Analistas moderan sus expectativas de inflación, aunque anticipan un dólar más alto y un desempeño económico menos dinámico de lo previsto.
Los especialistas en economía revisaron sus estimaciones para los próximos meses, presentando un escenario con matices: mientras la inflación mostraría una ligera desaceleración, la moneda local enfrentaría una presión alcista y el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) perdería impulso.
Según las últimas proyecciones, durante junio los precios habrían aumentado un 1,8%, registrando un descenso mínimo de 0,1 puntos porcentuales en comparación con el sondeo previo. Para los meses subsiguientes, las consultoras anticipan que la inflación mensual se mantendría por debajo del 2%, con cifras que oscilarían entre el 1,5% y el 1,7% hasta diciembre. No obstante, pese a la moderación, la variación interanual cerraría en 27%, superando la meta establecida por las autoridades.
En el plano productivo, las expectativas también sufrieron modificaciones. Si bien se estima una leve mejora en el segundo trimestre respecto al primero, con un alza del 0,4%, el crecimiento anual se vería recortado en dos décimas, situándose en un 5% interanual. Los analistas prevén que la actividad repuntaría en la segunda mitad, aunque sin alcanzar el dinamismo inicialmente esperado.
Uno de los aspectos más preocupantes lo constituye el tipo de cambio. Las previsiones apuntan a una depreciación más acelerada de la divisa estadounidense, que alcanzaría los $1.324 hacia diciembre, marcando una devaluación anual del 29,7%. Este ajuste supera en 2,4 puntos las estimaciones anteriores y contrasta con las proyecciones oficiales, que anticipan una suba más moderada.
El informe coincide con la presentación del Ejecutivo de su primer avance presupuestario para 2026, donde se reconoce un retraso cambiario en términos reales y se proyecta una recuperación económica gradual. Las autoridades estiman una inflación del 22,7% para el próximo año, junto con una apreciación del peso frente al dólar.
Por otro lado, el mercado laboral no escapa a las revisiones. La tasa de desempleo para el segundo trimestre se ubicaría en el 7,4%, incrementándose en seis décimas frente al relevamiento anterior. Hacia finales de 2025, se espera un leve descenso, aunque la cifra seguiría por encima de lo previsto. En el ámbito fiscal, las proyecciones indican un superávit primario de 13,5 billones de pesos, con un ajuste marginal respecto a la medición pasada.
Este panorama refleja un contexto económico complejo, donde la desaceleración inflacionaria no logra compensar los desafíos cambiarios y el menor dinamismo productivo, dejando un escenario de incertidumbre para los próximos meses.
