Vélez conquista la Supercopa Internacional con eficacia y carácter

Vélez conquista la Supercopa Internacional con eficacia y carácter

El Fortín superó a Estudiantes en una noche de emociones, con un gol decisivo de Tomás Galván, y sumó su primer título del año en medio de un contexto desafiante.

En una vibrante final disputada en un escenario colmado de luces, música y pasión, Vélez Sarsfield se alzó con la tercera edición de la Supercopa Internacional tras imponerse a Estudiantes de La Plata. El triunfo llegó gracias a una actuación contundente en el segundo tiempo y a una actitud agresiva desde el primer silbato del árbitro Darío Herrera.

El encuentro comenzó con el Fortín marcando el ritmo. Elías Gómez sorprendió con un remate temprano y una incursión audaz por la banda izquierda, mientras que el Pincha parecía desconectado, reaccionando con lentitud. Sin embargo, a los seis minutos, el equipo platense mostró su estrategia: esperar los avances de Gómez para contraatacar con velocidad.

Marchiori, el arquero de Velez, tuvo una intervención destacada al despejar con un potente disparo que encontró a Meza, recordando a los espectadores el gol inicial de Eros Mancuso en la final de la Copa de la Liga. A pesar de las aproximaciones, el marcador no se movió en la primera etapa, aunque el partido estuvo lejos de ser tranquilo. Baeza, con un remate lejano, demostró que Vélez ya no llegaba con la misma fluidez, mientras que el chileno estuvo cerca de la expulsión tras una entrada fuerte, aunque Herrera optó por la tarjeta amarilla.

La segunda mitad trajo el momento clave. Con el campo cubierto por una espesa neblina, el árbitro consultó a los capitanes sobre la visibilidad antes de reanudar el juego. Fue entonces cuando Tomás Galván, un jugador cuestionado en redes sociales pero determinante en la noche, apareció para romper el cero. Tras una asistencia de Romero, el mediocampista definió con un zurdazo preciso, anotando su primer gol con la camiseta de Vélez y desatando la euforia en las tribunas.

El triunfo no solo significó un título internacional para el equipo dirigido por los hermanos Schelotto, sino también un respiro en un semestre complejo. Sin refuerzos de peso –únicamente la incorporación tardía de Magallán– y tras las derrotas en la final de la Copa de la Liga y el Trofeo de Campeones, el Fortín demostró carácter para recomponerse.

En el bando de Estudiantes, el debut de Fernando Muslera, histórico arquero uruguayo, no bastó para contener el ímpetu de Vélez. La ausencia de Sebastián Boselli, repatriado por River, se hizo notar en una defensa menos sólida de lo habitual.

La vuelta olímpica coronó una noche de festejos para Vélez, que además celebra el reciente título de su Reserva. Con este impulso, el club mira con optimismo la segunda parte del año, donde buscará brillar en la Copa Libertadores sin descuidar la lucha en el torneo local para alejarse de la zona de descenso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *