El Millonario se impuso 4-2 en un partido vibrante, consolidó su liderato en la zona B y llegó con moral alta al duelo clave por la Copa Libertadores.
El alivio finalmente llegó para River Plate. Después de dos empates sin goles en el torneo local, el equipo de Martín Demichelis desplegó su mejor versión ofensiva y se impuso con autoridad ante Godoy Cruz en el Monumental. El triunfo no solo ratificó su posición en lo más alto de la zona B, sino que también inyectó confianza de cara al decisivo encuentro por la Copa Libertadores ante Libertad.
Desde el pitido inicial, el partido se desarrolló a un ritmo trepidante. Apenas transcurridos nueve minutos, ambas escuadras ya habían estampado su firma en el marcador. La igualdad inicial, sin embargo, no frenó el ímpetu del conjunto millonario, que volvió a adelantarse gracias a un tanto de Claudio Galoppo. Pero los mendocinos, lejos de resignarse, encontraron la paridad nuevamente mediante un penal ejecutado por Tomás Badaloni.
A pesar de las rotaciones en ambos equipos —motivadas por los compromisos internacionales de la semana—, el espectáculo no decayó. Los suplentes demostraron jerarquía y mantuvieron un pulso atractivo, con alternancias en el dominio y jugadas de peligro. Sin embargo, River supo cerrar el primer tiempo con un golpe de efecto: anotó el tercero en los minutos finales y se marchó al descanso con ventaja.
La segunda parte confirmó la superioridad local. A los pocos minutos de iniciada, Sebastián Driussi selló el cuarto tanto y dejó prácticamente sentenciado el encuentro. Godoy Cruz, golpeado por la rapidez de esos dos goles, no encontró herramientas para reaccionar.
Desde las tribunas, la hinchada riverplatense alentó sin pausa, celebrando cada avance de su equipo. Los cambios implementados por Demichelis aportaron frescura y profundidad, aunque hubo un jugador que no pudo sumarse a la fiesta: Rafael Borja. El delantero colombiano, aún en busca de su mejor versión, desperdició varias ocasiones claras para marcar.
El cierre del partido mostró a River Plate dueño del esférico, manejando los tiempos con solvencia ante un rival que no pudo torcer su destino. Al finalizar, los simpatizantes despidieron al plantel con un mensaje claro: pedían una victoria el próximo jueves, cuando el Millonario enfrente a Libertad en busca de un lugar en los cuartos de final de la Copa Libertadores. Con esta goleada, el equipo llegará con el ánimo por las nubes.
