El presidente de la AFA rompió su silencio en un discurso contundente, respondiendo a las acusaciones del Gobierno y los medios, reafirmando su liderazgo y defendiendo el modelo interno del fútbol frente a las voces externas.
En un tono desafiante y con la contundencia de quien se siente con el respaldo de los hechos, Claudio “Chiqui” Tapia rompió un prolongado intercambio de comunicados y mensajes en redes sociales para plantar cara a las crecientes críticas. Durante la ceremonia de premiación de Alumni, el máximo responsable del fútbol argentino esbozó una defensa en toda regla de su gestión, redoblando la apuesta frente a los cuestionamientos provenientes tanto del Gobierno Nacional, a través de figuras como Federico Sturzenegger y Javier Milei, como de diversos sectores de la prensa.
Con la experiencia como principal escudo, Tapia trazó una línea de tiempo que habla de permanencia frente a la volatilidad. Aseguró que, durante los nueve años que lleva al frente de la institución, el país ha transitado por tres presidentes de la nación, un dato que utilizó para subrayar la estabilidad de su mandato y proyectar su continuidad. “No es la primera vez que vivimos esto”, manifestó con firmeza, dejando en claro que los embates no son novedad. Mirando al futuro, sentenció: “Me quedan muchos años más. No tengan dudas que cuando se venza mi mandato van a tener la posibilidad de presentarse los que quieran”.
El dirigente no solo se limitó a defenderse, sino que también lanzó una advertencia velada sobre los límites de las críticas. Al referirse indirectamente a Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes de La Plata, Tapia estableció una clara distinción entre quienes construyen desde adentro y quienes opinan desde afuera. “Las luchas se dan desde adentro, no desde afuera”, afirmó, delineando una frontera entre los actores del sistema y los comentaristas externos. Reconoció que existen “muchísimas cosas para mejorar”, pero atribuyó el valor esencial del fútbol argentino a sus protagonistas directos: los jugadores, los cuerpos técnicos y los dirigentes que trabajan en la organización de los torneos.
En un pasaje de su alocución, cuestionó con ironía a quienes, desde su perspectiva, olvidan las reglas del juego que ellos mismos aprovecharon. Mencionó específicamente a Estudiantes, señalando que el club platense había disputado un partido con solo dos días de descanso antes de enfrentar a Barracas Central, y aun así se encontraba fuera de la zona de clasificación. Subrayó que, en cambio, equipos como Huracán o Belgrano, que no lograron la victoria, mantuvieron sus opciones de pelear por el campeonato, resaltando así la competitividad e igualdad de oportunidades que, a su juicio, caracterizan a los torneos actuales.
El mensaje final de Tapia fue una reafirmación de su legitimidad y un llamado a la colaboración interna. “Tenemos que colaborar entre todos para hacer un fútbol mejor”, concluyó, pero no sin antes recordar la fuente de su autoridad: “A mí no me vota la gente de afuera, me votan los dirigentes del fútbol argentino”. Una frase que cierra, por el momento, el capítulo de las réplicas y deja claro que no hay intención de ceder terreno en el debate sobre el rumbo de la institución.
