Pekín acusa a Washington de utilizar los gravámenes como herramienta de presión en plena guerra comercial. Designa nuevo enviado para retomar negociaciones, mientras Xi Jinping reafirma su defensa del comercio multilateral.
China eleva el tono frente a EE.UU. por nuevos aranceles del 245%: “No queremos esta guerra, pero no tememos combatirla”
En un nuevo capítulo de la escalada comercial entre China y Estados Unidos, el gobierno de Xi Jinping acusó este miércoles a la administración norteamericana de imponer “cargos arancelarios irracionales y acumulativos que alcanzan hasta el 245 por ciento” sobre ciertos productos estratégicos, lo que consideró una muestra clara de hostilidad económica. El Ministerio de Comercio chino aseguró que estas medidas afectan principalmente a minerales críticos y sus derivados, insumos clave en múltiples industrias tecnológicas, y cuyo abastecimiento es controlado en gran parte por el gigante asiático.
La respuesta del país asiático se produjo tras el anuncio oficial de la Casa Blanca, realizado el martes, en el que informó sobre nuevas tarifas aduaneras impuestas a productos chinos, amparadas en la Sección 232 de la antigua Ley de Expansión Comercial de 1962. Esta normativa permite imponer restricciones comerciales por razones de seguridad nacional, argumento que Washington utilizó para justificar su ofensiva económica.
“Esto revela con total claridad cómo Estados Unidos ha convertido los aranceles en un instrumento político totalmente injustificado”, expresó con contundencia un portavoz del Ministerio de Comercio chino, dejando entrever que Pekín no está dispuesto a ceder fácilmente ante la presión.
Relevo en las negociaciones: nuevo rostro, misma postura
En medio de este ambiente tenso, China anunció la designación de Li Chenggang como nuevo jefe negociador en las tratativas comerciales con Estados Unidos. El diplomático, de 58 años, quien se desempeñó anteriormente como embajador ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), reemplazará a Wang Shouwen. Además, asumirá funciones como viceministro de Comercio.
Desde el Ministerio de Exteriores, su portavoz Lin Jian reforzó la postura oficial al declarar que “fue Estados Unidos quien inició esta disputa arancelaria, y China simplemente ha respondido para proteger sus intereses legítimos”. También recalcó que la posición de Pekín ha sido coherente desde el inicio: “Nadie gana en una guerra comercial”.
Lin no dejó lugar a dudas sobre la firmeza de su gobierno: “China no busca el conflicto, pero tampoco le teme. Si Estados Unidos continúa vulnerando nuestros derechos, tomaremos represalias proporcionales y las mantendremos en el tiempo”, advirtió durante una conferencia de prensa en Beijing.
Una ofensiva en tres fases: el desglose de los aranceles
El comunicado de la Casa Blanca detalló que los aranceles anunciados se conforman de tres componentes clave:
- Un 125 % inicial decretado el pasado 9 de abril por el expresidente Donald Trump.
- Un incremento adicional del 20 %, atribuido a la supuesta falta de cooperación china para detener el flujo de fentanilo hacia territorio estadounidense.
- Aranceles previstos en la Sección 301 sobre productos específicos, que oscilan entre el 7,5 y el 100 %.
La vocera presidencial Karoline Leavitt endureció la retórica al señalar que “la responsabilidad de iniciar un diálogo es de China. La pelota está en su tejado. No tenemos obligación de llegar a un acuerdo. No hay distinción entre China y otros países, salvo su escala”, sentenció.
Xi Jinping y la apuesta por el comercio global
Mientras tanto, desde su gira por el sudeste asiático, el presidente Xi Jinping renovó su compromiso con el sistema de comercio multilateral y una economía mundial abierta. En una columna publicada en el diario malasio The Star, Xi hizo un llamado a “mantener estables las cadenas de suministro y reforzar la cooperación entre naciones”. En sus recientes visitas a Vietnam y Malasia, el mandatario sostuvo discursos similares. Su periplo concluirá este viernes en Camboya.
“Debemos preservar un sistema internacional centrado en las Naciones Unidas y fomentar una gobernanza global más justa y equitativa”, enfatizó Xi, en una clara crítica al unilateralismo de Washington.
Alerta global: posibles efectos de una guerra comercial prolongada
La tensión comercial entre las dos potencias no solo genera consecuencias bilaterales. La Organización Mundial del Comercio (OMC) proyectó este miércoles un modesto crecimiento del 1,6 % en las importaciones y exportaciones de Asia en 2025, en un contexto de tensiones arancelarias crecientes. La directora del organismo, Ngozi Okonjo-Iweala, advirtió que un desacoplamiento económico entre China y Estados Unidos podría reducir hasta en un 91 % el volumen de intercambios, especialmente si Washington amplía los gravámenes a productos como smartphones y equipos electrónicos.
Por su parte, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) prevé un descenso del crecimiento del PIB global al 2,3 % en 2025, por debajo del 2,8 % promedio de los dos años anteriores. Según su informe, una expansión inferior al 2,5 % marcaría el umbral técnico de una recesión global.
“La acumulación de medidas proteccionistas y la intensificación de las disputas geoeconómicas podrían provocar serias disrupciones en las cadenas globales de valor”, advierte el reporte.
Conclusión: tensión sin tregua
Lejos de encontrar una salida diplomática, la pugna entre China y Estados Unidos amenaza con recrudecerse. Con nuevos actores en la mesa de negociación, posiciones endurecidas y una economía global cada vez más frágil, la posibilidad de una tregua comercial parece lejana. Mientras tanto, los mercados observan con preocupación el rumbo de esta disputa entre las dos mayores economías del planeta.
