El indicador de JP Morgan marcó 925 unidades, impulsado por la caída de los bonos soberanos en dólares y la creciente cautela de los inversores. Las acciones argentinas y los ADR operaron en terreno negativo, mientras el Gobierno ve comprometido su objetivo de volver a los mercados internacionales.
La escalada del riesgo país volvió a encender las alarmas sobre la fragilidad financiera de la Argentina y las dificultades que atraviesa la administración de Javier Milei para restablecer el acceso al crédito externo. El indicador que elabora JP Morgan traspasó la barrera de los 900 puntos básicos y se posicionó en 925 unidades, en un movimiento que evidencia el deterioro de los bonos soberanos en moneda dura y una actitud más prudente por parte de los inversores frente a las perspectivas económicas y políticas del país.
Este avance profundiza una tendencia que se venía gestando desde julio, cuando el indicador había rondado los 400 puntos básicos. A partir de entonces, el desmejoramiento de las cotizaciones de la deuda argentina fue ampliando la diferencia respecto de los títulos del Tesoro estadounidense, en un escenario donde las inquietudes acerca de la capacidad de pago futura comenzaron a entrelazarse con los interrogantes sobre la continuidad del programa económico y el panorama electoral de 2027.
La coyuntura también deja al descubierto una tensión para la estrategia financiera del ministro de Economía, Luis Caputo, quien se planteó como meta central normalizar el vínculo con los mercados internacionales y lograr que el país vuelva a financiarse mediante colocaciones voluntarias de deuda. Con un riesgo país por encima de los 900 puntos, esa aspiración queda nuevamente supeditada a las tasas de interés que los inversores exigirían para prestarle dinero a la Argentina.
La dimensión del movimiento quedó retratada en la jornada del jueves. Durante la mañana, el indicador alcanzó los 925 puntos básicos, según los datos difundidos por el mercado, mientras que otras mediciones lo situaban en torno de los 892 puntos al mediodía. El incremento se produjo en simultáneo con un nuevo descenso de los títulos argentinos en Wall Street, donde los bonos en dólares llegaron a registrar retrocesos cercanos al 3%.
El deterioro también se trasladó al índice S&P Merval, que cedía 3,1% en pesos y 3,6% medido en dólares. La baja abarcaba a gran parte de las principales compañías argentinas, entre ellas Banco Supervielle, que perdía 4,2%; Central Puerto, con una merma de 3,8%; Banco Macro, que retrocedía 3,6%; Edenor, con una caída de 3,2%; y Grupo Financiero Galicia, que descendía 2,5%. YPF, una de las empresas más representativas del panel líder, también operaba en terreno negativo, con una baja del 3% en la Bolsa porteña. En sentido contrario, algunas compañías lograban despegarse parcialmente de la tendencia, como IRSA, que avanzaba 1%, y Aluar y Comercial del Plata, ambas con subas del 0,7%.
La presión vendedora se hacía sentir con mayor intensidad en Wall Street, donde los ADR argentinos mostraban retrocesos más acentuados. BBVA Argentina perdía 6,4%, Banco Supervielle caía 6,6%, Banco Macro retrocedía 4,8% y Grupo Financiero Galicia bajaba 4,3%. YPF, por su parte, perdía 3,7%, mientras que Transportadora de Gas del Sur cedía 3,5%. Entre las excepciones se ubicaban Globant, con una suba de 3,1%, y Tenaris, que avanzaba 3,8%.
En el segmento de renta fija, los bonos soberanos en dólares registraban bajas en prácticamente todos los vencimientos. Entre los títulos bajo legislación argentina, el Bonar 2038 (AE38) retrocedía 2,88%, el Bonar 2041 (AL41) caía 2,78% y el Bonar 2035 (AL35) perdía 1,76%. En los bonos Globales bajo legislación extranjera, el GD46 bajaba 3,44%, el GD41 retrocedía 2,25%, el GD35 caía 1,96% y el GD30 perdía 1,21%. La caída de los títulos en dólares incide de manera directa sobre el riesgo país, dado que el indicador mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos argentinos y los títulos del Tesoro estadounidense. Cuando los precios de la deuda local descienden, los inversores demandan mayores tasas para conservar esos instrumentos, lo que amplía la prima de riesgo y encarece las posibilidades de financiamiento externo.
Los CEDEARs también mostraban una jornada mayoritariamente negativa, aunque con comportamientos dispares según la compañía y el sector. Entre los certificados con mayor volumen negociado, Mercado Libre encabezaba las bajas con un retroceso de 13,67%, seguido por Micron Technology, que perdía 9,51%; Meta, con una caída de 5,54%; Nvidia, que retrocedía 4,48%; y el ETF SPY, que replicaba el comportamiento del índice S&P 500 y bajaba 4%.
