El Fortín resistió con solidez ante Fortaleza y se ilusiona con cerrar la serie en Liniers. Romero tuvo la chance más clara, mientras que el local terminó con uno menos por expulsión.
Vélez Sarsfield consiguió un resultado clave en su visita a Fortaleza, dejando el marcador en blanco en la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. El equipo dirigido por Guillermo Barros Schelotto mostró un desempeño sólido y ordenado, lo que le permitió regresar a Buenos Aires con un empate que lo deja en una posición favorable de cara a la revancha del próximo martes en el estadio José Amalfitani.
Desde el inicio, el conjunto brasileño intentó imponer su ritmo, pero el Fortín supo contener los embates iniciales. La primera gran oportunidad del encuentro llegó antes de los diez minutos, cuando Brian Romero se despachó con un potente remate cruzado que fue repelido con una atajada magistral del arquero Helton Leite. Aunque el dominio local fue evidente en los primeros compases, Vélez mantuvo la compostura defensiva, con una dupla de centrales que anuló por completo a Deyverson, la principal referencia ofensiva del rival.
La solidez del equipo argentino no se resintió ni siquiera con la salida de Mammana en el entretiempo, ya que Joaquín Quirós ingresó con firmeza y aportó seguridad en la zaga. Por su parte, Fortaleza mostró limitaciones en ataque, con un Breno López que apenas inquietó a Marchiori con un remate sin ángulo y un Marinho cuyos intentos fueron neutralizados con eficacia.
El encuentro tomó un giro relevante en los minutos finales, cuando Matheus Rossetto, recién ingresado, recibió dos amarillas en apenas cuatro minutos y dejó a su equipo con un hombre menos. Esta expulsión no solo afectó al local en el cierre del partido, sino que también lo privará de su presencia en la vuelta, lo que representa un aliciente adicional para Vélez.
Más allá del resultado, el Fortín demostró un crecimiento colectivo que le permite soñar con avanzar a la siguiente fase. La labor de Aliendro en el mediocampo fue fundamental, distribuyendo con criterio y aportando equilibrio, mientras que los ingresos de Machuca, Andrada y Pizzini en la segunda mitad le dieron frescura al equipo para manejar los tiempos del encuentro.
Ahora, el desafío será ratificar esta actuación en Liniers, donde deberá ser más incisivo en ataque y evitar errores que puedan ser capitalizados por un rival que, pese a su bajo rendimiento ofensivo, siempre representa un peligro. Con la moral en alto y argumentos deportivos para ilusionarse, Vélez apunta a sellar su pase a cuartos, donde espera el ganador de la llave entre Racing y Peñarol. Además, este rendimiento puede servir como impulso para mejorar en el torneo local, donde urge sumar puntos.
El Fortín regresa con la misión cumplida, pero sabe que el trabajo recién comienza. La revancha promete emociones, y el equipo de Barros Schelotto tiene en sus manos la posibilidad de dar un paso histórico en la Copa Libertadores.
