«La Verdad Florece: Adriana Metz Encuentra a su Hermano Tras 48 Años de Búsqueda»

«La Verdad Florece: Adriana Metz Encuentra a su Hermano Tras 48 Años de Búsqueda»

En un emotivo acto en la Casa por la Identidad, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo celebró la restitución del Nieto 140, un hallazgo que desafía el intento de desmantelar las políticas de memoria.

Con los ojos brillantes y una sonrisa que no cesaba, Adriana Metz ingresó al auditorio del Espacio Memoria, acompañada de Estela de Carlotto. La emoción era palpable: después de casi cinco décadas de incertidumbre, acababa de confirmarse que su hermano, nacido en cautiverio durante la última dictadura cívico-militar, estaba vivo.

El reencuentro, celebrado en el predio que alguna vez albergó el siniestro centro clandestino de la ESMA, se convirtió en un símbolo de resistencia frente a un gobierno que busca debilitar los organismos dedicados a la búsqueda de justicia. «La verdad siempre se impone, aunque intenten enterrarla», afirmó Carlotto, rodeada de nietos recuperados que ovacionaron sus palabras.

Una Historia de Dolor y Esperanza

Adriana, hija de Graciela Romero y Raúl Metz —militantes del PRT secuestrados en 1976 en Cutral-Có—, creció sabiendo que existía un hermano desaparecido. Su madre, embarazada de cinco meses al momento del arresto, dio a luz en abril de 1977 en el campo de concentración conocido como «La Escuelita» de Bahía Blanca. Testimonios de sobrevivientes revelaron que el recién nacido fue arrebatado por los represores, iniciando un largo camino de ocultamiento.

La pista decisiva llegó décadas después, gracias a una denuncia anónima y al trabajo incansable de la Conadi y la UFICANTE, instituciones actualmente afectadas por los recortes presupuestarios. Pese a las adversidades, el hombre —criado como hijo único— accedió a realizar las pruebas genéticas que confirmaron su identidad.

Un Abrazo que Cierra Heridas

El viernes pasado, Manuel Goncalves Granada, nieto recuperado y secretario de Abuelas, comunicó la noticia al Nieto 140. Al día siguiente, Adriana recibió la confirmación en un encuentro cargado de lágrimas y risas. «Flotaba como una libélula», describió ella, visiblemente conmovida durante la conferencia.

Aunque el hermano optó por no participar del acto público, más tarde se reunió con Adriana en un momento íntimo que conmovió a los presentes. «Aún estoy con él», escribió ella horas después, mientras la emoción se expandía entre familiares y compañeros de lucha.

Un Llamado a No Bajar los Brazos

La alegría por el hallazgo no opacó el reclamo de Abuelas frente al desmantelamiento de herramientas clave como el Banco Nacional de Datos Genéticos. «Deroguen el decreto que nos quita autonomía», exigió Carlotto, en alusión a la medida firmada por el presidente Javier Milei.

Victoria Montenegro, Guillermo Pérez Roisinblit y otros nietos presentes coincidieron: cada restitución demuestra que la lucha colectiva traspasa los gobiernos. «Adriana encontró a su hermano, pero él también ganó una hermana llena de amor y fortaleza», destacó Roisinblit.

Mientras el sol caía sobre la exESMA, el abrazo entre Adriana y su hermano selló algo más que un reencuentro familiar: fue un recordatorio de que, incluso en tiempos oscuros, la memoria persiste como un faro. Quedan 300 identidades por recuperar, pero hoy, una más volvió a casa.

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