El Presidente argentino logró el apoyo político del líder estadounidense, quien lo consideró un «héroe», aunque evitó comprometer ayuda financiera inmediata. La incertidumbre persiste mientras el Gobierno busca desesperadamente divisas para contener la crisis y llegar a los comicios de octubre con mejores perspectivas.
NUEVA YORK.— En un contexto de extrema fragilidad económica, el presidente Javier Milei arribó a esta ciudad con un objetivo urgente: conseguir el respaldo explícito de su par norteamericano, Donald Trump, tanto en lo político como en lo financiero. La situación doméstica, marcada por la caída estrepitosa de los bonos, la fuga de reservas y una moneda local en declive, obligó al mandatario argentino a buscar un salvavidas internacional. Sin embargo, el encuentro celebrado este martes dejó más interrogantes que certezas.
Desde el inicio, la reunión estuvo cargada de simbolismo. Sentado al borde de su asiento, Milei escuchó con visible admiración las palabras de Trump, quien no escatimó elogios hacia su gestión. Lo calificó de «líder fantástico y poderoso» y le otorgó su «completo y total respaldo». No obstante, el momento de tensión llegó cuando el exmandatario estadounidense aclaró, ante la prensa, que su apoyo no se traduciría necesariamente en un «rescate» financiero. Esa precisión, que provocó un visible malestar en el ministro de Economía, Luis Caputo, dejó en evidencia la delicada cuerda que camina el Gobierno argentino.
El apoyo de Trump, aunque fundamental en lo retórico, no garantiza por sí solo el desembolso de dólares que Argentina necesita con premura. Las declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien aseguró que su país considera a la Argentina un «aliado sistémicamente importante» y que «todas las opciones para la estabilización están sobre la mesa», lograron calmar temporalmente los mercados. Sin embargo, la falta de anuncios concretos mantiene en vilo al oficialismo, que espera con ansias un gesto tangible antes de los cruciales comicios legislativos del 26 de octubre.
Caputo, quien actuó como portavoz ante la prensa tras el encuentro, describió la reunión como «histórica» y confesó que «casi me emociono hasta las lágrimas». Sin embargo, evitó dar precisiones sobre las negociaciones en curso. Aseguró que los equipos técnicos de ambos países trabajan en definir los mecanismos de ayuda, pero se negó a confirmar montos o plazos. «Prefiero no dar detalles hasta que no esté todo listo», afirmó, dejando entrever que las tratativas avanzan, pero aún no están cerradas.
Mientras tanto, en el plano local, la oposición ya manifestó su preocupación. La senadora Juliana Di Tullio, de Fuerza Patria, calificó la gira de Milei como un acto de «rendición» que coloca al país en una situación de «extrema vulnerabilidad». Desde el peronismo, advirtieron que cualquier nuevo endeudamiento deberá ser debatido en el Congreso, tal como lo establece la Constitución.
Para Milei, el respaldo de Trump funciona como un capital político invaluable de cara a la campaña electoral. El Presidente tiene previsto retomar su agenda de actos en el interior del país, con visitas a Mendoza y Corrientes, donde espera capitalizar el impacto mediático del encuentro. No obstante, la gran incógnita sigue siendo si el apoyo internacional —hasta ahora más gestual que concreto— alcanzará para revertir la profunda crisis económica y consolidar su proyecto de gobierno en las urnas.
