Los históricos Mauricio Serna y Raúl Cascini fueron separados de sus funciones tras el fracaso deportivo. El club se prepara para un partido clave ante Racing mientras la dirigencia busca reordenar su estructura.
La tormenta institucional que atraviesa Boca Juniors alcanzó un nuevo capítulo este jueves, cuando el presidente Juan Román Riquelme decidió desarticular por completo el Consejo de Fútbol, un órgano clave en la toma de decisiones deportivas. La medida, que ya se venía especulando en los últimos días, confirmó la salida de dos figuras fuertemente cuestionadas por la hinchada: Mauricio Serna y Raúl Cascini.
Según fuentes internas, el mandatario xeneize inicialmente evaluó la posibilidad de reubicar a ambos exfutbolistas en otras áreas del club, pero finalmente optó por una salida drástica. «No se alcanzaron los objetivos esperados y es momento de transformaciones», explicaron desde la entidad en un escueto comunicado. El único sobreviviente de esta reestructuración fue Marcelo Delgado, considerado el hombre de mayor confianza de Riquelme dentro del esquema directivo.
La decisión llega en un momento crítico para el equipo, que atraviesa una racha de resultados decepcionantes y deberá enfrentar este sábado a Racing Club, un rival directo en la lucha por los primeros puestos. La presión no solo recae sobre el plantel, sino también sobre la cúpula dirigencial, que busca oxigenarse ante el descontento creciente de los socios.
La disolución del Consejo marca un antes y un después en la gestión de Riquelme, quien ahora asumirá un control más directo sobre las decisiones técnicas y deportivas. Sin embargo, el movimiento también abre interrogantes sobre quiénes ocuparán los espacios de poder vacantes y si estos cambios lograrán revertir la mala racha que afecta al equipo.
Mientras la bombonera aguarda con nerviosismo el próximo partido, el mensaje desde las altas esferas es claro: el club necesita un giro urgente. Pero la pregunta que flota en el aire es si estas medidas alcanzarán para calmar las aguas o si, por el contrario, profundizarán la crisis en una de las instituciones más emblemáticas del fútbol argentino.
