La presión de Washington para que concrete reformas de fondo choca con un escenario doméstico de creciente aislamiento político y una oposición que avanza con mociones de censura y el rechazo a los vetos presidenciales. La próxima semana será crítica en el Congreso.
El presidente Javier Milei regresa de su gira por Estados Unidos con el oxígeno político que le proporcionó la fotografía con Donald Trump y el explícito respaldo del secretario del Tesoro, Scott Bessent. Sin embargo, ese reconocimiento internacional viene acompañado de una exigencia concreta de la Casa Blanca: demostrar una capacidad política efectiva para ejecutar las transformaciones estructurales prometidas. Este requisito choca de frente con la compleja realidad local, donde el oficialismo se encuentra inmerso en una profunda crisis de gobernabilidad, caracterizada por la quema de puentes con aliados potenciales y un Congreso que se prepara para medidas de fuerza.
Las promesas de ayuda financiera del gobierno norteamericano, que serán implementadas tras las elecciones de octubre, actuaron como un bálsamo momentáneo para calmar la reciente turbulencia cambiaria. No obstante, el alivio es precario. El mandatario ha ganado un tiempo valioso, pero que está prestado. El desafío inmediato es abandonar la intransigencia y embarcarse en una reconstrucción urgente de su base de apoyo político, condición sine qua non para avanzar en las reformas laborales y tributarias que sus socios externos demandan.
Un campo minado en el Congreso
La estrategia de confrontación permanente del Gobierno ha dinamitado los canales de diálogo con casi toda la oposición, a excepción de un sector del PRO y algunos gobernadores aliados. Esta semana, la tensión escaló a un nuevo nivel con el incumplimiento de la Ley de Emergencia en Discapacidad, un hecho que desató un conflicto de poderes y activó una serie de reacciones legislativas que amenazan la estabilidad del Gabinete.
La Cámara de Diputados se alista para una semana crucial. El próximo miércoles, en una sesión especial convocada por la oposición, se debatirán pedidos de interpelación a la jefa de Gabinete, Karina Milei, y otros funcionarios por el escándalo en la ANDIS. Pero el punto de mayor gravedad es el avance de al menos tres mociones de censura contra el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, por no cumplir con la ley sancionada. El mecanismo, que requiere mayoría absoluta para iniciarse, podría ver su primera etapa cumplida si los bloques opositores logran consolidar los votos necesarios.
Desde la oposición argumentan que se trata de hacer cumplir la ley. «Pedimos la interpelación del jefe de Gabinete para que asigne las partidas presupuestarias. Es su obligación legal. Si no, deberá afrontar las consecuencias», advirtió el radical Fernando Carbajal. Mientras tanto, el oficialismo, disociado de este clima, planea convocar una nueva reunión del Consejo de Mayo para presentar un paquete de reformas que, irónicamente, necesitarán forzosamente la aprobación legislativa.
El Senado, otra frontera de conflicto
En paralelo, la Cámara alta tiene prevista una sesión para el jueves 2 de octubre, donde se esperan dos nuevos golpes al Ejecutivo: el rechazo definitivo a los vetos presidenciales a la Ley de Financiamiento Universitario y a la Ley Garrahan. Ambos proyectos habían sido aprobados por mayorías aplastantes que superaban los dos tercios, lo que hace casi inevitable su insistencia. Desde la Casa Rosada ya han insinuado que, de insistir el Congreso, estas leyes correrán la misma suerte que la de Discapacidad: no serán implementadas por falta de financiamiento, un argumento que los legisladores consideran débil y selectivo.
La última sesión del Senado, que derivó en acusaciones del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre un intento de «voltear» al Presidente, dejó en claro el nivel de fractura. Si Milei pretende honrar los compromisos con Washington y mostrar capacidad de gestión, deberá transitar un viraje radical: dejar el látigo rhetórico y abrirse a una negociación verdadera. De lo contrario, cada sesión parlamentaria se convertirá en un nuevo capítulo de la erosión de su ya frágil autoridad.
