La ministra de Capital Humano sostuvo que la visita de León tendrá carácter pastoral y rechazó las lecturas partidarias del viaje. Además, defendió la asistencia directa, aseguró que la AUH llega a unos cuatro millones de chicos y detalló las políticas de alfabetización del Gobierno.
La titular de Capital Humano, Sandra Pettovello, se refirió a la próxima visita del papa León a la Argentina y afirmó que tendrá un carácter estrictamente pastoral, al tiempo que descartó que el pontífice vaya a pronunciarse sobre la política interna del país. En una entrevista con Radio Mitre, la funcionaria sostuvo que “de ninguna manera va a venir el Papa a hacer ningún comentario de la política local” y cuestionó a quienes buscan vincular la visita con disputas partidarias.
Pettovello explicó que mantiene un vínculo “bueno y fluido” con las autoridades de la Iglesia católica argentina y del Vaticano, y que ese diálogo permite tratar asuntos sociales sin que exista, a su entender, una confrontación entre la institución religiosa y su cartera. Contó que conversa habitualmente con integrantes del Episcopado y con el arzobispo de Buenos Aires, y recordó la visita de la hermana Alessandra Smerilli, a quien describió como su par en el Vaticano por las áreas que abarca su dicasterio, entre ellas pastoral, migración, salud y justicia.
Según la ministra, tanto desde la Iglesia argentina como desde la Santa Sede le transmitieron que no hay intención de emitir mensajes políticos. “La Iglesia obviamente que va a hablar de los temas de la Iglesia, que tienen que ver con lo pastoral, con la protección de los vulnerables y con la pobreza”, señaló. En esa línea, consideró que interpretar políticamente las palabras del Papa implicaría desconocer la dinámica vaticana y la responsabilidad del pontífice. “Hacer cualquier interpretación política direccionada hacia un gobierno es no conocer el Vaticano”, afirmó.
Consultada sobre eventuales cuestionamientos de los obispos a la administración nacional, la funcionaria acotó su respuesta al área que conduce y aseguró que no existen quejas respecto del trabajo de Capital Humano. Reconoció que siempre hay aspectos por mejorar, pero remarcó que el diálogo con la Iglesia es interesante y que ambas partes se escuchan. También negó que se le haya formulado un reclamo puntual por mayor atención a los sectores vulnerables y atribuyó algunas declaraciones de religiosos a malas interpretaciones periodísticas.
Asistencia social y AUH
En el tramo dedicado a la asistencia social, Pettovello aseguró que la cartera cubre casi la totalidad de la canasta básica de las familias que requieren ayuda y que la Asignación Universal por Hijo alcanza a cerca de cuatro millones de niños. Señaló que la política social no se limita a esa cobertura, ya que también incluye la Tarjeta Alimentar y el programa Mil Días, entre otros dispositivos, y que la reorganización de las prestaciones permitió eliminar superposiciones.
La ministra defendió además el fin de la intermediación de organizaciones en la distribución de los recursos. Sostuvo que antes “el cincuenta por ciento de la asistencia social llegaba a los intermediarios y no a la gente” y que, con el mismo presupuesto, lograron cubrir entre el noventa y cinco y el cien por ciento de la canasta básica. No brindó, en cambio, una cifra total de beneficiarios de todos los programas ni un detalle del universo de familias alcanzadas por cada prestación.
Educación y alfabetización
En materia educativa, la titular de Capital Humano afirmó que la discusión sobre la enseñanza suele quedar relegada porque, según le transmitieron dirigentes políticos, no ofrece rédito electoral. “No se discute la educación porque electoralmente no trae votos”, relató. Para ella, la educación “es la llave” que hace la diferencia en las perspectivas del país.
Pettovello se refirió al vínculo con Argentinos por la Educación, organización con la que tomó contacto antes de la llegada de Javier Milei al Gobierno y que, según dijo, la ayudó en la planificación y en la búsqueda de perfiles para la Secretaría de Educación. Contó que el presidente recibió a integrantes de la entidad, quienes reconocieron el compromiso por la alfabetización firmado por todos los candidatos y valoraron que un tema de la sociedad civil se consolidara como política de Estado con evaluación y continuidad.
La ministra contrastó las evaluaciones y materiales de años anteriores con las iniciativas actuales. Mencionó que antes no había pruebas de tercer grado y que las jurisdiccionales pasaron de ocho a veintitrés, y sostuvo que los libros adquiridos previamente respondían a un enfoque constructivista, mientras que ahora se distribuyen materiales centrados en la conciencia fonológica. Vinculó esa decisión con un congreso del Banco Interamericano de Desarrollo en Santo Domingo, donde se presentó ese método como cinco veces más efectivo. Explicó que, como la Nación financia la compra de libros, decidió exigir ese enfoque, aunque las provincias que prefieran otro método deberán costearlo.
Respecto de las prioridades, rechazó la idea de elegir entre alfabetización, matemática y formación docente, y consideró que todas son necesarias. Definió a la alfabetización como el primer paso de la estrategia y señaló que las escuelas cuentan con una hora adicional de Lengua y de Matemática. También advirtió sobre la profusión de institutos de formación docente, que a su juicio baja la calidad, y subrayó la importancia de que los maestros sepan enseñar.
Para fundamentar sus preocupaciones, citó cifras que atribuyó a una exposición del BID. Según relató, en Estados Unidos la lectura diaria por placer entre adolescentes cayó del 35 % en 1984 al 14 % en 2023, mientras que quienes nunca leen pasaron del 15 % al 47 %. En América Latina, afirmó que el 76 % de los estudiantes quedó por debajo del nivel mínimo en Matemáticas y que solo el 0,2 % alcanzó el rendimiento más alto, mientras que en lectura el 59 % de los jóvenes de 15 años se encontraba en situación problemática.
Por último, la ministra adelantó que el Gobierno trabaja en una modificación del artículo 97 de la Ley de Educación Nacional, que impide difundir los datos de aprendizaje de las escuelas. “Sin datos, ¿cómo se puede planificar política pública?”, planteó.
