Milei y Bullrich presentaron un controvertido proyecto que baja la edad de imputabilidad a 13 años y endurece penas, en un intento por reposicionar la seguridad como eje de campaña, mientras las internas y derrotas legislativas acechan al Gobierno.
Con el silueta del Penal de Ezeiza como mudo testigo, el presidente Javier Milei y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, buscaron opacar las crecientes sospechas de narcotráfico que empañan la figura de Luis Espert, principal aspirante a diputado nacional bonaerense por La Libertad Avanza. Frente a la crisis, desempolvaron la estrategia más recurrente de la derecha local: la promesa de un castigo severo e implacable. “La ciudadanía me demandó acabar con el azote de la delincuencia”, declaró el mandatario durante la presentación de una nueva iniciativa para modificar el Código Penal.
La propuesta oficialista enarbola la “tolerancia cero” como estandarte principal. Entre sus aspectos más polémicos se destaca el incremento generalizado de las condenas, la eliminación de beneficios carcelarios, la implementación obligatoria del sistema acusatorio para acelerar los trámites judiciales y la reducción de la edad de punibilidad, que pasaría de los 16 a los 13 años. “La Argentina requiere intolerancia frente al delito; que quien infrinja la ley afronte las consecuencias, que los procesos sean ágiles y los condenados cumplan su sentencia en el lugar que les corresponde: entre rejas”, sostuvo Milei, retomando consignas que Bullrich utilizó en su propia campaña hacia el Senado porteño.
En un contexto marcado por las acusaciones contra Espert, el Presidente se refirió de manera explícita al “narcotráfico”, afirmando: “Dentro del marco legal, pusimos fin a los cortes de ruta, combatimos el tráfico de estupefacientes, modernizamos el equipamiento de las fuerzas y redujimos el índice de homicidios a escala nacional”.
El anuncio contrasta con los reclamos públicos que, este mismo jueves, el directorio del Fondo Monetario Internacional formuló a la Casa Rosada, instando a la construcción de “consensos amplios”. De hecho, la presentación de la reforma coincidió con una nueva derrota parlamentaria del oficialismo en la Cámara Alta, que rechazó los vetos presidenciales a la Ley de Financiamiento Universitario y Emergencia Pediátrica.
La seguridad como bandera electoral
La iniciativa de reducir la edad de imputabilidad ha registrado numerosos intentos y fracasos en el Congreso nacional, además de enfrentar el rechazo unánime de organizaciones especializadas en la protección de la niñez y la adolescencia. El argumento gubernamental fue adelantado días atrás por el ministro de Defensa, Luis Petri, quien sostuvo que los jóvenes a partir de los 13 años poseen capacidad para discernir entre lo legal y lo ilícito.
Con el claro propósito de instalar el tema de la inseguridad como un pilar de su campaña —y así desviar la atención de la crítica situación económica—, Milei defendió la necesidad de “contar con condenas más rigurosas, aplicadas a los responsables, con procesos judiciales expeditivos y la reclusión de los delincuentes en prisión, para que las personas honestas puedan reconquistar su derecho a vivir en libertad”.
Entre los cambios más significativos, el proyecto plantea elevar la pena por homicidio simple de 8-25 años a 10-30; las lesiones leves pasarían de 1 mes a 1 año, a entre 1 y 3 años de prisión; y las lesiones por manejo temerario se castigarían con 3 a 6 años, según su gravedad.
Otro punto que genera escozor en medios de comunicación es el agravamiento del delito de injurias, que dejaría de ser sancionado con multas para convertirse en un crimen pasible de 1 a 3 años de cárcel, elevándose a entre 2 y 6 años en su modalidad agravada. También se incrementan las condenas por agresiones cometidas en el marco de manifestaciones, figura utilizada de manera recurrente por la cartera de Bullrich para judicializar la protesta social. Si la agresión se dirige contra un funcionario público o un integrante de las fuerzas de seguridad, la pena se elevaría de 2-5 años a 3-9 años de prisión efectiva.
