Tres jóvenes fueron halladas sin vida en un operativo que devela la crueldad de una organización criminal. El ministro de Seguridad bonaerense apuntó a un ajuste de cuentas premeditado. La indignación social impulsa marchas en todo el país.
Un manto de horror y dolor cubre el conurbano bonaerense tras el hallazgo de los cuerpos sin vida de Morena Verri y Brenda Loreley Del Castillo, ambas de 20 años, y Lara Morena Gutiérrez, de apenas 15. El triple femicidio, consumado durante la noche del último viernes pero descubierto en la madrugada del miércoles en una vivienda de Florencio Varela, estremece a la sociedad y expone con crudeza la alianza mortal entre el narcotráfico y la violencia machista.
Las investigaciones, conducidas por la UFI Descentralizada N°2 de La Matanza, avanzan con la hipótesis principal de que los crímenes fueron ejecutados como parte de una sangrienta venganza orquestada por una organización transnacional de narcotráfico con base en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Así lo afirmó con contundencia el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, quien además advirtió que, pese a las cuatro capturas realizadas, “hay más personas involucradas” en una trama que se continúa desentrañando.
La última pista de vida de las jóvenes fue registrada por una cámara de seguridad alrededor de las 21:30 del viernes, en una estación de servicio ubicada en la rotonda de La Tablada. Las imágenes muestran el momento en que Morena, Brenda y Lara subían a una camioneta Chevrolet Tracker blanca, convencidas de que se dirigían a una fiesta. Según reveló Alonso, ignoraban por completo que caían en una trampa mortal, urdida meticulosamente para asesinarlas. Las autopsias confirmaron que fueron ultimadas esa misma noche y posteriormente enterradas en el fondo del terreno.
El rastro del vehículo, identificado gracias al cruce de datos de los teléfonos de las víctimas y un exhaustivo monitoreo de cámaras de vigilancia, condujo a los investigadores hasta la casa en Florencio Varela. Durante el allanamiento, los peritos detectaron manchas de sangre y un penetrante olor a cloro, indicios que alertaron al fiscal a cargo, Gastón Duplaá, quien ordenó el sellado del lugar y la intervención de equipos especializados. Fue entonces cuando, en las primeras horas del miércoles, se localizó la fosa improvisada donde yacían los cadáveres, identificados más tarde por sus angustiados familiares en la Morgue Judicial de Lomas de Zamora.
La brutalidad de los femicidios quedó al descubierto con los resultados de las autopsias: una de las víctimas sufrió una fractura craneal, otra presentaba un profundo corte abdominal realizado después de su muerte, y la tercera fue golpeada, apuñalada y sufrió un intento de calcinamiento de su cuerpo. Para agravar aún más el cuadro de terror, trascendió que la sesión de tortura fue transmitida en vivo a través de TikTok para miembros de la banda criminal, un acto de sevicia destinado a amedrentar.
La respuesta comunitaria no se hizo esperar. Colectivos de mujeres y organizaciones sociales convocaron a marchas en todo el país para exigir justicia, con manifestaciones iniciales en La Tablada, lugar de origen de las jóvenes, en La Plata y en Plaza Flores, barrio porteño donde ellas trabajaban. La tarde del miércoles, la violencia volvió a tocar a la familia de Lara, cuando dos hombres dispararon contra su vivienda en un nuevo acto de intimidación.
El gobernador Axel Kicillof se refirió al hecho subrayando la seriedad del caso y la necesidad de comprender que “el narcotráfico no conoce de fronteras ni jurisdicciones, y ejerce además todas las formas de la violencia machista”. Desde el Ministerio de Mujeres y Diversidad de la provincia, a cargo de Estela Díaz, emitieron un comunicado en el que calificaron a los femicidios en contextos de narcocriminalidad como una “descarnada y feroz expresión de la deshumanización”, y reafirmaron su compromiso de trabajar articuladamente para lograr un proceso con perspectiva de género.
La pesquisa, que cuenta con la intervención de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), se desarrolla bajo secreto de sumario. Mientras la justicia avanza en la búsqueda de todos los responsables, materiales e intelectuales, la sociedad clama ante la pérdida de tres vidas jóvenes, arrebatadas por una violencia que parece no conocer límites.
