Empleados de ambos organismos denuncian el desmantelamiento de sus instituciones y advierten sobre el impacto en la soberanía tecnológica y agropecuaria.
Bajo un clima de tensión y movilización, los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) cortaron este martes la Avenida General Paz, en las inmediaciones de su sede central, en repudio al decreto presidencial que reduce su planta laboral y elimina su autarquía. La medida de fuerza se produjo luego de que, un día antes, una fuerte represión policial dispersara una manifestación similar con gases lacrimógenos y detenciones.
“Hoy logramos concretar lo que la violencia estatal nos impidió ayer”, afirmó Giselle Santana, delegada gremial del INTI, en alusión al operativo ordenado por el Ministerio de Seguridad. Paralelamente, empleados del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) realizaron actos simbólicos en varias provincias, rechazando su traspaso al ámbito del Ministerio de Economía y la pérdida de autonomía.
Un decreto polémico
El Decreto 462/2025, impulsado por el Gobierno de Javier Milei, argumenta que la estructura administrativa del INTI “sobredimensiona su plantel en comparación con estándares internacionales” y cuestiona su eficiencia, señalando una “ausencia de estrategias coherentes” y una “desconexión con las demandas productivas”. Sin embargo, los trabajadores rechazan estas afirmaciones y sostienen que la medida busca precarizar un organismo clave para el desarrollo industrial.
Según el texto oficial, el INTI quedará bajo la órbita de la Secretaría de Industria y Comercio, aunque conservará su nombre para “no afectar su reconocimiento global”. Santana, en respuesta, calificó la decisión como un ataque a la soberanía: “En vísperas de celebrar nuestra independencia, nos someten a una dependencia inédita. Defenderemos la ciencia, la industria y la salud pública, que el INTI garantiza desde hace siete décadas”.
Represión y resistencia
El lunes, durante una protesta pacífica, efectivos policiales dispararon balas de goma y gases contra los manifestantes, deteniendo a cuatro personas. Los empleados denunciaron un uso desproporcionado de la fuerza y prometieron intensificar sus reclamos.
Mientras tanto, el INTA también enfrenta cambios drásticos. Al perder su autogestión, pasará a depender de la Secretaría de Agricultura, lo que, según sus trabajadores, “debilitará el avance científico y tecnológico del campo argentino”. En un comunicado, rechazaron los argumentos oficiales que acusan al organismo de haberse “desviado hacia la militancia política” y de seguir “agendas globales en lugar de las necesidades agroindustriales”.
El Gobierno insiste en que su reforma optimizará recursos y priorizará la investigación, aunque sin detallar cómo se implementará este cambio. Mientras tanto, la resistencia de los trabajadores marca el inicio de un conflicto que podría extenderse en las próximas semanas.
