El entrenador millonario criticó duramente la labor arbitral en los minutos finales, en un partido que se escapó de las manos. La derrota profundiza una preocupante racha de eliminaciones consecutivas frente a conjuntos brasileños, que ya se ha convertido en una pesadilla recurrente para el club de Núñez.
En un desenlace que comienza a sentirse tristemente familiar para la afición riverplatense, el equipo de Marcelo Gallardo vio cómo su sueño en la Copa Libertadores 2025 se esfumó una vez más ante un rival brasileño. Palmeiras, con un contundente 3-1 en el partido de vuelta, selló su pase a las semifinales y acentuó una crisis histórica del Millonario frente a los equipos de ese país.
Desde el banquillo, un Marcelo Gallardo visiblemente afectado descargó su frustración sobre el árbitro uruguayo Andrés Matonte, a quien consideró clave en el epílogo del encuentro. «Por momentos no supo manejar el partido», sentenció el Muñeco en la conferencia de prensa, refiriéndose a una jugada polémica en los instantes finales. Con el marcador igualado 1-1 y River presionando con intensidad en busca del gol que forzara la prórroga, una falta señalada en contra del conjunto visitante generó un rápido contragolpe local que culminó en penal y en la expulsión de Marcos Acuña. «No me gustó lo que pasó en los últimos minutos del partido, las desconcentraciones se pagan caro», añadió Gallardo, quien admitió partir con «bronca» de Brasil.
Más allá del análisis arbitral, el estratega reconoció falencias en su propio equipo. Aseguró que el partido estuvo al alcance de la mano y que existieron oportunidades claras para haberlo ganado. «Tenemos que convertirnos en un equipo más fuerte para poder ganar esta clase de partidos. No estuvimos lejos ante un rival serio, pero en los detalles tenemos que evolucionar, crecer y aprender», reflexionó, mirando hacia el futuro inmediato y el compromiso ante Deportivo Riestra en la liga local.
Sin embargo, la sombra de los últimos años es alargada y preocupante. La era dorada de Gallardo, inaugurada en 2014, estuvo marcada por hazañas memorables ante gigantes brasileños, como los históricos triunfos en Belo Horizonte ante Cruzeiro y en Porto Alegre frente a Gremio. Pero ese hechizo se quebró dramáticamente en la final de Lima de 2019 ante Flamengo. Desde aquel traumático revés, River parece haber perdido la fórmula para superar a los conjuntos del país vecino en eliminatorias directas.
La estadística es elocuente y demoledora. Después de aquella final, Palmeiras lo eliminó en semifinales de 2020, Atlético Mineiro lo barrió en cuartos de 2021, y el propio Inter de Porto Alegre lo derrotó en una agónica definición por penales en 2023. Incluso con el regreso de Gallardo en 2024, la pesadilla continuó con otra eliminación ante el Atlético Mineiro. La última vez que River pudo superar una serie ante un equipo brasileño fue hace cinco años, en 2020, contra el Athletico Paranaense. Este nuevo tropiezo ante Palmeiras no hace más que confirmar una tendencia que se ha convertido en la principal asignatura pendiente del club en el plano continental, una herida que no logra cerrar y que hoy duele más que nunca.
