Cristina Fernández de Kirchner rompe el silencio: reafirma su inocencia, no descarta una candidatura y advierte sobre el rumbo político

Cristina Fernández de Kirchner rompe el silencio: reafirma su inocencia, no descarta una candidatura y advierte sobre el rumbo político

En su primera entrevista concedida desde la condena que la proscribió y la obligó a cumplir arresto domiciliario en San José 1111, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner dialogó con The Washington Post sobre su situación judicial, el panorama político argentino y las perspectivas electorales. La exmandataria ratificó su inocencia, sostuvo que no descarta volver a postularse y analizó el escenario regional e internacional.

La exjefa de Estado rechazó categóricamente las acusaciones en su contra y planteó un desafío retórico a sus adversarios: “Dígame dónde puse el dinero. Porque, sinceramente, si lo hubiera robado, no estaría en la cárcel. Sería libre, porque habría podido comprar al sistema judicial argentino, que es corrupto”. Con estas palabras, la dirigente insistió en que su encarcelamiento responde a una persecución política y no a una condena sustentada en pruebas.

Consultada sobre la posibilidad de competir nuevamente por la presidencia en 2027, la exmandataria no descartó esa alternativa: “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, manifestó. El medio estadounidense consignó que las encuestas recientes ubican su nivel de aprobación ligeramente por encima del de Javier Milei, aunque ambos rondan el treinta por ciento.

En cuanto al rumbo del gobierno de Milei, la expresidenta consideró que la ira antisistema que llevó al poder a la ultraderecha se volverá contra quienes la impulsaron. “Ahora muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente”, describió. Asimismo, admitió errores del peronismo que contribuyeron al triunfo del actual mandatario, y señaló que durante el último gobierno del Frente de Todos “se produjo un colapso en la cultura laboral”, ya que la gente percibió que quienes trabajaban ocho horas diarias, soportaban a sus jefes y largos desplazamientos ganaban lo mismo o menos que sus vecinos que recibían ayudas del gobierno.

Pese a ese diagnóstico, se mostró esperanzada con un regreso del peronismo al poder. “La historia no se escribe en línea recta. Hay avances y retrocesos. Pero el pueblo siempre vuelve”, planteó. No obstante, advirtió que el desafío para el progresismo no consiste simplemente en recuperar el poder, sino en comprender la ira que llevó a la victoria de la ultraderecha y ofrecer una alternativa que aborde las preocupaciones económicas cotidianas y la deuda. En ese sentido, se preguntó: “¿Es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50 por ciento piensa que el otro 50 por ciento debe desaparecer?”.

Respecto a las elecciones de medio término en Estados Unidos, la expresidenta vaticinó que Donald Trump, a quien describió como el hombre que ha hecho todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina, perderá los comicios en su propio país.

La entrevista también abordó el pedido presentado ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU para que revise su caso y le restablezca sus derechos políticos, es decir, que se levante la proscripción. El abogado brasileño Rafael Valim, quien encabeza la solicitud, explicó que el comité puede dictaminar si se violaron los derechos de un acusado y, si bien no tiene autoridad para revocar las decisiones de los tribunales nacionales, la Argentina está obligada a respetar sus normas por ser firmante del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. “La decisión debe someterse a la justicia argentina”, sostuvo el letrado, y agregó que, dada la tradición argentina en materia de derechos humanos y la apertura de su sistema jurídico a las decisiones internacionales en este ámbito, ve una posibilidad mucho mayor de cumplimiento, incluso en el caso de Cristina, a pesar de que se trata de un sistema que busca perseguirla. Además, auguró que si el país no cumple, se producirá una movilización social irresistible por parte del pueblo argentino.

En otro orden, la nota del Washington Post describió la rutina de la exmandataria durante su arresto domiciliario. Puede recibir visitas durante cuatro horas a la semana, repartidas en dos días, con un máximo de tres personas por visita. Su día a día consiste en comer sano, hacer ejercicio de cuatro a cinco veces por semana en una cinta de correr, una plataforma de step y pesas, y estudiar inglés y chino, actividades que realiza, según dijo, para evitar que sus neuronas envejezcan. En la entrevista contó que durante la visita que le realizó Luiz Inácio Lula da Silva, reelecto presidente de Brasil la semana pasada, le dejó un consejo: “Me dijo: ‘Hacé ejercicio y no te deprimas’”. “No tengo derecho a deprimirme ni a atormentarme ante el sufrimiento ajeno. Sé por qué estoy aquí: por lo que represento, por el gobierno que construimos y por mi negativa a someterme a los poderes establecidos”, completó.

Sobre sus clases de chino, relató que le dieron una nueva perspectiva sobre la política porque, a diferencia de Occidente, donde la política se ha regido por la expectativa de que un bando debe derrotar al otro, en la filosofía china las fuerzas opuestas del yin y el yang coexisten en lugar de buscar la aniquilación mutua.

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