Fátima Salinas, activista proteccionista, relató el dramático panorama de cachorros desamparados. Su testimonio revela la crudeza del desamparo y un urgente pedido de colaboración ciudadana ante la indiferencia oficial.
En un conmovedor testimonio radial, Fátima Salinas, integrante de colectivos defensores de la fauna, expuso la desgarradora realidad que padece una camada de cachorros abandonados en el sector de las chacras, al sur de la ciudad. Su narración no solo visibiliza la extrema vulnerabilidad de estos animales, sino que también enfatiza la imperiosa necesidad de que la sociedad civil se movilice.
La voluntaria narró cómo, durante una recorrida por la zona, se topó con los jóvenes canes en un estado de total desprotección, visiblemente desnutridos y aterrados. “Hace catorce días que los arrojaron en ese lugar, se encontraban famélicos. Inmediatamente adquirí comida y me sumé a una red de rescatistas para intentar salvarlos”, explicó Salinas con emoción. Junto a otras tres colaboradoras, consiguieron auxiliar a varios ejemplares que presentaban un cuadro sanitario crítico, ilustrando una problemática recurrente y desesperante en la región.
Durante su relato, la proteccionista compartió una vivencia particularmente traumatizante que marcó su labor. “Al arribar al sitio, observé a un caniche que había sido desechado, y estaba siendo devorado por otro perro. Es una escena que jamás imaginé presenciar”, manifestó con profunda aflicción. La activista recalcó el rol fundamental que ocupan los vecinos en el auxilio de estas criaturas, señalando que “no existe respaldo alguno por parte de la esfera política o gubernamental; solamente contamos con la buena voluntad de la gente, que aporta comida y otros elementos”.
La salud de los cachorros rescatados genera una honda preocupación. Uno de ellos, en un estado delicado, debió ser trasladado de urgencia a una clínica veterinaria para recibir atención médica especializada. “La sevicia detrás de estos actos es abismal. Me cuesta aceptar que existan individuos capaces de considerar a un cachorro como alimento para cerdos”, se lamentó con indignación.
Fátima formuló un ferviente llamado a la colectividad, solicitando el aporte de donaciones de alimento balanceado, frazadas, colchonetas y cualquier otro insumo indispensable para la manutención de los animales recuperados. “Nuestro objetivo es estabilizar su condición física para luego poder entregarlos en adopción responsable”, aseguró.
La coyuntura que atraviesan las mascotas sin hogar en Río Grande es desoladora. Por ello, Salinas exhortó a la población a asumir su responsabilidad: “Si poseen una mascota que no ha sido esterilizada, es crucial que soliciten un turno. La castración es un servicio gratuito en la ciudad y constituye la herramienta esencial para frenar la proliferación de animales en la vía pública”.
Con un tono firme y esperanzado, Fátima finalizó su intervención: “Requerimos que la gente se sume y coopere. La comunidad ha dado muestras elocuentes de su generosidad, y cada contribución, por mínima que sea, posee un valor incalculable”.
