La Casa Rosada sigue con preocupación las elecciones en Estados Unidos y teme un revés para Trump que golpee a Milei

La Casa Rosada sigue con preocupación las elecciones en Estados Unidos y teme un revés para Trump que golpee a Milei

El Gobierno argentino observa con inquietud los comicios legislativos estadounidenses, ante la posibilidad de que los republicanos pierdan el control del Congreso y se debilite el principal aliado internacional del Presidente. Analistas advierten que una derrota de Donald Trump podría repercutir en la economía, la política exterior y el escenario electoral argentino, mientras Javier Milei prepara un nuevo viaje a España para participar de la Cumbre Iberoamericana.

Por más que desde la Casa Rosada intenten minimizar la trascendencia de las elecciones legislativas que se celebrarán este martes en Estados Unidos, en el Gobierno argentino siguen de cerca cada movimiento y observan con creciente preocupación el desarrollo de los acontecimientos. La posibilidad de que el presidente estadounidense Donald Trump, considerado el principal aliado internacional de Javier Milei, enfrente una derrota electoral comenzó a encender señales de alarma en el oficialismo, que teme que un cambio en el equilibrio político de Washington termine repercutiendo directamente sobre la economía y la estabilidad política argentina.

El escenario que se perfila en Estados Unidos representa un desafío para la administración libertaria, que durante los últimos meses apostó fuertemente a consolidar una relación privilegiada con la Casa Blanca. La eventual pérdida de poder de los republicanos en el Congreso podría reducir la capacidad de Trump para sostener su agenda y, al mismo tiempo, limitar el margen de acción de los funcionarios estadounidenses que intervinieron en el respaldo financiero a la Argentina.

Mientras tanto, Milei tiene previsto volver a viajar a España este martes por la noche para participar de la Cumbre Iberoamericana, en un contexto internacional atravesado por tensiones diplomáticas, disputas comerciales y una creciente incertidumbre sobre el futuro de las principales alianzas políticas. La presencia del mandatario argentino en ese encuentro se producirá después de los recientes enfrentamientos con el presidente español, Pedro Sánchez, y en medio de las expectativas por un posible contacto con otros líderes regionales.

La preocupación de la administración libertaria no se limita exclusivamente a los resultados electorales estadounidenses. También está vinculada con la estrategia diplomática que el Gobierno argentino desarrolló desde su llegada al poder, caracterizada por un alineamiento casi absoluto con Trump y por la ausencia de canales de diálogo sólidos con sectores políticos que podrían recuperar protagonismo en Washington.

Una apuesta exclusiva por Trump que ahora genera incertidumbre

Desde el comienzo de su gestión, Milei construyó una relación política estrecha con el mandatario estadounidense y convirtió ese vínculo en uno de los principales pilares de su política exterior. La Casa Rosada interpretó que la afinidad ideológica entre ambos presidentes podía abrir una oportunidad excepcional para conseguir respaldo financiero, fortalecer la posición argentina frente a los organismos internacionales y consolidar una alianza estratégica con Estados Unidos.

Sin embargo, esa decisión también dejó al Gobierno expuesto frente a un eventual cambio de escenario político. La administración libertaria no avanzó en la construcción de relaciones significativas con dirigentes demócratas ni desarrolló una estrategia alternativa para afrontar una modificación en el equilibrio de poder estadounidense.

La situación recuerda lo ocurrido durante las elecciones de Brasil e Israel, donde el oficialismo argentino también concentró sus expectativas en determinados liderazgos políticos y dejó escaso margen para establecer vínculos con sus adversarios.

En la Casa Rosada confían, de todos modos, en que los resultados de este martes no modificarán sustancialmente la relación con Trump ni con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien desempeñó un papel central en el respaldo financiero que recibió la Argentina.

Como parte de esa estrategia, Milei decidió enviar a Washington a dos integrantes de su mesa política para desempeñarse como veedores oficiales. Se trata de Eduardo “Lule” Menem e Ignacio Devitt, quienes estarán atentos al desarrollo de los comicios y al comportamiento de los principales actores políticos estadounidenses.

También viajó un grupo de legisladores argentinos, entre ellos Gabriel Bornoroni y Nicolás Mayoraz, en una señal de la importancia que el oficialismo le asigna a la relación bilateral y a la posibilidad de mantener contactos con referentes republicanos.

La presencia de dirigentes libertarios en Estados Unidos busca sostener los vínculos políticos y transmitir que, más allá de las dificultades electorales que pueda atravesar Trump, la Argentina continuará apostando a una relación privilegiada con Washington.

El Congreso estadounidense, una prueba para el liderazgo de Trump

Las elecciones de este martes tendrán una importancia decisiva para la política interna estadounidense. Además de renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio de las bancas del Senado, los comicios funcionarán como una evaluación del respaldo popular a la administración republicana.

El resultado permitirá conocer hasta qué punto Trump conserva capacidad para movilizar a sus seguidores y mantener el control de las instituciones legislativas, en un contexto de cuestionamientos económicos y políticos.

El sociólogo y analista internacional Gabriel Puricelli considera que el escenario electoral presenta perspectivas desfavorables para el oficialismo estadounidense.

“Prácticamente se puede asegurar que el partido republicano va a perder el control de la Cámara de Representantes y el demócrata está muy cerca de tomar también control del Senado”, sostiene.

Para el especialista, una derrota de esas características no solamente modificaría la composición del Congreso, sino que también podría afectar la dinámica interna del movimiento conservador.

La eventual pérdida de la Cámara de Representantes abriría una etapa de mayor confrontación entre el Ejecutivo y el Legislativo, con dificultades para avanzar en iniciativas centrales de la administración Trump y una creciente presión sobre sus principales funcionarios.

Además, el resultado podría debilitar la imagen de fortaleza que el presidente estadounidense construyó alrededor de su liderazgo político.

Puricelli advierte que el impacto también se trasladaría al movimiento MAGA, que podría experimentar una pérdida de atractivo si los republicanos no consiguen sostener el respaldo electoral que necesitan.

En ese escenario, el vicepresidente JD Vance sería uno de los dirigentes más perjudicados, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, podría quedar mejor posicionado dentro de la interna republicana.

Ambos aparecen como posibles aspirantes a disputar la próxima elección presidencial, aunque el resultado de este martes podría modificar las condiciones de esa competencia y alterar las expectativas de sus respectivos sectores.

El impacto económico sobre la Argentina, bajo la lupa

Para el Gobierno argentino, uno de los principales interrogantes pasa por las consecuencias económicas que podría generar una derrota republicana.

La administración de Milei considera que el respaldo de Trump y del Tesoro estadounidense fue determinante para sostener la estabilidad financiera en momentos de tensión cambiaria y dificultades para acceder a los mercados internacionales.

Por eso, una eventual pérdida de influencia del presidente estadounidense podría abrir interrogantes sobre la continuidad de ese apoyo y sobre las condiciones en las que la Argentina podría recibir asistencia financiera en el futuro.

Puricelli sostiene que las consecuencias concretas del resultado electoral comenzarán a observarse en los indicadores financieros argentinos.

“Lo va a decir el riesgo país el miércoles”, señala el analista, al referirse a la reacción que podría tener el mercado frente a una eventual derrota republicana.

Sin embargo, advierte que las dificultades para conseguir respaldo financiero no dependen exclusivamente de los resultados electorales estadounidenses.

Según explica, si Scott Bessent quisiera repetir una intervención similar a la que realizó en septiembre de 2025, actualmente encontraría mayores obstáculos debido al deterioro de la economía estadounidense y a las críticas que recibió la asistencia financiera otorgada a la Argentina.

El especialista considera que el respaldo del Tesoro estadounidense no fue una medida popular ni siquiera dentro de sectores republicanos, por lo que una modificación en el equilibrio político de Washington podría profundizar las dificultades para sostener una nueva intervención.

La situación adquiere especial relevancia para Milei, que enfrenta un escenario económico complejo, con dificultades en la actividad productiva, presiones sobre el tipo de cambio y compromisos financieros importantes para los próximos años.

La incertidumbre internacional se suma a un panorama doméstico marcado por el deterioro del consumo y las dificultades que atraviesan distintos sectores de la economía.

Morgenfeld: “La derrota de Trump será el mayor golpe para las ultraderechas”

El doctor en Historia, profesor de la Universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET Leandro Morgenfeld considera que una derrota de Trump podría provocar una transformación política de gran magnitud en Estados Unidos y generar consecuencias que excedan ampliamente sus fronteras.

El especialista sostiene que el resultado tendría repercusiones sobre el escenario internacional y, particularmente, sobre las relaciones entre Washington y América Latina.

“La derrota de Bolsonaro y la mala elección de Netanyahu fueron dos golpes para las ultraderechas latinoamericanas, pero la derrota de Trump será, sin duda, el mayor golpe porque Trump se proponía como invencible”, afirma.

Para Morgenfeld, el debilitamiento del mandatario estadounidense afectaría a los gobiernos y dirigentes que construyeron sus estrategias políticas alrededor de la alianza con la Casa Blanca.

En ese grupo, Milei aparece como uno de los principales afectados.

El investigador considera que el presidente argentino comprometió buena parte de su capital político en la relación con Trump y con Scott Bessent, por lo que una modificación en el escenario estadounidense podría dejarlo en una posición más vulnerable.

“Todos los aliados de la Casa Blanca se verán debilitados, pero particularmente Milei porque él ha atado toda su suerte al sostenimiento por parte de Trump y de Scott Bessent”, explica.

El especialista también advierte que la eventual derrota republicana podría limitar las posibilidades de que el Tesoro estadounidense vuelva a intervenir para sostener financieramente al Gobierno argentino.

Aunque Bessent manifestó su disposición a continuar ayudando a Milei de cara a las próximas elecciones, Morgenfeld considera que un Trump debilitado y un secretario del Tesoro cuestionado tendrían menos capacidad para impulsar nuevas medidas de asistencia.

“Van a tener un margen de maniobra mucho menor para rescatar financieramente a Milei”, sostiene.

El escenario, según el investigador, se vuelve todavía más delicado si se considera la situación económica argentina, con una actividad en retroceso, presiones sobre el tipo de cambio y compromisos de deuda que exigirán importantes recursos durante el próximo año.

Morgenfeld señala que el Gobierno enfrenta una combinación de dificultades que podrían agravarse si pierde el respaldo político y financiero de Washington.

“Se trata, además, de un presidente que está con la economía en recesión, con el riesgo país que puede llegar a los 800 puntos, con una presión por un tipo de cambio muy atrasado y con compromisos de pago de la deuda enormes para el año que viene”, analiza.

Para el especialista, la eventual derrota de Trump también tendría consecuencias sobre la percepción política de Milei dentro de la Argentina.

La pérdida de influencia del mandatario estadounidense podría generar un efecto de desmoralización entre los sectores más identificados con el oficialismo y abrir una nueva etapa de disputas dentro de las fuerzas que acompañan al Presidente.

Un escenario favorable para la oposición

Morgenfeld considera que el impacto de una derrota republicana no sería únicamente económico, sino también político e ideológico.

El resultado podría fortalecer a los sectores opositores argentinos y modificar las expectativas de quienes hasta ahora consideraban que la alianza entre Milei y Trump constituía una garantía de estabilidad para el Gobierno libertario.

El investigador sostiene que el debilitamiento de la Casa Blanca podría impulsar a distintos sectores del poder económico y político argentino a revisar sus estrategias.

“La derrota de Trump va a dar la percepción en la Argentina de que el círculo rojo tiene que buscar otro candidato más digerible”, afirma.

En esa línea, considera que el escenario internacional podría favorecer a las fuerzas opositoras, que encontrarían mejores condiciones para cuestionar la política económica y exterior del Gobierno.

El especialista también vincula esa posibilidad con el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, que representó un revés para las expectativas de los sectores conservadores que buscaban consolidar una mayor influencia regional.

Morgenfeld entiende que la victoria del mandatario brasileño y una eventual derrota de Trump podrían modificar el equilibrio político latinoamericano.

A su juicio, el Gobierno argentino enfrentaría un contexto internacional más favorable para sus adversarios, en un momento en que también deberá afrontar compromisos diplomáticos delicados.

Entre ellos aparece la Cumbre Iberoamericana, donde Milei podría coincidir con Pedro Sánchez después de los recientes enfrentamientos públicos entre ambos.

El encuentro también podría abrir la posibilidad de un contacto con Lula, aunque la relación entre el mandatario argentino y su par brasileño continúa atravesada por diferencias ideológicas y diplomáticas.

“El panorama externo será mucho más favorable para la oposición y muy crítico para el gobierno”, concluye Morgenfeld.

Taiana advierte sobre el declive de la hegemonía estadounidense

El excanciller Jorge Taiana considera que las elecciones estadounidenses deben analizarse dentro de un proceso internacional más amplio, marcado por la disputa entre las principales potencias y por los cambios en el equilibrio económico y político global.

Según explica, Estados Unidos conserva un enorme poder militar, financiero y tecnológico, pero enfrenta un declive relativo de su hegemonía frente a China.

Esa situación, sostiene, impulsa a Washington a profundizar su intervención en América Latina, una región que continúa siendo estratégica por sus recursos naturales, sus capacidades productivas y su importancia geopolítica.

Taiana advierte que la política estadounidense hacia la región combina objetivos económicos, estratégicos y de seguridad, en un contexto de creciente competencia internacional.

En ese marco, cuestiona que la lucha contra el narcotráfico se convierta en una justificación para ampliar la intervención de Estados Unidos en asuntos internos de los países latinoamericanos.

El excanciller sostiene que, bajo ese argumento, Washington desdibuja “peligrosamente los límites entre defensa nacional y seguridad interior”, una situación que, según advierte, puede incrementar la injerencia externa y debilitar las garantías democráticas.

Para Taiana, la victoria de Lula en Brasil constituye una muestra concreta de que la política intervencionista estadounidense encuentra límites en la región.

El resultado brasileño, sostiene, también representa un nuevo signo de debilidad para Trump y evidencia que los países latinoamericanos todavía conservan capacidad para definir sus propios procesos políticos.

El exfuncionario considera que las elecciones estadounidenses serán importantes para la Argentina porque forman parte de una transformación más profunda del sistema internacional.

A su entender, las disputas internas de Estados Unidos y la competencia entre las grandes potencias no pueden analizarse de manera aislada, sino en relación con las condiciones económicas y sociales que sostienen la legitimidad de los gobiernos.

Taiana plantea que América Latina necesita fortalecer sus mecanismos de integración para evitar que las tensiones internacionales condicionen sus posibilidades de desarrollo.

“Para América Latina, y particularmente para nuestro país, la única manera de evitar que las disputas internas de Estados Unidos y la competencia entre las grandes potencias condicionen nuestro futuro es construir autonomía a través de la integración regional y el desarrollo de cadenas de valor regionales y capacidades científicas y tecnológicas propias”, sostiene.

Auer pone el foco en la interna republicana y el efecto sobre Milei

El consultor de riesgo geopolítico Ricardo Auer considera que una de las principales claves de las elecciones estadounidenses será determinar si Trump pierde el control de una sola cámara legislativa o si los demócratas consiguen imponerse en ambas.

Para el especialista, ese resultado tendrá consecuencias sobre la capacidad del presidente estadounidense para avanzar con su agenda y sobre el funcionamiento de su administración durante los próximos meses.

Auer identifica tres dificultades centrales que enfrenta actualmente el Gobierno republicano: una inflación elevada, el incremento de las tasas de interés y la continuidad de la guerra con Irán, que mantiene presiones sobre el precio internacional del petróleo.

El consultor sostiene que esos factores contribuyen al deterioro del escenario económico estadounidense y complican las perspectivas electorales de Trump.

Sin embargo, considera que el presidente todavía tendrá margen para tomar decisiones antes de que los nuevos legisladores asuman sus funciones en enero.

Ese período podría convertirse en una etapa de fuerte actividad política, durante la cual Trump buscaría consolidar su posición y responder al resultado de las elecciones.

Auer también señala que el 18 de noviembre podría convertirse en una fecha importante para la política internacional, ante la posibilidad de una reunión entre Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico que se desarrollará en Shenzhen, China.

El consultor considera que ese encuentro podría ofrecer señales sobre el rumbo de las relaciones entre las principales potencias y sobre la capacidad de Trump para sostener su liderazgo internacional.

En cuanto a la Argentina, Auer sostiene que las consecuencias de una derrota republicana podrían sentirse con mayor fuerza en el plano político que en el económico.

“El efecto más importante para Milei es que su gente se va a desmoralizar”, afirma.

El especialista considera que una pérdida de respaldo de Trump podría generar incertidumbre dentro del núcleo libertario y abrir oportunidades para otros sectores políticos que actualmente acompañan al Gobierno.

En particular, menciona al PRO y a Patricia Bullrich como actores que podrían encontrar un nuevo margen de acción si el oficialismo pierde parte de su respaldo internacional.

“Si su núcleo se desmoraliza porque Trump pierde, va a haber dentro de su entorno, incluyendo al PRO y a Patricia Bullrich, una oportunidad”, sostiene.

Auer advierte que ese escenario podría alterar el equilibrio político que Milei intenta mantener de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

“Puede empezar a tambalear el equilibrio que quiere sostener de acá a las elecciones del año que viene”, concluye.

Una elección que trasciende las fronteras estadounidenses

Las elecciones legislativas de Estados Unidos se presentan, así, como un acontecimiento que podría modificar mucho más que la composición del Congreso norteamericano.

Para la Argentina, el resultado representa una prueba sobre la solidez de una estrategia diplomática que apostó casi exclusivamente a la relación con Trump y que convirtió el respaldo de Washington en una pieza central de su política económica.

Una eventual derrota republicana podría reducir la capacidad de la Casa Blanca para intervenir en favor de Milei, generar incertidumbre en los mercados y fortalecer a los sectores opositores que cuestionan el rumbo del Gobierno.

Al mismo tiempo, el resultado podría acelerar cambios dentro del propio movimiento conservador estadounidense y modificar las expectativas de quienes aspiran a suceder a Trump.

En ese contexto, la Casa Rosada deberá evaluar hasta qué punto puede sostener su estrategia internacional frente a un escenario menos favorable y con mayores dificultades para conseguir respaldo financiero.

La preocupación del Gobierno argentino refleja, en definitiva, el riesgo de que una apuesta política construida alrededor de un liderazgo extranjero pierda fuerza justo cuando Milei necesita consolidar la estabilidad económica y preservar su capital político de cara a 2027.

Mientras el oficialismo aguarda el resultado de los comicios estadounidenses, el Presidente prepara su viaje a España y enfrenta un escenario internacional que podría obligarlo a revisar sus alianzas, sus prioridades diplomáticas y las expectativas que depositó en su principal socio político.

La elección de este martes será, para Milei, mucho más que una disputa legislativa en Estados Unidos: será una señal sobre el futuro de su principal respaldo internacional y sobre el margen de maniobra que tendrá la Argentina en un mundo cada vez más atravesado por la competencia entre las grandes potencias.

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