Una derrota agónica ante Defensa y Justicia, matizada por decisiones arbitrales controvertidas y un gol en el epílogo, sumerge al Xeneize en una crisis deportiva y lo desplaza de los puestos de clasificación a la máxima competencia continental.
El sueño de la Copa Libertadores 2026 sufrió un duro revés para Boca Juniors en su visita a Florencio Varela. El equipo de Diego Martínez cayó por 2-1 frente a Defensa y Justicia en un encuentro dramático, cuyo desenlace en los minutos finales dejó al conjunto azul y oro fuera de la zona de clasificación directa. Este retroceso no fue únicamente producto del resultado propio, sino que se vio agravado por los triunfos simultáneos de Rosario Central y Argentinos Juniors en la Tabla Anual, la llave de acceso al certamen continental.
La fase decisiva del partido, correspondiente a la décima fecha del Torneo Clausura, estuvo cargada de una tensión palpable y un intenso escrutinio sobre las determinaciones del árbitro Jorge Baliño y la tecnología del VAR. La igualdad se rompió cuando el guardameta xeneize, Agustín Marchesín, cometió una salida imprecisa que derribó a Abiel Osorio dentro del área. Tras una minuciosa revisión en la pantalla, Baliño confirmó la pena máxima. Osorio, con frialdad, convirtió a los 83 minutos, colocando un remate imparable en el ángulo izquierdo.
La respuesta de la visita fue inmediata. En una secuencia casi idéntica, Kevin Gutiérrez infringió a Ander Herrera dentro del área local, lo que motivó un nuevo penal, esta vez para Boca. Leandro Paredes, desde los doce pasos, devolvió la paridad al marcador a solo tres minutos del cierre, generando una efímera esperanza entre los seguidores visitantes.
Sin embargo, el destino tenía preparado un final amargo. En el tiempo de descuento, una jugada a balón parado encontró desprevenida a la defensa boquense y Abiel Osorio apareció en el segundo palo para decretar el 2-1 definitivo y sellar una victoria crucial para el Halcón.
Pese a la contundencia del marcador, la jornada estuvo marcada por una sombra de controversia. A los quince minutos del complemento, una clara oportunidad de Boca fue desatendida por el colegiado y el VAR. Una entrada de Lucas Ferreira sobre Miguel Merentiel dentro del área local pareció una penal indiscutible que, inexplicablemente, no fue sancionada, un silbato omitido que pudo haber cambiado el rumbo del partido.
Esta derrota deja a Boca con 14 unidades, lejos de la punta de la Zona B, y lo sitúa en una preocupante cuarta posición en la Tabla Anual, superado por Argentinos Juniors en el diferencial de goles. La proyección hacia la Libertadores del año próximo ahora aparece seriamente comprometida. El próximo desafío para el Xeneize será el domingo 5 de octubre, cuando reciba a Newell’s Old Boys en La Bombonera, un partido que se anuncia ya como una final para reavivar unas aspiraciones que comenzaron a apagarse en Varela.
