Soledad Rotaris, integrante de la comisión directiva de SUTEF, explicó las razones del paro docente mientras crece la preocupación por el impacto en los estudiantes. Atrasos salariales desde febrero, falta de respuestas del Gobierno Provincial y la búsqueda de responsabilidades en un conflicto que se repite año tras año.
En medio de un nuevo paro docente que paraliza las aulas en Río Grande, Soledad Rottaris, secretaria del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación Fueguina (SUTEF) y secretaria adjunta, no duda en señalar al gobierno provincial como responsable del conflicto. «Los chicos terminan pagando un plato que no rompieron», afirmó al tiempo que relató los atrasos salariales que afectarían a más de 520 docentes, «algunos sin cobrar desde febrero», segun señaló la dirigente.
Rottaris subrayó que hay incumplimientos salariales históricos, «Hay compañeros que no cobran desde febrero, otros no recibieron el aumento acordado, y el gobierno no da soluciones», enfatizó, al tiempo que sostuvo que la medida de fuerza, decidida en asamblea, incluye la suspensión de clases, una decisión que la sindicalista reconoce como «dolorosa pero necesaria».
«Si el empleador no paga, el trabajador puede retener su labor», dijo.
Sin embargo, el impacto en los estudiantes preocupa. Rottaris admitió la controversia: «Entendemos que los chicos quedan en el medio, pero ¿qué alternativa nos queda cuando el gobierno ignora reclamos básicos?». Lo cierto es que, sin ignorar las necesidades salariales de los docentes, el temperamento del SUTEF ha afectado de sobremanera del desarrollo ded los ciclos lectivos en los utlimos años, con medidas nuevas que trastocan fuertemenla función docente, como es la «Asamblea y desobligación», medidas que literalmete parten al medio el dictado de clases (que se reduce a un minimo de horas), imposibilitando el correcto desarrollo de los trayectos formativos. Asi lo evidenciaron las evaluaciones realizadas recientemente, que revelaron fuertes deficiencias en la escuela primaria, incluso en lectoescritura y matemática.
«No queremos que la falta de clases profundice esto, pero sin salarios dignos, no hay educación posible», dijo Rottaris. La dirigente denunció que el atraso en los pagos es «un problema de todos los años», dijo y afirmó que «Este gobierno lleva seis años y no lo resuelve. Ya no se puede echar la culpa al anterior».
Pese a las críticas por afectar el ciclo lectivo, Rotaris defiende la legitimidad del reclamo: «Hicimos marchas, acampes frente a Casa de Gobierno, pero si no presionamos, el gobierno no actúa».
El conflicto expone una grieta más profunda: la tensión entre el derecho a protesta y la garantía de educación. Rotaris pide «empatía» hacia los docentes que no pueden pagar alquileres o alimentos, pero también reconoce el malestar de las familias: «Nadie quiere que los chicos pierdan días, pero sin respuestas, las medidas continuarán».
