Con un final de infarto en el césped belga, el combinado argentino femenino de hockey sobre césped doblegó por 3 a 2 a la escuadra germana, gracias a un ajustado trabajo colectivo y una dosis de jerarquía en los momentos decisivos. El triunfo, construido con goles de tres figuras distintas, coloca al equipo albiceleste al borde de la clasificación, en una jornada que también tuvo festejo para la rama masculina con un contundente 3-0 sobre Japón.
En una vibrante jornada correspondiente a la segunda fecha del Grupo B del Campeonato Mundial de Hockey que coorganizan Bélgica y los Países Bajos, el seleccionado argentino femenino, conocido mundialmente como Las Leonas, cosechó un agónico pero valioso triunfo por 3 a 2 frente a su par de Alemania. El resultado, lejos de ser un mero trámite, fue el reflejo de un duelo de alta intensidad donde la paciencia y la eficacia en los momentos cruciales terminaron decantando la balanza a favor de las dirigidas por Fernando Ferrara, quienes con esta victoria prácticamente aseguraron su boleto a la ronda eliminatoria del certamen planetario.
El cronómetro recién comenzaba su marcha cuando el conjunto albiceleste evidenció sus intenciones ofensivas, desplegando una presión asfixiante desde el silbato inicial. Apenas transcurrido el primer minuto de juego, la Argentina ya había forzado su primer córner corto, una clara advertencia para la defensa teutona. Si bien esa primera oportunidad no encontró destino de red, la insistencia del ataque nacional rindió frutos segundos más tarde, cuando el cuerpo arbitral sancionó una jugada peligrosa en el área germana, otorgando a Las Leonas una nueva chance desde la ejecución de un penal de córner. En esa segunda ocasión, la defensora Eugenia Trinchinetti apareció con oportunismo para desviar el disparo y, antes de que se cumplieran los dos minutos de contienda, inaugurar el marcador a favor de la escuadra sudamericana.
El ímpetu inicial parecía presagiar una goleada tempranera, ya que durante el resto del primer cuarto, el equipo argentino generó un cúmulo de situaciones prometedoras que, sin embargo, no lograron concretarse ante la resistencia del arquero rival y la desesperación de sus propios delanteros, que vieron cómo el segundo tanto se les escapaba una y otra vez. A pesar de ese dominio territorial y de pelota, la diferencia permaneció ajustada, un detalle que más tarde se convertiría en un factor determinante.
Con el transcurso del encuentro, la fisonomía del partido se modificó drásticamente en el segundo segmento. Alemania, lejos de amilanarse por la desventaja inicial, retornó al terreno de juego con una versión notablemente revitalizada y un libreto táctico mucho más agresivo. La clave de esta reacción residió en una férrea presión ejercida en la zona media del campo, que cortó los circuitos de pase argentinos y ahogó la salida limpia del balón. Esta mejoría se tradujo en dos córners cortos consecutivos para las europeas, aunque sus ejecutores no lograron la puntería necesaria para batir a la guardameta argentina, y los disparos se desviaron cerca del palo, manteniendo la ventaja mínima para las sudamericanas.
Tras el descanso, el guion no varió en los compases iniciales del tercer cuarto. La presión alemana continuó siendo una pesadilla para la salida argentina, y nuevamente un córner corto a su favor encendió las alarmas en el banco albiceleste. Pero la defensa, ordenada y experimentada, supo repeler el embiste. Fue entonces cuando Las Leonas, con la sangre fría que otorga la experiencia en torneos de esta magnitud, comenzaron a ajustar sus líneas, reducir los errores no forzados en la transmisión y equilibrar la posesión del esférico. Sin embargo, este dominio recuperado no se tradujo en ocasiones claras de gol, y el partido entró en un compás de espera, con ambos equipos midiéndose sin lastimarse, hasta que el desenlace del último período desató la locura.
El cuarto final arrancó con una estocada casi definitiva para las aspiraciones teutonas. Tras una falta cometida dentro del área sobre la delantera Zoe Díaz, el árbitro no dudó en señalar el punto de penal. Sofía Toccalino, con una ejecución impecable y potente, engañó a la portera y colocó el 2-0 en el marcador, un colchón que parecía sentenciar la historia y encaminar a la Argentina hacia una clasificación plácida. Pero el hockey sobre césped, como el deporte mismo, guarda giros de guion que desafían cualquier pronóstico.
Lejos de rendirse, el conjunto alemán desató una tormenta ofensiva que tomó por sorpresa a la retroguardia argentina. En un lapso sorprendentemente breve, la resistencia germana encontró su recompensa. Primero, mediante un tanto de Lisa Nolte que redujo distancias y revitalizó las esperanzas de su banco. Acto seguido, y con la inercia del gol a su favor, Alemania forzó un nuevo córner corto que Sonja Zimmermann transformó en el empate con una ejecución magistral, desatando la euforia en sus filas y el desconcierto en las argentinas. En apenas unos minutos, la ventaja de dos goles se había esfumado por completo, y el partido se tornó un duelo de nervios y resistencia.
No obstante, en los momentos de mayor adversidad es donde se forja la grandeza de los equipos consagrados. Las Leonas, con la memoria fresca de sus glorias pasadas, apelaron a su carácter y a su jerarquía para no hundirse en el desconcierto. A falta de solo cinco minutos para el cierre del encuentro, una nueva infracción en el área germana derivó en otro córner corto para la Albiceleste. La figura de Agustina Gorzelany emergió entonces como la salvadora, al convertir con una ejecución perfecta el gol del 3-2 definitivo. El tanto no solo devolvió la tranquilidad a las huestes argentinas, sino que también reafirmó la supremacía de un equipo que, a pesar de los vaivenes del juego, supo encontrar el recurso necesario para doblegar a una dura adversaria.
Con este sufrido pero trascendental éxito, el combinado nacional femenino se posiciona en la cima de su zona y aguarda con confianza su próximo compromiso, programado para el miércoles a las 6 de la mañana, hora argentina, donde se medirá ante el seleccionado de Escocia en busca de la victoria que confirme su pase a la siguiente fase del mundial.
En la misma jornada pero en el ámbito masculino, la alegría también tiñó de celeste y blanco el certamen. El conjunto de Los Leones debutó en el Grupo A con una arrolladora goleada por 3-0 frente a su par de Japón, demostrando desde el primer momento su jerarquía y aspiraciones en el torneo. Los tantos que sellaron el triunfo fueron obra de Lucas Toscani, Lucio Méndez Pin y Maico Casella, quienes con sus conquistas establecieron una diferencia tempranera que el rival nipón jamás pudo acortar. Este contundente resultado sitúa al plantel argentino en la segunda colocación de su grupo, únicamente por detrás de los anfitriones neerlandeses debido a la diferencia de goles. La prueba de fuego para los Leones llegará este martes desde las 14 horas, cuando enfrenten precisamente al poderoso combinado de Países Bajos en lo que promete ser un duelo de alto voltaje y un verdadero termómetro de sus posibilidades en el campeonato.
