Bajo la consigna «Leales de Corazón», una amplia coalición de fuerzas afines al justicialismo se congregará este viernes en apoyo a Cristina Kirchner, en un aniversario cargado de simbolismo político y denuncias de persecución.
El Partido Justicialista, junto a una multiplicidad de sindicatos, agrupaciones sociales y militantes, se prepara para una movilización masiva este viernes. La convocatoria, bautizada «Leales de Corazón», coincide con la conmemoración del Día de la Lealtad, efeméride que cada 17 de octubre rememora la movilización popular que en 1945 exigió y logró la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón.
Ochenta años después, el escenario se repite con un paralelismo deliberadamente enfatizado por los organizadores. El destino de la marcha será el domicilio de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, ubicado en el barrio de Constitución, donde cumple una condena desde el mes de julio, en un caso que sus partidarios califican de proscriptivo y político. La concentración dará inicio a las 16 horas, con puntos de encuentro establecidos en tres emblemáticas estaciones ferroviarias de la Ciudad de Buenos Aires: Retiro, Constitución y Once. Desde cada uno de estos núcleos, tres columnas de manifestantes emprenderán una caminata convergente hacia el edificio de San José 1111.
Para aquellos simpatizantes que no puedan sumarse al trayecto de las caravanas, los convocantes han dispuesto una cita directa a las 17 horas en las inmediaciones del departamento de la líder del PJ, epicentro de la protesta.
Los impulsores de la manifestación han emitido un contundente mensaje, situando la situación actual en un continuum de luchas históricas. Afirman que, ocho décadas después, el movimiento se ve obligado a congregar al pueblo argentino nuevamente frente a lo que describen como una realidad que repite antiguos agravios contra los derechos conquistados. En su proclama, destacan una serie de adversidades, entre las que mencionan severos recortes en el ámbito laboral y previsional, un marcado proceso de precarización del empleo, un sistemático vaciamiento de las instituciones estatales, la entrega de recursos nacionales y un palpable desdén hacia la salud y la educación pública.
En este contexto de denuncia, la detención de la expresidenta Kirchner es señalada como el símbolo más elocuente de lo que consideran políticas de exclusión y persecución en curso. Los organizadores subrayan que «la detención ilegal de la presidenta del Partido Justicialista, Cristina Fernández de Kirchner, expresa la continuidad de esas políticas de exclusión y persecución».
La consigna que unificará la protesta sintetiza su esencia: «Lealtad a Perón. Leales a la Patria. Leales al Pueblo argentino. Leales a Cristina. Leales de Corazón». Esta demostración de fuerza y reafirmación ideológica se produce en un momento de alta sensibilidad política, al desarrollarse apenas una semana antes de la celebración de las cruciales elecciones legislativas del 26 de octubre, inscribiendo la movilización no solo en el registro de la reivindicación histórica, sino también en la pulseada política del presente inmediato.
