El laberinto de Tecnópolis: negocios millonarios, dedazos y un gobierno con las manos en la masa

El laberinto de Tecnópolis: negocios millonarios, dedazos y un gobierno con las manos en la masa

Un concurso público con pliegos apresurados y puntajes sospechosos, empresas que tejen sus lazos en las sombras de directorios compartidos y una diputada que ya presentó dos denuncias penales. El escándalo por la concesión del parque científico más grande del país ofrece una reveladora pista sobre cómo ciertos negocios se precipitan “todos juntos” mientras el Estado se desprende de su patrimonio.

Para aquellos que alguna vez se interrogaron acerca de la misteriosa sincronía con la que, en determinados círculos del poder, los negocios fabulosos parecen alinearse como planetas en un astrólogo avaro, la tormenta que ahora envuelve a la concesión del predio Tecnópolis se erige como una elocuente pista. Tal como lo expresara con agudeza la escribana Nechevenko, hay momentos en que las circunstancias “se dan todas juntas”, forzando a resolver apuros tan singulares como la adquisición compulsiva de viviendas a jubiladas o la cancelación de excursiones suntuosas con dinero en efectivo. En este contexto, el proceso licitatorio lanzado por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), dependiente del vocero presidencial Manuel Adorni, se presenta tan burdamente amañado hacia un consorcio con conexiones directas al gobierno que ya ha desencadenado un alud de acciones judiciales.

El mecanismo oficial luce tan tosco en su direccionamiento que motivó dos querellas criminales por supuestos delitos de administración fraudulenta agravada, cohecho, tráfico de influencias y negociaciones incompatibles con la función pública. Pero la madeja se enreda aún más. Fuentes de este diario confirmaron que otra de las compañías excluidas de esta compulsa exprés, marginada de manera tan desprolija como la propia confección del pliego de bases y condiciones, se apresta a sumar una nueva demanda judicial. Su argumento central es que la causal de su rechazo carece de todo sustento técnico, evidenciando aún más las fisuras del procedimiento.

El pase de manos y las casualidades que atan cabos

Las firmas que, según pudo reconstruir la pesquisa de *Página/12*, ya tendrían atado el pingüe negocio —aunque la administración prefirió silenciar el anuncio oficial ante la repentina implosión del denominado “Adorni Gate”— son el gigante satelital Direct Tv y la productora de contenidos Torneos y Competencias. Sin embargo, el entramado societario revela que estos actores no navegan en soledad. De manera harto elocuente, en vísperas del certamen, varios miembros de sus directorios resolvieron integrar también la nómina directiva de una empresa aparentemente menor: Foggia Group.

Lejos de ser una compañía intrascendente, Foggia resulta ser la misma organizadora de todos los espectáculos performáticos del presidente Milei durante su campaña electoral y su actual mandato, aquellos montados en escenarios como el Movistar Arena o el Luna Park. Por si la coincidencia resultara insuficiente, esta misma empresa es la que gestiona encuentros privados con costosos boletos en el Centro Cultural Kirchner (CCK) y en el propio Tecnópolis. La madeja se tensa al recordar que Foggia aún tiene como apoderada a la actual mano derecha de Karina Milei, la organizadora de eventos Mara Gorini, quien, a pesar de haber presentado su renuncia formal al llegar a la Casa Rosada, mantiene ataduras vivas con la compañía a través de su cónyuge, Marcelo Dionisio.

En la cúspide de este cúmulo de casualidades, Foggia se destaca como uno de los apenas tres consumidores —todos vinculados de diversas maneras al Estado— declarados por la consultora ontológica “+ Be Humanizando empresas”. Esta firma fue creada por Bettina Angeletti justo cuando su esposo y compañero de ruta, Manuel Adorni, aterrizaba en el cargo de jefe de Gabinete.

Dos denuncias y un relato de dedos pegados

Dos causas penales se tramitan ya en los estrados judiciales a raíz de esta concesión. Ambas fueron presentadas por la diputada Marcela Pagano. La primera obra en el juzgado de Ariel Lijo con el fiscal Carlos Stornelli al frente, mientras que la segunda cayó en el despacho de la jueza María Servini. El texto de la querella desmenuza con lujo de detalles el modo en que Movistar, TyC y Foggia comparten directorios y entrelazan sus vínculos con el aparato estatal. La legisladora solicita, además de la “suspensión cautelar del procedimiento licitatorio”, que se investigue el tráfico de influencias y se revisen las irregularidades del pliego. “Se muestran demasiado voraces y acelerados, y dejan todos los deditos pegados”, sentenció Pagano con crudeza, añadiendo una reflexión que retrata el momento político: “Es la primera vez que observo que alguien que acaba de poner un pie en la gestión pública se desespera por hacer negocios como si se estuviera por ir”.

Adiós a la ciencia y hola al negocio: el desguace silencioso

La concesión de Tecnópolis fue pregonada por el propio Adorni en diciembre pasado como un logro de la administración libertaria. De inmediato, la intendenta de Vicente López —municipio donde se erige el predio—, Soledad Martínez, salió a festejarlo a voz en cuello. No es para menos: se trata de cincuenta hectáreas en un punto privilegiado, limítrofe con la Ciudad de Buenos Aires y con acceso directo por la General Paz y la Panamericana. Para dimensionar su magnitud, cabe señalar que el espacio equivale a unas setenta canchas de fútbol profesional y supera en extensión a todo el Estado del Vaticano, que apenas alcanza las cuarenta y cuatro hectáreas.

Creado para conmemorar el Bicentenario, el predio mantuvo durante todas las gestiones anteriores una programación cultural y científica de acceso gratuito. Pero con la irrupción de Milei, ese paradigma saltó por los aires. Salvo un breve intento de apertura durante las vacaciones de invierno, el llamado “Parque del Conocimiento” se ha reconvertido en un espacio para el alquiler de eventos privados. Un ejemplo elocuente: este jueves 30, el grupo Megadeth ofrecerá un concierto con localidades que parten desde los ciento dieciséis mil pesos.

En este contexto, el actual “director de Planificación y Programación del Parque Tecnópolis”, Mariano Cazorla, tiene bien poco que planificar. A Cazorla —un entusiasta del cosplay a quien Lilia Lemoine presentó a los hermanos Milei— lo avalan una trayectoria de gamer y su rol en una banda de música inspirada en videojuegos y animes como Dragon Ball Z y Naruto. Acompañan a Cazorla otros cuatro funcionarios con cargos directivos, aunque los trabajadores del parque los ven rara vez por allí, excepto para engrosar las largas filas de invitados, familiares y amigos que asisten a los espectáculos privados que allí se realizan.

Liquidación, remate y la incertidumbre de los trabajadores

El inventario del concurso, redactado con una displicencia asombrosa, menciona un estadio techado de doce mil metros cuadrados con capacidad para once mil almas, pabellones de ciencias, centros de exposiciones, salas de auditorio, espacios gastronómicos, sanitarios y vestuarios. También se refiere a “varias hectáreas, con capacidad para miles de autos” de estacionamiento y áreas verdes por “más de cuarenta hectáreas”, como si no hubiera habido tiempo ni necesidad de precisiones de mensura. Por allí desfilaron proyectos que buscaron poner en valor la soberanía científica y tecnológica argentina, con la participación del Conicet, la Conae, las universidades y diversos ministerios.

El destino que plantea la concesión es deliberadamente amplio: “desarrollo de actividades recreativas, de esparcimiento, ocio y recreación”, a las que pueden sumarse “propuestas deportivas no competitivas”. Una suerte de tabula rasa que habilita cualquier tipo de propuesta comercial, erigiendo el lugar como el más grande de Sudamérica para espectáculos y entretenimientos. Mientras tanto, el parque está siendo desguazado sin miramientos. Cada ministerio u organismo “rescata” lo que puede. Los equipos técnicos más valiosos se trasladan a otros espacios de la Secretaría de Cultura, y existe una preocupación mayúscula por el destino del CIAM, un estudio de grabación modélico en Latinoamérica. “Se lo están llevando todo, hasta las puertas y paneles insonorizadores”, confió una fuente cercana a este diario. Desde la Secretaría de Cultura admitieron que todo ese material se apila en un depósito del CCK, sin un destino definido. Los casi doscientos puestos de trabajo del parque tienen sus días contados: el 30 de junio es el último día de contrato, pues el primero de julio se entregará el predio “desocupado” al nuevo concesionario.

Un pliego a discreción y el reclamo de los excluidos

La concesión se otorga por un cuarto de siglo, prorrogable por uno más, a cambio de seiscientos once millones de pesos mensuales pagaderos recién a partir de los dos años y medio, supuestamente para permitir las “elevadas inversiones”. El pliego exhibe al menos dos irregularidades mayúsculas: la primera, el tiempo irrisorio de apenas veintidós días hábiles para la presentación de ofertas, con la Navidad y el Año Nuevo de por medio, cuando lo habitual para un proyecto de esta envergadura no baja de cuatro meses. La segunda, la discrecionalidad del puntaje, donde solo diez puntos se asignan a los antecedentes, veinte a la mejora del canon, y el resto —setenta puntos— se reparten entre el “diseño del proyecto” y el “plan de inversión”, dos ítems eminentemente subjetivos.

El cuatro de marzo pasado, la AABE publicó su informe de preselección, anunciando que dos consorcios seguían en carrera: por un lado, DirecTV con Torneos; por el otro, Buenos Aires Arena (dueño del Movistar) junto a Publirevistas SAU (el consorcio Clarín-La Nación). Sin embargo, al menos otra empresa, Perfeta Producciones (Fénix Entertainment), ya prepara su reclamo legal por haber sido excluida. “La objeción impositiva que nos hicieron era incorrecta y no nos la notificaron debidamente. Presentamos dos pronto despachos sin respuesta. Ya tenemos armado el caso para el Contencioso Administrativo”, aseguraron voceros de la firma.

Un gran equipo con grandes proyectos

El remate final de esta historia está en la danza de los directorios. Directv y Torneos constituyeron su Unión Transitoria de Empresas un día hábil antes del cierre del plazo. Pero lo más elocuente ocurrió unos meses antes: Marcelo Wegbrait y Fabián Suffern, dos históricos directores del Grupo Werthein (controlante de Directv en Latinoamérica), se incorporaron en junio de 2025 al directorio de Foggia. En noviembre de ese mismo año, fueron reemplazados por Ricardo Silbermins, otro hombre de la misma galaxia corporativa. Repasando la ecuación: Foggia es la empresa ligada a Karina Milei a través de Mara Gorini, y también vinculada a Manuel Adorni mediante la consultora ontológica de su esposa Bettina. Juntos, conforman un gran equipo. Y, al parecer, tienen grandes proyectos por delante. El patrimonio público, mientras tanto, asiste a su propio remate.

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