Franco Colapinto Sufrió un Calambre y una Descompensación en el Exigente Gran Premio de Italia

Franco Colapinto Sufrió un Calambre y una Descompensación en el Exigente Gran Premio de Italia

El piloto argentino de Alpine finalizó en la decimoséptima posición en el circuito de Monza, tras una carrera solitaria y físicamente demandante, marcada por un inconveniente muscular y la falta de competitividad de su monoplaza.

MONZA, Italia. – Una jornada de enorme sacrificio físico y decepción deportiva vivió Franco Colapinto este domingo en el autódromo de Monza. El piloto argentino, en su tercera participación en la máxima categoría, culminó el Gran Premio de Italia en el 17° puesto, pero la cifra opaca el verdadero calvario que atravesó dentro del cockpit. Durante la competencia, el joven de Pilar fue víctima de un intenso calambre que derivó en una breve descompensación al término de la exigente prueba.

La complicada situación se hizo audible para todo el mundo cuando Colapinto, en un llamado desesperado por la radio, se comunicó con su muro de comando, liderado por Flavio Briatore. “No puedo, me está dando un calambre”, expuso con crudeza, revelando la lucha que libraba contra su propio cuerpo mientras pilotaba a más de 300 km por hora. Este imprevisto físico se sumó a los inherentes problemas de rendimiento que sufre el motor Renault de su Alpine, un factor que desde el inicio condicionó severamente sus aspiraciones.

Aunque había iniciado la carrera desde la decimoséptima posición, superando a su compañero de equipo Pierre Gasly, el desarrollo de la prueba lo relegó al fondo de la grilla tras los abandonos de otros competidores. Pese a que en las fases finales logró adelantar al canadiense Lance Stroll, no consiguió superar a Gasly, con lo cual cerró su participación en el mismo lugar desde donde despegó.

Al descender de su vehículo, las secuelas del esfuerzo eran evidentes. Colapinto apareció visiblemente afectado, con marcados signos de agotamiento y dificultad para recuperar el aliento. El rigor de las 53 vueltas al templo de la velocidad italiana había pasado factura. El equipo médico de Alpine lo asistió de inmediato, requiriendo varios minutos de recuperación en el garage antes de que pudiera enfrentarse a la prensa, a raíz de una pasajera descompensación.

En la conferencia posterior, el deportista no disimuló su amargura. Más allá del problema físico, la sensación de abandono dentro del trazado fue el sentimiento predominante. “La carrera fue muy larga y muy dura para nosotros. Quedé con un poco de bronca”, confesó el piloto, quien además aseguró haberse sentido “muy solo” durante toda la contienda, en una clara alusión a la falta de una estrategia clara por parte de su escudería y a la orden de ceder la posición a su compañero. Una tarde para el olvido en Monza, donde el valor personal superó con creces a los escasos resultados mecánicos.

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