado De Pedro, Diego Giuliano, Sebastián Galmarini y Marina Salzmann. Giuliano sostuvo que el triunfo del líder brasileño muestra que es posible vencer a la derecha, en tanto que Moreau subrayó que Lula transformó la historia de su país y se consolidó como referente en materia laboral y de derechos humanos, y valoró que se recuperó tras su encarcelamiento con mucho amor, un sentimiento que se vio reflejado en las urnas. La dirigente concluyó que la Argentina debe imitar ese ejemplo, construir alianzas amplias y sentarse a conversar con todos aquellos que aspiran a un país sin neoliberalismo.
