El equipo de Victoria se impuso con pragmatismo ante un desgastado Lanús, que no pudo capitalizar su dominio del balón. Un gol temprano en el complemento definió el cruce y sembró de dudas al reciente campeón de la Copa Sudamericana.
El Tigre Sorprendió a Lanús en Su Propio Feudo y Sigue Vivo en el Torneo Clausura
La celebración por la reciente consagración en la Copa Sudamericana se vio empañada anoche en el estadio de Lanús. Frente a su público, el equipo granate cayó eliminado de los octavos de final del torneo Clausura ante un pragmático Tigre, que supo administrar su esfuerzo y capitalizar el desgaste físico y emocional de su rival. Con este triunfo, el Matador aseguró su pase a la siguiente instancia, donde deberá medirse contra Racing Club, uno de los grandes favoritos al título.
Desde el pitido inicial, la dinámica del partido estuvo marcada por el contraste de energías. Lanús, impulsado por la euforia del título continental, tomó inmediatamente las riendas del juego y monopolizó la posesión del esférico. Sin embargo, se encontró con una muralla defensiva perfectamente estructurada por el técnico Dabove. Tigre, consciente de la fatiga acumulada por su oponente tras los 120 minutos y los penales en Paraguay, optó por cederle la iniciativa y esperar en su propio campo.
La estrategia del visitante logró neutralizar eficazmente a las principales figuras creativas del local. El trío ofensivo granate, integrado por Salvio, Marcelino Moreno y Carrera, vio sistemáticamente cerrados los accesos al área rival, viéndose forzado a buscar el peligro mediante centros elevados hacia la cabeza de Castillo. A pesar de esta clara superioridad territorial, las oportunidades de gol de Lanús fueron escasas y poco claras. La ocasión más significativa de la primera etapa llegó con un remate del delantero que fue desviado a córner por el guardameta Zenobio.
Mientras el equipo local luchaba por encontrar la claridad en el juego, Tigre se conformaba con esperar su momento. La fórmula, aunque riesgosa, demostró su efectividad al comienzo del segundo tiempo. Aprovechando una jugada a balón parado, el cuadro de Victoria rompió el cero en el marcador. El gol de Romero sumió a La Fortaleza en un profundo silencio y sumó una carga de presión adicional a un Lanús que ya mostraba signos de agotamiento.
La reacción del conjunto local, ahora obligado a buscar el empate, careció de lucidez. La desesperación por igualar el partido se tradujo en un juego predecible, basado casi exclusivamente en envíos al área, y en un visible estado de nerviosismo que afectó su precisión. Incluso lograron hacer vibrar la red en una jugada polémica, pero el tanto de Castillo fue correctamente anulado por el árbitro tras la intervención del VAR, al comprobar que el balón había tocado el brazo del jugador.
Los refuerzos ofensivos que ingresaron en el tramo final no lograron alterar la solidez defensiva de Tigre. La incorporación de Aquino, Méndez y Bou generó una acumulación de jugadores en campo rival, pero no consiguió crear espacios significativos. Con las piernas pesadas y las ideas nubladas, Lanús vio cómo se esfumaban sus opciones, mientras el arquero Losada se convertía en la última esperanza con su irrupción en el área contraria durante los minutos finales.
No hubo recompensa para el esfuerzo local. La noche no perteneció al equipo de Pellegrino, cuya fiesta en casa fue estropeada por las garras de un Tigre que demuestra una vez más su capacidad para aprovechar las oportunidades. Con esta importante victoria, el Matador proyecta su duelo ante la Academia con la moral elevada, tras haber dejado en el camino al flamante campeón continental. No obstante, para el técnico Dabove es evidente que, si aspira a seguir en la pelea por el título, deberá pulir el funcionamiento colectivo y exigir un rendimiento superior a algunas de sus figuras.