Jubilados anuncian nueva movilización masiva el próximo 19 luego de los incidentes violentos en el Congreso

Jubilados anuncian nueva movilización masiva el próximo 19 luego de los incidentes violentos en el Congreso

Organizaciones sociales y sindicales se sumarán a la protesta, mientras el Gobierno refuerza el operativo de seguridad para evitar repetir los errores de la semana pasada.

Sin dejarse amedrentar por los episodios de violencia registrados el miércoles pasado, los jubilados y las organizaciones que los acompañaron en aquella ocasión volverán a tomar las calles este miércoles 19 de marzo. Esta vez, prometen una convocatoria aún más numerosa, en una demostración de fuerza que trasciende los reclamos puntuales por el fin de la moratoria previsional y la gratuidad de los medicamentos del PAMI.

Las centrales sindicales ya confirmaron su participación en la próxima movilización. Tanto la CTA Autónoma como la CTA de las y los Trabajadores ratificaron su presencia y anticiparon que esperan sumar más adherentes. Además, durante una conferencia de prensa, ambas organizaciones criticaron duramente el operativo de seguridad desplegado la semana pasada y exigieron la renuncia de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

El anuncio de una nueva protesta, esta vez con una convocatoria masiva, ha encendido las alarmas en el Gobierno nacional. Las autoridades buscan evitar los errores cometidos durante la manifestación anterior, que derivaron en violentos enfrentamientos en la Plaza de los Dos Congresos. Entre los hechos más graves, se destacan la detención de 114 personas –liberadas horas después– y las heridas sufridas por 45 manifestantes, entre ellos el fotógrafo Pablo Grillo, quien permanece en estado grave tras ser impactado en la cabeza por un cartucho de gas lacrimógeno disparado por un gendarme.

Preparativos intensivos para evitar nuevos incidentes
Ante la expectativa de una movilización aún más numerosa, la ministra Bullrich ya trabaja en el operativo de seguridad para el próximo miércoles. Según fuentes oficiales, se espera que la cantidad de asistentes triplique la de la última protesta, aunque las estimaciones no superarían las 15.000 o 20.000 personas.

El viernes por la tarde, Bullrich se reunió en su despacho con el jefe de la SIDE, Sergio Neiffert, y su segundo, Diego Kravetz. También participaron el ministro de Seguridad porteño, Horacio Giménez, y su secretario, Maximiliano Piñeiro. A ellos se sumaron la secretaria de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y los jefes de las fuerzas de seguridad federales, junto al director nacional de Inteligencia Criminal (DNIC), Ricardo Ferrer Picado.

Durante el encuentro, se acordó la creación de mesas de coordinación entre todas las partes involucradas para evitar los fallos que desencadenaron los violentos episodios de la semana pasada. Estos grupos de trabajo se encargarán de supervisar todas las etapas del operativo: desde la inteligencia previa hasta el ingreso, la movilización, la contención y la desconcentración de los manifestantes. Además, se confirmó que volverá a haber un comando unificado, un aspecto que, pese a estar presente en la protesta anterior, no logró evitar los cortocircuitos internos.

El estado crítico de Pablo Grillo
Mientras tanto, Pablo Grillo, el fotógrafo gravemente herido durante los incidentes, continúa internado en el Hospital Ramos Mejía. Su pronóstico sigue siendo reservado tras ser impactado por una cápsula de gas lacrimógeno en la cabeza. Su padre, Fabián Grillo, informó ayer que su hijo «está estable», aunque aclaró que «en este cuadro, estar estable es un avance positivo».

El joven reportero gráfico fue sometido a una segunda cirugía el viernes y se espera que este lunes ingrese nuevamente al quirófano para una tercera intervención. Su caso ha generado una ola de indignación en diversos sectores, que exigen responsabilidades por el uso desmedido de la fuerza durante la protesta.

Con la mirada puesta en el próximo miércoles, tanto los manifestantes como las autoridades se preparan para lo que podría ser una jornada crucial en el reclamo de los jubilados y en la gestión de la seguridad pública. La calle, una vez más, será el escenario de un pulso que parece ir más allá de los reclamos puntuales, convirtiéndose en una batalla por el espacio público y la expresión ciudadana.

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