Central y San Lorenzo dividieron honores en un polémico 0-0, donde la tecnología anuló dos goles y desató un intenso debate en el cierre del Torneo Clausura.
En una noche cargada de tensión y controversia, el clásico entre Rosario Central y San Lorenzo en el estadio Gigante de Arroyito culminó con un empate sin goles, resultado que no reflejó la intensidad ni las emociones robadas por el arbitraje tecnológico. El encuentro, correspondiente a la decimoquinta y penúltima fecha del Torneo Clausura 2025, quedó opacado por las intervenciones del VAR, que invalidó un tanto para cada equipo y generó un clima de irritación entre jugadores, cuerpos técnicos y aficionados.
La primera decisión crucial se produjo durante la etapa inicial, cuando San Lorenzo creyó haber abierto el marcador. Gastón Hernández, capitán del equipo azulgrana, conectó un preciso cabezazo que venció al arquero local, desatando la celebración de sus compañeros. No obstante, la alegría fue efímera. Tras una minuciosa revisión a instancias del VAR, el árbitro Facundo Tello —asesorado por Nicolás Lamolina— determinó anular la conquista debido a una posición adelantada del defensa. El pase previo de Ezequiel Cerutti había encontrado a Hernández en fuera de juego, lo que provocó la inmediata protesta del banco visitante. El técnico Damián Ayude, visiblemente alterado, fue expulsado por sus enérgicos reclamos, agregando más leña al fuego de la discusión.
Ya en el segundo tiempo, la historia se repitió, pero esta vez con Rosario Central como protagonista involuntario del revés. A pocos minutos del final, Enzo Giménez aprovechó un centro magistral de Ángel Di María y empujó el esférico hacia las redes, haciendo estallar de júbilo a la parcialidad local. Una vez más, la tecnología intervino para cambiar el destino del partido. Tras un nuevo análisis, Tello concluyó que Juan Cruz Komar se hallaba en posición ilegal al inicio de la jugada, lo que derivó en la anulación del gol. La frustración se apoderó del equipo local, mientras los reclamos se multiplicaron en ambas direcciones.
El cierre del partido dejó un sabor amargo en el ambiente, con protestas cruzadas y una palpable sensación de que el VAR, una vez más, había opacado el desarrollo futbolístico. Mientras ambos equipos abandonaron el campo con un punto en su haber, las decisiones arbitrales se convirtieron en el tema central de un debate que promete extenderse más allá de las fronteras del Gigante de Arroyito.
