Los activos argentinos reflejaron el clima adverso de los mercados regionales tras el resultado electoral en Brasil; los bancos encabezaron las pérdidas y los ADR operaron con retrocesos de dos dígitos en varios casos
Las acciones argentinas arrancaron la semana con un retroceso severo que sacudió al mercado local. El índice S&P Merval llegó a desplomarse más de seis por ciento en los primeros tramos de la jornada, mientras que los certificados de empresas nacionales que cotizan en Wall Street mostraron caídas que en algunos casos alcanzaron los dos dígitos. El clima de ventas se vio reforzado por un nuevo salto del riesgo país, que trepó hasta los 744 puntos básicos, y por el comportamiento negativo de la mayoría de los títulos públicos denominados en dólares.
El movimiento no fue aislado. La plaza porteña operó contaminada por el retroceso generalizado de los mercados de la región, que reaccionaron al resultado electoral brasileño y modificaron expectativas que buena parte de los inversores había incorporado a los precios durante las semanas previas. Ese efecto contagio volvió a poner en evidencia la sensibilidad de los activos locales frente a las decisiones de los inversores internacionales y el escaso margen de autonomía que conserva el mercado argentino en un contexto de elevada volatilidad global.
El sector financiero concentró la mayor presión vendedora. Banco BBVA Argentina retrocedió 6,5 por ciento, Banco Macro perdió 5,7 por ciento, Grupo Financiero Galicia cedió 5,7 por ciento y Banco Supervielle encabezó las bajas con un desplome de 7,15 por ciento. La tendencia se replicó en las compañías energéticas, con Edenor cediendo 3,1 por ciento, Central Puerto 2,2 por ciento, Pampa Energía 2,7 por ciento y YPF 0,7 por ciento. En el segmento vinculado a la construcción y el desarrollo inmobiliario, Cresud cayó 5,1 por ciento y Loma Negra retrocedió 3,7 por ciento. La magnitud del ajuste demostró que la reacción no quedó circunscripta a las firmas con exposición directa al mercado brasileño, sino que se extendió a lo largo y ancho del panel accionario, aunque con intensidad dispar según cada papel.
El desempeño de los ADR en Nueva York confirmó la magnitud del golpe. Banco Supervielle lideró las pérdidas con una caída de 11,1 por ciento, seguido por Mercado Libre con 10,7 por ciento y Banco Macro con 10,6 por ciento. BBVA Argentina cedió 9,5 por ciento, Grupo Financiero Galicia 9,4 por ciento y Telecom Argentina 8,1 por ciento. También operaron en terreno negativo Cresud con 7,9 por ciento, YPF con 7,4 por ciento, Edenor con 6,5 por ciento y Central Puerto con 6,2 por ciento. Las excepciones dentro de una rueda dominada por las ventas fueron Globant, que avanzó 0,5 por ciento, y Tenaris, que subió 0,4 por ciento, mientras que Ternium mostró una baja más moderada de 2,4 por ciento.
El riesgo país acompañó el deterioro general y avanzó 4,4 por ciento hasta ubicarse en 738 puntos básicos, de acuerdo con los registros de la rueda, en una jornada particular marcada por la decisión de JP Morgan de no publicar el indicador en tiempo real y difundirlo recién sobre el cierre. El dato cobra relevancia porque el indicador había cerrado el viernes en 707 puntos, de modo que el nuevo valor profundiza la presión sobre los títulos soberanos y encarece las condiciones potenciales de financiamiento internacional. Una prima de riesgo más elevada limita las posibilidades de refinanciar pasivos mediante nuevas emisiones a tasas compatibles con la capacidad de pago del país y agrega una dificultad adicional a la estrategia financiera del Gobierno, que necesita administrar los vencimientos y sostener la confianza de los tenedores de deuda.
Entre los bonos en dólares, las variaciones fueron heterogéneas aunque predominó el signo negativo. El AL41D retrocedió 1,6 por ciento, el AE38D cayó 1,4 por ciento, el GD35D perdió 0,9 por ciento, el AL35D descendió 0,6 por ciento, el AL29D cedió 0,9 por ciento y el AL30D mostró una baja de 0,2 por ciento. En contraste, el GD30D avanzó 0,1 por ciento y el GD46D subió 1 por ciento, dos movimientos positivos que se apartaron de la tendencia general. En los títulos expresados en pesos, el CUAP perdió 1,7 por ciento, el DICP bajó 0,3 por ciento y el TX28 retrocedió 0,1 por ciento, mientras que el TX26 se mantuvo sin cambios. El comportamiento de la deuda, por lo tanto, no puede describirse como una caída uniforme: la suba del riesgo país convive con variaciones diferentes según el bono, su vencimiento y sus características, aunque el indicador general refleja una mayor exigencia de rendimiento para la deuda soberana argentina.
La evolución de los activos locales vuelve a condensar el humor de los hombres de negocios respecto de la economía y de la capacidad del gobierno de Javier Milei para alcanzar una recuperación genuina de la actividad, acumular reservas y garantizar el acceso al financiamiento. El programa oficial basado en el ajuste fiscal, la desregulación y la búsqueda de una reducción de la inflación no alcanza por sí solo para sostener la evaluación de los inversores, que también ponderan la capacidad de la economía para recuperar el nivel de actividad, generar ingresos en divisas y asegurar condiciones financieras que permitan afrontar los compromisos de deuda. La reacción frente al escenario brasileño añade presión sobre esas variables en un momento en el que el mercado sigue de cerca la habilidad argentina para hacer frente a sus obligaciones financieras.
