Mientras los referentes de La Libertad Avanza en la provincia focalizan sus críticas en las falencias del sistema provincial, el personal de la Armada Argentina afronta una situación de desprotección sanitaria que su propio espacio político debería atender y resolver.
La obra social Iosfa, que nuclea a integrantes de las fuerzas armadas federales —fundamentalmente de la Armada Argentina— atraviesa un período de transición hacia su disolución en otras figuras. En ese marco, el personal activo y retirado de la fuerza enfrenta una realidad que contradice cualquier discurso de eficiencia y compromiso con el bienestar de los trabajadores: la atención médica en todos los prestadores privados de la ciudad de Río Grande se encuentra suspendida.
Quienes deberían contar con una cobertura en salud garantizada deben acudir a la ya desbordada salud pública debido a la suspensión y al recorte de servicios derivados de la falta de pago a prestadores privados como Cemep y Clínica San Jorge. Se trata de una situación de total desprotección social que no se vislumbra en las manifestaciones de los referentes nacionales de La Libertad Avanza a nivel local, quienes por conveniencia política hacen foco solamente en las falencias provinciales.
Los referentes libertarios a nivel nacional Agustín Coto, Belén Montes de Oca o el diputado tan afecto a las redes sociales como Miguel Rodríguez han tenido nula intervención con eventuales gestiones a nivel nacional para abordar una problemática que sí compete a su espacio político. Incluso este viernes la sede local de IOSFA cerraría su atención al público pasando a la modalidad virtual, con nula información aún a los beneficiarios de cómo manejarse en línea con los diversos trámites.
Esos trámites de manera virtual o mediante aplicaciones encontrarán a adultos mayores con las dificultades propias de la accesibilidad a estas herramientas, sumando además ausencia total de información o de asistencia por parte del Estado Nacional. En este aspecto, los referentes libertarios han tenido una nula iniciativa en contención del personal militar que es arrojado a su suerte al sistema público de Salud, del que tanto reniega LLA.
La contradicción resulta evidente: mientras los referentes libertarios en la provincia muestran su preocupación por la situación de las filas policiales, la cobertura social de los estatales provinciales y la situación de los retirados de la fuerza, una situación mucho peor viven los supuestos beneficiarios de una problemática que les debería resultar propia de resolver o al menos gestionar. El personal de la Armada Argentina, abandonado a su suerte, espera respuestas de quienes dicen defender la libertad y el bienestar de los argentinos.
