Ante miles de militantes en Lanús, el líder de La Cámpora confirmó que la expresidenta quiere competir en 2027 si la Justicia se lo permite, trazó un paralelismo con la experiencia de Lula en Brasil y llamó a reconstruir una alternativa con «justicia fiscal»
En un microestadio de Lanús colmado por miles de simpatizantes, Máximo Kirchner encabezó un acto que combinó el recuerdo de Néstor Kirchner a dieciséis años de su fallecimiento con una clara señal política hacia el futuro: la reivindicación de la centralidad de Cristina Fernández de Kirchner y la confirmación de que la exmandataria aspira a disputar las elecciones del año próximo si logra superar las restricciones judiciales que pesan sobre ella. El diputado nacional sostuvo que, si vuelve a contar con la posibilidad de ejercer sus derechos políticos, la exjefa de Estado tiene la vocación de representar a los argentinos, y planteó un paralelismo con la experiencia brasileña al recordar que, cuando Luiz Inácio Lula da Silva fue encarcelado, el Partido de los Trabajadores no se dividió y ningún dirigente interpretó su prisión como una oportunidad.
El encuentro estuvo atravesado por consignas que mezclaron liturgia peronista y clima electoral, con banderas que proclamaban la libertad de la expresidenta y otras que proyectaban su regreso a la Casa Rosada. La voz de Néstor Kirchner volvió a escucharse a través de fragmentos cuidadosamente elegidos, en los que el expresidente advertía sobre los apurados por ser candidatos y pedía acompañar un ajuste «del lado correcto», lejos de los que menos tienen. Esos mensajes del pasado fueron presentados como advertencias de renovada vigencia para la discusión interna del peronismo.
El discurso del líder de La Cámpora giró principalmente en torno a la construcción del espacio de cara a los próximos comicios y a la situación judicial de Cristina Fernández. Sin nombrarlo, lanzó una advertencia que resonó en la disputa con el gobernador Axel Kicillof por la conducción del movimiento: señaló que muchos quieren ocupar el lugar que la exmandataria tuvo en el Poder Ejecutivo, pero saben que si gobiernan para los argentinos también irán por ellos al concluir sus mandatos, y que por eso tienen miedo de ocupar el lugar que ella ocupa hoy.
En materia económica, el legislador describió un escenario signado por el cierre de pequeñas y medianas empresas, la caída del poder adquisitivo y el deterioro de las condiciones de vida, y sostuvo que el programa libertario se encamina hacia una nueva recesión. Cuestionó que el Gobierno exhiba el superávit comercial como una conquista mientras los sectores populares no perciben sus beneficios, y se preguntó para quién es ese superávit en la Argentina. Reivindicó la recuperación de YPF y la construcción del gasoducto durante los gobiernos peronistas, destacó la importancia de Vaca Muerta en la generación de divisas y advirtió que esa riqueza debería traducirse en gas barato para las empresas y en mejores condiciones de vida para las mayorías. Sus cuestionamientos alcanzaron también al establishment económico que respaldó el modelo oficialista y que, según su lectura, comienza a tomar distancia del Presidente buscando cambiar de mandatario pero no de modelo económico.
El acto incluyó además una autocrítica sobre la experiencia del Frente de Todos. El diputado asumió la responsabilidad por el gobierno de Alberto Fernández, explicó que se tomó la decisión que había que tomar porque había que ganar y definió a Cristina Fernández como una mujer responsable. Recordó que para construir la victoria de 2019 fue necesario convocar a sectores que se habían distanciado del kirchnerismo, pero advirtió que la unidad no puede agotarse en una alianza electoral sino que debe sostenerse en un proyecto capaz de mejorar las condiciones de vida de la población y de hacer crecer al país.
De cara al futuro, Kirchner planteó que una alternativa de gobierno deberá ofrecer algo más que un recambio de nombres y propuso recuperar una agenda redistributiva basada en el principio de que los que más ganan más aporten, bajo la consigna de una justicia fiscal para el equilibrio social. Sostuvo que la reconstrucción política requiere recuperar la participación popular y discutir un programa que vuelva a colocar la educación, la producción y el trabajo en el centro de las prioridades, y convocó a la militancia a ser protagonista de una nueva Argentina.
El cierre estuvo marcado por las denuncias de persecución judicial contra la expresidenta y los cuestionamientos a la familia judicial. El legislador afirmó que se trata de un mecanismo de disciplinamiento contra los dirigentes populares, apuntó especialmente contra los integrantes de la Corte Suprema y concluyó que cuando un dirigente defiende al pueblo lo atacan de manera metódica y, cuando no logran enterrarlo anímicamente, procuran encarcelarlo. Entre banderas de Perón, Evita y los Kirchner, la tribuna reunió a dirigentes del justicialismo porteño y bonaerense, del Frente Renovador y de Patria Grande, junto a intendentes y referentes de distintos sectores, en un acto que terminó con una convocatoria explícita a volver a hacerla presidenta.
