El Juez Cesari Hernández dijo que la unidad de detención garantiza todos sus derechos a los reclusos

Luego de las controversias dadas en torno a la liberación de internos, El juez de instrucción Daniel Cesari Hernández habló sobre el tema. Además señaló que la pandemia le ha dejado al Poder Judicial un gran aprendizaje.

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  El Magistrado titular del juzgado de instrucción número uno del distrito judicial norte, Daniel Cesari hernández, en comunicación telefónica con el programa radiofónico El Primero de la Fila, por FM La Isla, habló sobre el efecto de la pandemia sobre el Poder Judicial y aunque evitó definir una posición respecto de la liberación de internos, señaló que en lo que respecta a la unidad de detención local, la misma garantiza todos los derechos de los detenidos.

   Sobre lo primero, Cesari Hernández sostuvo que “el poder judicial no ha parado, es una función del Estado que no puede interrumpirse. Una feria judicial -que es la que venimos transitando- lo único que hace es interrumpir ciertas cosas y los plazos procesales para ciertas cosas”.

   El juez, comentó que dentro de los tribunales se minimizó el contacto personal y se garantizó el distanciamiento social. “Gran parte del poder judicial se organizó con trabajo remoto, y se dieron capacitaciones” dijo y agregó, “en mi caso, más de la mitad de mi personal está trabajando día a día desde sus hogares y se siguen tramitando los expedientes”.

   El magistrado, dijo que únicamente las audiencias urgentes se hacen de manera presencial Y en esos casos se usa el SUM del edificio, garantizando una distancia de 3 o 4 metros, con barbijos e higiene de los escritorios y manos. Además, sostuvo que todos los días los ingresantes al edificio son controlados con termómetros para verificar que no padezcan fiebre.

   Más adelante, afirmó que el aprendizaje obtenido durante esta pandemia es una expresión de resiliencia, concepto que definió como la capacidad de “tomar la experiencia negativa desde un lado positivo  para fortalecernos y enfrentar el futuro”; “por ejemplo, la posibilidad de enriquecernos con el trabajo remoto”, dijo y mencionó que “hoy felicité a una empleada por el alto rendimiento que tuvo en la terminación de los expedientes a su cargo trabajando desde su casa”.

  El juez, señaló la importancia de la implementación de las videoconferencias y el fortalecimiento del sistema informático del Poder Judicial. “está mejorando la comunicación interna entre todos los juzgados y el acceso  a través del sistema para profesionales y para el público”, enumeró y consideró que son aspectos altamente positivos.

“Estoy muy orgulloso de mis compañeros, de los empleados, estamos poniendo mucho esfuerzo aunque no se ponga en conocimiento de la sociedad”, enfatizó.

  Cesari Hernández, evitó opinar de manera tajante sobre la liberación de reclusos y señaló que cada juez debe responder sobre sí mismo, aunque sostuvo que en su caso personal considera que “la unidad de detención cuenta con todas las garantías para que todos los ciudadanos que tengan que ser alojados –de manera temporal porque soy un juez de instrucción- no corran ningún riesgo y, de hecho, cada vez que un interno ha tenido algún problema de salud se le ha dado la asistencia necesaria”.

  En tal sentido, argumentó que la cárcel tiene el espacio necesario, se le pueden garantizar todos los derechos a las personas que están alojadas y “estamos en una muy buena situación. Tenemos los jueces la posibilidad de administrar justicia con todos los elementos que la ley exige que utilicemos”.

   No obstante, señaló que “si hay algo que los jueces podemos estar seguros es que cada decisión que tomamos nos garantiza por lo menos el 50 % de gente a favor y el 50 % de gente en contra, es lógico y es propio del trabajo que uno hace”, y agregó, “muchas veces lo que dice la ley confronta con la ansiedad o con lo que la gente espera y el ejemplo clásico es cuando la presunción de inocencia del imputado o una serie de elementos  llevan a que la causa termine en un sobreseimiento o en una solución que no es esperada. Eso no es porque el juez sea bueno o sea malo sino porque la ley establece estos límites y estos parámetros”.

  “cuando yo soy víctima y esas garantías  benefician a quien me hizo algo malo,  yo digo que esas garantías son malas, pero si en algún momento yo me veo en un proceso judicial y esas garantías me benefician a mi, seguramente mi opinión va a ser diferente, esa dicotomía de lo justo y de lo injusto se resuelve de la única manera que lo tiene que resolver un juez, con imparcialidad”, ilustró el jurista y agregó, “El juez tiene que abstraerse, tiene que dejar de lado aun lo que siente como ser humano; y tiene que aplicar la ley del modo en que la ley marca que se aplique. Si eso se hace así, es una resolución legal y muy seguramente estará muy cerca de lo que el conjunto social espera sea la resolución justa».