El expresidente analizó la geopolítica argentina, criticó la deriva de su partido y defendió la gestión de su padre en el Correo Argentino durante una extensa entrevista.
En un regreso a la primera plana mediática, Mauricio Macri se refirió a temas cruciales de la actualidad nacional e internacional. Con motivo de la presentación de su libro «Franco», una obra dedicada a su padre, el exmandatario concedió una entrevista en la que trazó un paralelismo entre su legado familiar y su herencia política, al tiempo que emitió un contundente consejo para el gobierno de Javier Milei.
Macri alertó sobre la imperiosa necesidad de que la Argentina preserve una relación económica sólida con China, haciendo caso omiso de las posibles presiones originadas desde Estados Unidos. Subrayó que la nación asiática representa un socio comercial más complementario, debido a su demanda constante de materias primas y alimentos argentinos. “Culturalmente, existe un abismo entre uno y otro, pero no creo que sea positivo interrumpir ese proceso”, afirmó el exjefe de Estado, rememorando cómo durante su administración sostuvo esa postura frente a los requerimientos de Barack Obama y Donald Trump.
La conversación también se trasladó al ámbito político interno, donde Macri evaluó con dureza el presente del PRO, el partido que fundó y que hoy observa fracturado. Al ser consultado sobre su desempeño en la búsqueda de un sucesor, su diagnóstico fue lapidario: “No me fue bien”. Achacó este fracaso a que las figuras que compitieron por la candidatura privilegiaron sus ambiciones personales por encima del proyecto de transformación nacional. “La gente percibió que era más la ambición personal de ellos que el sueño que querían realizar”, señaló, en alusión a Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. Macri concluyó que la complejidad de la naturaleza humana, con sus envidias y egos, es un obstáculo insalvable que ni siquiera la inteligencia artificial puede resolver.
Otro capítulo significativo de la entrevista lo ocupó la defensa de la gestión de su padre, Franco Macri, al frente del Correo Argentino. El expresidente calificó de “disparate” la narrativa kirchnerista que presentó a su familia como beneficiaria de la concesión, revelando que, por el contrario, su padre sufrió una pérdida patrimonial de quinientos millones de dólares. Aseguró que su progenitor revolucionó el servicio postal con cuantiosas inversiones, pero se encontró con un canon impagable, una maraña gremial inmanejable y una competencia desleal.
Macri atribuyó la demonización pública de su padre a una deficiente estrategia comunicacional, un error que él mismo aprendió a superar durante su paso por la presidencia de Boca Juniors y luego en la política. “El mundo está repleto de individuos que han sido un desastre al hacer, pero duran gracias a una gran comunicación”, reflexionó, destacando la importancia de enfrentar las acusaciones con la verdad en los ojos.
