El equipo auriazul igualó 1-1 con Riestra en el Gigante de Arroyito, tras ir en ventaja desde los primeros minutos. El penal convertido por Jonathan Herrera en el final ahogó la ilusión y encendió las alarmas de cara al clásico con Newell’s.
Rosario Central atraviesa un presente inquietante en su estadio. Anoche, frente a Deportivo Riestra, volvió a dejar escapar una victoria que parecía asegurada y acumuló su tercer empate consecutivo como local. El conjunto dirigido por Ariel Holan abrió el marcador rápidamente, gracias a un impecable cabezazo de Alejo Véliz a los nueve minutos del primer tiempo, lo que presagiaba una noche tranquila. Sin embargo, la historia terminó torciéndose y el visitante, fiel a su estilo combativo, alcanzó la igualdad en los últimos instantes.
Los auriazules dominaron el arranque con determinación, mostrando intensidad en los primeros veinticinco minutos y generando la sensación de un partido accesible. Pero con el correr del juego, la posesión empezó a diluirse y la pelota dejó de circular con fluidez por los pies de figuras claves como Ángel Di María, Ignacio Malcorra y Jaminton Campaz. Esa merma en el control le permitió al conjunto de Villa Soldati animarse a disputar cada sector de la cancha y transformar el duelo en una batalla áspera, sin demasiadas llegadas claras pero con la tensión siempre latente.
En la segunda mitad, Central no logró imponer su jerarquía. Broun, en su arco, no sufrió demasiado, aunque tampoco Arce fue exigido por los delanteros locales. Holan intentó cambiar la ecuación con modificaciones: sacó a Di María para darle ingreso al juvenil Santiago López, y apostó por reforzar el mediocampo con O’Connor y el paraguayo Elías Giménez en reemplazo de Copetti y Campaz. Sin embargo, los movimientos no alteraron el desarrollo de un partido que se encaminaba hacia un final cerrado.
La jugada decisiva llegó cuando restaban apenas tres minutos para el cierre. En una acción aparentemente menor, Elordi sujetó a Obredor dentro del área y el árbitro Falcón Pérez no dudó en sancionar la pena máxima. Jonathan Herrera tomó la responsabilidad y, con frialdad, venció a Broun para decretar un empate que silenció al Gigante de Arroyito y dejó a los hinchas con un sabor amargo.
El resultado deja a ambos equipos con siete puntos en la tabla de la Zona B. Para Central, la preocupación crece: de los cinco encuentros disputados, empató cuatro, mostrando dificultades para cerrar los partidos en condición de local. Ahora, con la presión a cuestas, el conjunto rosarino deberá preparar sin margen de error el clásico frente a Newell’s, un duelo que puede marcar el rumbo de la temporada y redefinir los ánimos de todo el plantel.
