El indicador del INDEC trepó un 3,1% en agosto, superando la marca de julio. La fuerte devaluación del peso y los aumentos en sectores clave como los agropecuarios y los combustibles anticipan nuevas tensiones sobre el costo de vida, en un contexto donde la inflación minorista ya muestra una persistente rigidez.
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) evidenció un repunte durante el mes de agosto, registrando una suba del 3,1%, lo que representa una clara aceleración con respecto al 2,8% anotado en julio. La información, divulgada este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC), detalla que este incremento general obedece a avances simultáneos tanto en los “Productos nacionales” (3,1%) como en los “Productos importados” (2,9%).
El panorama para los meses venideros se vislumbra complejo, dado el comportamiento del tipo de cambio. El dólar mayorista ya acumula una apreciación del 9,8% en septiembre y un contundente 41,1% en la comparación interanual, una dinámica que inevitablemente se trasladará a los costos de producción y, por consiguiente, a los precios mayoristas del noveno mes del año.
Dentro del segmento de productos de origen nacional, que concentra el mayor peso en el índice, se destacaron los notables aumentos en rubros esenciales. Los “Productos agropecuarios” y los “Productos refinados del petróleo” fueron los de mayor incidencia, con subas del 5,5% y 5,2% respectivamente. También se registraron incrementos significativos en partidas como “Petróleo crudo y gas” (3,6%), “Vehículos automotores, carrocerías y repuestos”, y “Sustancias y productos químicos”. Otras actividades que mostraron fuertes alzas fueron el tabaco (6%), los equipos para medicina (5,4%) y la madera (3,3%).
Este escenario de presiones por el lado de los costos choca con una inflación minorista que, si bien moderó levemente su ritmo en agosto al ubicarse en 1,9% (igual que en julio), continúa exhibiendo una elevada inercia. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumula así un aumento del 19,5% en lo que va del año y del 33,6% en los últimos doce meses.
El análisis del IPC de agosto revela que el gasto en Transporte (3,6%) fue el que más contribuyó al alza, impulsado por los combustibles y la compra de vehículos, seguido por Bebidas alcohólicas y tabaco (3,5%). A nivel regional, “Alimentos y bebidas no alcohólicas” fue la categoría con mayor impacto en varias zonas del país, mientras que en el Gran Buenos Aires y la Patagonia fue “Transporte” la de mayor incidencia. En contrapartida, “Recreación y cultura” y “Prendas de vestir y calzado” fueron las divisiones con las variaciones más tenues.
La composición de la inflación minorista confirma la presión generalizada: los precios regulados lideraron las subas con un 2,7%, seguidos muy de cerca por el IPC núcleo (2,0%), que refleja la tendencia inflacionaria de fondo, descontando estacionalidades y tarifas.
En síntesis, la economía argentina enfrenta un cuadro de persistentes presiones inflacionarias, donde el salto de los costos mayoristas, agudizado por la volatilidad cambiaria, actúa como un presagio de nuevas tensiones sobre los precios que finalmente afrontan los consumidores, complicando el ya difícil camino hacia la estabilidad de precios.
