Un estudio científico reveló que el icónico glaciar patagónico perdió espesor de manera preocupante desde 2019. Expertos advierten sobre un posible colapso estructural si persiste la tendencia, marcando un punto crítico en la crisis climática global.
Durante décadas, el Perito Moreno se erigió como un símbolo de resistencia frente al cambio climático. Mientras otras masas de hielo en el planeta retrocedían ante el aumento de las temperaturas, este gigante de la Patagonia argentina parecía desafiar la lógica, manteniendo su imponente estructura casi intacta. Sin embargo, esa imagen de invulnerabilidad se resquebraja: nuevas investigaciones confirman que el glaciar está perdiendo volumen a un ritmo alarmante, poniendo en riesgo su estabilidad.
La advertencia surge de un artículo publicado en la prestigiosa revista Communications Earth & Environment, liderado por el geógrafo alemán Moritz Koch. Según el informe, desde 2019 se registra un adelgazamiento acelerado del hielo, fenómeno que podría desencadenar consecuencias irreversibles. La particularidad del Perito Moreno radica en que parte de su base se apoya en el lecho del lago Argentino, lo que históricamente le otorgó solidez. No obstante, si el desgaste continúa, el glaciar podría desprenderse y comenzar a flotar, acelerando su fragmentación.
«Una vez que pierde el anclaje, el proceso se vuelve imparable», explicó Koch, quien junto a su equipo empleó radares aerotransportados para medir las variaciones en el espesor del hielo. Los datos satelitales respaldan sus hallazgos, aunque los científicos aún no logran determinar con precisión qué disparó el abrupto cambio.
Bethan Davies, glacióloga de la Universidad de Newcastle, subrayó que la recuperación solo sería posible con una drástica reducción de emisiones de carbono. «Los glaciares dependen de condiciones climáticas estables. Si no frenamos el calentamiento, no habrá nieve que compense el derretimiento», afirmó.
El declive del Perito Moreno refleja una tendencia global. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en 2024 se registró un récord de pérdida de masa glaciar por tercer año consecutivo, con más de 450.000 millones de toneladas de hielo desaparecidas. «Estamos ante una emergencia que trasciende lo ambiental: es una batalla por la vida misma», declaró Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, durante el primer Día Mundial de los Glaciares.
El retroceso de este ícono argentino no solo enciende luces rojas para la biodiversidad y el turismo, sino que también derrumba un mito: ni siquiera los paisajes más remotos escapan a los efectos de la actividad humana. El glaciar que desafiaba al tiempo ahora corre contra él.
